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Entre lo poético y literal, hay quienes definen a las miradas como las ventanas del alma, como esas vías de acceso a los recuerdos. Y cuando se observa a los adultos mayores, ese recorrido cobra dimensiones insospechadas. Atento a esto, con la sensibilidad a flor de piel, un fotógrafo de Villa La Angostura plasmó en imágenes la cotidianidad de los “viejos” de su pueblo. Toda esa experiencia forma parte de una exposición recientemente inaugurada en esa localidad del sur de nuestra provincia.
Arrugas, canas y surcos se mezclan con las anécdotas conferidas por los años. Ante el inefable paso del tiempo, las personas atesoran distintas experiencias y con testimonios dan cuenta de épocas remotas, de realidades que muchos ignoran. Hasta que alguien les tiende una mano, les presta una oreja o, como en esta ocasión, la lente de la cámara.
Porque si algo tienen las fotografías es que para apreciarlas no hace falta más que sentir, su lenguaje es universal. Es en ese terreno donde cobra sentido el dicho popular que establece que una imagen vale más que mil palabras.
Julián Campos tiene 54 años, es fotógrafo y realizador audiovisual y desde el 2011 –año de la erupción del volcán Puyehue- colabora regularmente con el diario LM Neuquén. A raíz de una experiencia que debió atravesar con su propia madre, este profesional supo de inmediato que tenía que hacer algo para visibilizar a ese grupo etario del que tanto se aprende y, que muchas veces, la sociedad no le presta la debida atención.
“A finales de 2021 me tocó vivir momentos difíciles y delicados con mi mamá. Ella vive en Vicente López, en el conurbano bonaerense. La sacamos a flote, ella ahora está bien. Pero a partir de eso quedé con muchas ganas de hacer algo por las personas mayores, quería alivianar la angustia”, describe en diálogo con este medio.
Gracias a la ayuda de Emilio Casares, quien fue parte del Centro de Mediación Comunitaria de Villa la Angostura, y de Naná Molina, directora de teatro y miembro del área de Adultos Mayores de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio angosturense, Julián pudo canalizar su necesidad.
“Emilio me había propuesto que haga algo con las personas mayores. Acepté la idea sin dudarlo. Quería aportar mi granito de arena y casi de inmediato supe que iban a ser fotos. Es lo que sé hacer”, recuerda emocionado.
Una vez que se definió el formato, Julián comenzó un proceso dinámico que transcurrió en tres ámbitos diferentes. “Trabajé con las personas que residen en la Residencia de Adultos Mayores Gregorio Álvarez, las que viven en el hogar Manantiales del Bonito y aquellas que desarrollan actividades en los talleres que brinda la Municipalidad de Villa La Angostura”, enumera.
La idea de Julián era poder capturar con su lente a los abuelos mientras se encontraban en situaciones de su día a día. En charlas, tomando mates, pintando, escribiendo, tomando clases de cocina, dibujo, murga o música. Todo con el consentimiento expreso de los protagonistas o, en el caso de aquellos que no están en condiciones de decidir por sí mismos, de sus familiares y o tutores.
A lo largo de las jornadas, entre tandas de fotos y pausas surgió la idea de que, más allá de la expresividad de las miradas, los protagonistas pusieran su voz. “Así fue como con Naná (Molina) pensamos en hacer distintas entrevistas. A través de preguntas abiertas, de disparadores que abrían el juego, los invitamos a contar su propia historia. Muchos se animaron a hablar y lo hicieron largo y tendido, con lujo de detalles”, comparte.
De esa manera surgió Miradas. Testimonios, un material que compila una docena de historias de cada uno de los protagonistas de la muestra. El video se exhibió por primera vez, merienda mediante, un día después de la inauguración de la muestra homónima. “Fue un momento muy emotivo. Verlos mirarse entre sí, escuchar los relatos de sus pares en silencio y con profundo respeto. Fue, quizás, una de las cosas más movilizantes de todo el trabajo artístico”.
Tanto en las jornadas fotográficas como en la realización del documental, la solidaridad fue el denominador común que primó. “Hubo un momento en el que me corté el tendón de Aquiles y debí operarme. En esos meses, en los que caminar era toda una proeza, mi amigo y colega Diego Escamez me ayudó e hizo las veces de fotógrafo, de plomo y hasta de chófer”, recuerda.
Inauguración, testimonio y encuentro
Miradas de Julián Campos se inauguró este martes 14 de febrero en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) Conrad Meier. La muestra se compone de las 30 imágenes que habían sido oportunamente expuestas en el marco del Día Internacional de las Personas Mayores y la película antes mencionada con la docena de testimonios.
La inauguración de la muestra en el MAC contó con la presencia de distintos funcionarios angosturenses: el secretario de Gobierno, Carlos Stadlin; el secretario de Economía, Javier de los Ríos; y el subsecretario de Cultura, Andrés Zerneri. Allí los vecinos de la localidad cordillerana disfrutaron de una velada tanto fotográfica y audiovisual ambientada con música acústica.
Fue María Teresa Rocca (86) quien, con la ayuda de la actriz Bettina Giacomino, leyó un escrito de su autoría. El texto versaba acerca de los afectos y generalidades de la vida en la vejez: “El amor, el afecto, el cariño es algo que a nuestra edad es lo que más necesitamos. El compañerismo, el ayudarnos los unos a los otros. Sentir que para alguien somos lo más importante. Necesitamos el amor sereno, cómplice. Ser aceptados tal cual somos, con nuestras falencias, con nuestras arrugas, con el paso más lento, con la espalda encorvada, con menos luz en nuestros ojos. Cuando el dolor nos frecuenta, eso también es verdad. Es el momento en el que tenemos necesidad de sentir el calor de otras manos, el roce de otra piel con la nuestra. La belleza será entonces para quien tenga la capacidad de descubrirla”.
Dicho texto sintetizó, en gran manera, el espíritu del autor de la muestra. Muestras que fue realizada con el único fin de rendirles tributo a los mayores. “Todo esto fue hecho a pulmón, ad honorem. Sentía que tenía que ser así, como una forma de devolverle a la comunidad algo de lo mucho que me brinda. Creo que así lo entendieron las distintas personas involucradas, como la gente de Foto Angostura que contribuyó con una buena parte de las impresiones y Mercedes de Dadá Cuadros que hizo los marcos de las fotografías”, resalta.
La muestra podrá recorrerse hasta el martes 21 de febrero. Quienes deseen apreciar las fotografías podrán acercarse al MAC ubicado en Cerro Centinela 325, en Villa La Angostura. La entrada es libre y gratuita. “Esto es una exposición de fotos, un excusa. Una linda excusa para encontrarnos, para reencontrarnos y, sobre todo, para mostrar la realidad de las personas mayores. Algo en lo que, inludiblemente, todos nos vamos a convertir”, concluye.