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Avanzar con la perfilación criminal es una deuda pendiente que tiene la Justicia y sería de gran ayuda para las investigaciones. Subestimar estas prácticas es un gran error.
Uno de mis profesores en perfilación criminal fue el destacado psicólogo y criminólogo español Vicente Garrido, autor de muchos libros específicos de la materia y otros de novela negra. Su experticia le permitió colaborar con la Guardia Civil y también con Europol.
Garrido explica que perfilar es sumamente importante porque la información que se obtiene ayuda mucho no solo a entender el fenómeno sino avanzar investigativamente.
Revisando Neuquén, la capital más importante de la Patagonia, en cuanto a cifras criminales está a tiempo de hacer de todo para, incluso, ser precursora en muchos aspectos.
Por ejemplo, sí hubo agresores sexuales seriales y reincidentes, pero no asesinos en serie y parecería casi imposible que lo haya. Pero debe preocupar que sí existe un historial de femicidas reincidentes como Salvador Pucci o múltiples como Lorenzo Muñoz en Las Ovejas o Jorge Lagos a principios de este año en Toma Los Hornitos.
En el último femicidio de Rosana Artigas, su ex, José Fernández, demostró ser un tipo siniestro y sin que haya sido perfilado goza de algunos rasgos dignos de ser analizados por los especialistas.
Vale decir que la fiscalía de Homicidios y Seguridad Personal de la Policía supieron valerse de los grandes avances de la tecnología para atraparlo, cruzando información de cámaras, celulares y también testimonios.
No estamos tan lejos de Europa o Estados Unidos aunque falta una decisión muy seria que permita perfilar para avanzar científicamente, de mínima con los femicidas que matan y descartan que son hasta ahora los que escapan a la regla de asesinar y suicidarse.