El gobierno nacional se niega a aplicar la Ley de Financiamiento. Se temen aulas desbordadas en cátedras que aún no se cubren tras el éxodo de docentes. Todo, en un año con elecciones en el Rectorado y decanatos.
Un profesor adjunto con dedicación exclusiva y diez años de antigüedad gana aproximadamente $1.600.000 al mes en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo); y un adjunto - que no puede acumular más de 10 horas cátedras-, no llega a $300.000 mensuales. Eso explica por qué la casa de estudios se encuentra en una grave emergencia académica a causa del éxodo en un claustro vital para la formación de calidad.
Desde el sindicato que agrupa al sector, ADUNC, sostienen que el fenómeno va en expansión y advierten por las dificultades que tiene la universidad para cubrir los cargos que los docentes abandonan para trabajar en la actividad privada. El impacto de la crisis puede complicar severamente el dictado de cátedras en las materias de primer año este 2026, especialmente en carreras como ingeniería, psicología e informática, las más buscadas por los que empezarán a andar su derrotero como estudiantes a partir de marzo/abril cuando inicien las clases. Si es que empiezan normalmente.
Las más de 11 mil inscripciones ya registradas por la secretaría Académica, más allá de generar buenas sensaciones a sus autoridades, no dejan de preocupar por la situación de extrema precariedad que atraviesa la universidad pública más grande de la Patagonia. La pregunta es ¿qué calidad educativa está en condiciones objetivas de garantizar, hoy por hoy, la Universidad Nacional del Comahue en las condiciones descriptas?
Por si faltaran problemas, los sindicatos docentes todavía no fueron convocados a paritarias por la secretaría de Políticas Universitarias de la Nación. A enero de 2026, el salario de un profesor lleva caído el 51% de su poder adquisitivo. Ese claustro, en el caso de la UNCo, insume el 95% del magro presupuesto aprobado por el Congreso de la Nación.
La preocupación en la casa de estudios ya no es tan solo si empezarán las clases por los potenciales conflictos salariales, sino si tendrán resto financiero y recursos para garantizar el dictado del primer cuatrimestre completo.
“Dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada”, suelen decir en el gobierno libertario. Sin embargo, la Casa Rosada todavía no reglamentó la Ley de Financiamiento Universitario (votada tres veces, con vetos en el medio y luego ratificada por la Justicia) que dispone mejoras mínimas en los ajustados presupuestos de la educación superior del país.
El gobierno ya adelantó que pretende avanzar con una nueva ley que derogue la que se niega a aplicar. Son optimistas en ese sentido gracias a la nueva mayoría que consiguieron construir en ambas cámaras del Congreso.
En este escenario, la UNCO deberá ir a las urnas este año para elegir al sucesor de la actual rectora Beatriz Gentile, se supone que en mayo o junio próximos.
En algunos casos más discretos que otros, los primeros movimientos de las campañas se han puesto en marcha este verano y se acentuaron durante las últimas semanas. Una parte importante del sector alineado con la rectora saliente es uno de ellos, y ya está tratando de convencer a una conocida docente del interior neuquino para que encabece las listas. Algo semejante comenzó a observarse entre aquellos que simpatizan con La Neuquinidad, que también ensayaron movimientos, especialmente en una de las unidades académicas de la barda. Y no se descarta alguna sorpresa en el sector de “independientes”.
El claustro mayoritario del electorado de la UNCo es el de docentes, el más golpeado por la crisis que la afecta. Seguramente, gran parte de la campaña estará dirigida a ellos. El resto de la coyuntura terminará de orientar las promesas en un sitio donde no hay mucho para prometer.