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La demanda fue desestimada por el magistrado José Pustrela. De esta manera, los trabajos en la Ruta 63 tienen vía libre para ejecutarse.
El intento de un grupo de vecinos de frenar la obra de asfalto en la Ruta 63, en el ingreso a Villa Meliquina (cerca de San Martín de los Andes, en la provincia de Neuquén) fue rechazado por la Justicia.
La medida cautelar presentada por los opositores al proyecto fue desestimada por el juez José Pusterla, quien consideró que no existen fundamentos legales ni evidencias que justifiquen la paralización o que impidan los trabajos.
El gobierno provincial había solicitado que se rechace la medida, argumentando que la presentación respondía a una actitud “egoísta” de parte de personas que ni siquiera residen de manera permanente en Villa Meliquina.
Según la Fiscalía de Estado, gran parte de los demandantes tienen domicilio en la Ciudad de Buenos Aires y otras provincias, por lo que su postura no refleja el verdadero interés de la comunidad local.
Villa Meliquina es una pequeña localidad ubicada a unos 40 kilómetros de San Martín de los Andes, dentro del Parque Nacional Lanín. Su acceso principal, la Ruta 63, es actualmente de ripio, lo que dificulta la conectividad y genera problemas tanto para los habitantes como para los visitantes.
La obra de pavimentación, que abarca un tramo de 19 kilómetros, busca mejorar la seguridad vial, garantizar el acceso en todas las estaciones del año y consolidar el desarrollo turístico y económico de la zona.
El gobierno provincial dijo en múltiples oportunidades que la obra cuenta con todas las aprobaciones necesarias. El proyecto posee un Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) aprobado y una Licencia Ambiental vigente, además de haber pasado por una audiencia pública en 2012. Desde el Ejecutivo destacan que la pavimentación es clave para mejorar la calidad de vida de los habitantes permanentes de la villa, facilitando el acceso a servicios esenciales y promoviendo un desarrollo ordenado y sostenible.
El juez Pusterla rechazó la medida cautelar al considerar que este pequeño grupo de vecinos no logró demostrar la existencia de un peligro inminente ni de una vulneración de derechos. En su resolución, desestimó los argumentos sobre un supuesto impacto ambiental negativo, señalando que se trata de un “temor abstracto”, una hipótesis no verificada que no justifica la paralización de una obra pública de tal envergadura.
Además, el magistrado recordó que la licitación de la obra aún está en curso, que no hay una fecha concreta de inicio de los trabajos y que el contratista deberá cumplir con todas las exigencias en materia de protección ambiental. Asimismo, destacó que la villa cuenta con normativas urbanísticas y ambientales que regulan su desarrollo, por lo que no existe una amenaza concreta para el equilibrio ecológico de la zona.
La resolución judicial impuso, además, las costas del proceso a los demandantes, una decisión que refuerza la falta de sustento de la medida cautelar presentada.
Mientras el gobierno provincial defiende la pavimentación como un avance necesario para Villa Meliquina, el intento de frenar el proyecto por parte de un grupo de vecinos con domicilio en otras provincias generó rechazo entre quienes residen de manera permanente en la localidad. La falta de argumentos sólidos y el desconocimiento de las necesidades reales de la comunidad dejan en evidencia que esta oposición responde más a intereses particulares que al bienestar general.
La conectividad de Villa Meliquina es una demanda histórica de los habitantes del lugar, quienes enfrentan dificultades para transitar la Ruta 63 en épocas de lluvias o nieve. Con el respaldo de la Justicia, la obra avanza sin obstáculos legales, despejando el camino hacia una mejora sustancial en la calidad de vida de la población y en el desarrollo turístico de la región.