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Pasadas algunas horas de su intento de silenciarme, hago pública mi posición ante sus dichos, falacias y agravios, hacia mí, y la inmensa mayoría de la sociedad neuquina.
Ante la réplica ejercida por Angélica Lagunas en el medio en el que me desempeño como periodista respecto de opiniones vertidas en el ejercicio de mi profesión el día 21/8/2024, creo importante hacer algunas reflexiones que contribuyan al análisis de nuestros lectores, quienes -en última instancia- sabrán separar la paja del trigo y formarán su opinión autónoma en base a sus convicciones, necesidades e intereses.
En primer lugar, nobleza obliga, debo empezar estas líneas agradeciendo al medio la libertad de expresar mis opiniones profesionales con la misma libertad que ha concedido a la Sra. Lagunas la posibilidad de expresar su disidencia con las mismas.
Celebro Sra. Lagunas, su disidencia conmigo y su voluntad de confrontar -en el terreno de las ideas, por supuesto- ante una situación que tiene, una vez más, postrada a la sociedad neuquina una sensación de frustración respecto de la educación de nuestros miles de niños, niñas y adolescentes, quienes al paso que van, sólo salvarán la dignidad de su futuro, si por su propia toma de conciencia y esfuerzo personal y de sus familias, resuelven su educación como medio para insertarse en un futuro laboral tan incierto como complejo.
Claramente, dicha solución, no vendrá del sistema educativo que usted defiende.
Ante planteos de indiscutible caducidad, como los que viene usted sosteniendo desde hace décadas, con resultados lamentables para los educandos y la inmensa mayoría de docentes y educadores que no comparten sus postulados, creo importante comenzar por el principio. Principio, que a esta altura de las circunstancias, vale la pena poner en blanco y negro ante alguien como usted, que pareciera jamás haber reparado en reflexionar ecuánimemente en el rol del sistema educativo y en el suyo propio.
El dueño exclusivo y excluyente de la educación es el pueblo de Neuquén, que con el esfuerzo de miles de contribuyentes sostiene y financia el sistema con el único objetivo de que sus hijos, nietos, sobrinos y niños, niñas y adolescentes en general, reciban la formación humana, cultural e intelectual que les permita, en el futuro, ser personas de bien, libres, con capacidad de auto sustentarse y de brindar a sus futuras familias la calidad de vida que retroalimente ese círculo virtuoso generación tras generación.
Para simplificar aún más el ejemplo, es lo mismo que un consorcio de un edificio cuyos miembros suman su esfuerzo, aportando en forma equitativa, de manera de resolver los problemas comunes.
¿Se imagina usted lo que le pasaría a cualquier administrador de consorcio o portero de edificio si, ante una falta de cumplimiento de los objetivos para los que fueron contratados, éstos dieran los argumentos que Usted les da a la sociedad neuquina para explicarles los motivos por los cuales condena a sus hijos a la pobreza futura que implica dejarlos sin educación? Huelga la respuesta.
Es lo mismo que, imagino yo, me pasaría si ante una diferencia de criterios o intereses con la empresa en la que trabajo, esgrimiera argumentos como los suyos. Con una amable sonrisa, me harían la liquidación final invitándome a conseguir otro trabajo.
Entonces, el primer punto a tener en claro es que el objetivo principal del sistema son los niños, niñas y adolescentes que se educan en el mismo. Teniendo eso como prioridad, podemos analizar todo lo que usted quiera.
Con ese “refresco de prioridades”, le cuento -por si no sabe- que este año el Pueblo de Neuquén, destinará al sistema educativo un monto aproximado superior a los $538.000 millones, para atender una matrícula en el sistema público de 220.500 estudiantes. Esto daría un monto promedio por alumno del sistema público de $187 mil/mensuales (según datos del Ministerio de Economía de la Provincia de Neuquén).
Entonces, la pregunta obvia que viene a continuación es, ¿si le diéramos a cada padre un importe de $187 mil mensuales por hijo para destinarlos solamente a educarlos, los enviarían a este sistema educativo?
Obviamente, no puedo responder por todos, pero yo no lo haría y le aseguro que muchas de las personas que conozco tampoco.
Aclarados estos puntos, vamos a sus comentarios puntuales. Dice usted que yo la agredo y ataco por su rol. Eso de ninguna manera es así Sra. Lagunas. Simplemente, en el marco de la libertad de expresión que, al igual que usted, ejerzo, opino sobre los hechos que analizo. Y lo que opino es que usted le hace daño a la sociedad neuquina, especialmente a los niños y jóvenes que hoy debieran estar recibiendo educación en lugar de andar boyando quién sabe dónde, mientras sus padres tienen que salir a buscar el sustento diario.
En cuanto a mi presunto afán de involucrarla en hechos penales, comentario que también desmiento categóricamente (yo soy periodista, de eso debieran ocuparse los fiscales que perciben jugosos salarios para ese fin), es su organización la que sale a recaudar fondos sin que se sepa monto, destino, forma de administración, etc. Sin ir mas lejos esta semana apareció un bono contribución en beneficio del “Fondo de Huelga”, que usted inicio hace una semana invitando a “sus” organizaciones hermanas a que colaboren con donaciones de dinero.
El hecho no sería tan grave si no se tratara que la inscripción de los números que lanzaron a la venta lleva el nombre y sello “oficial” del CPEM N°64. Convocar a una colecta solidaria a los “camaradas” de las demás fuerzas políticas y organizaciones sociales de izquierda, para bancar la huelga docente, puede uno no compartir la mecánica pero la acepta. Pero hacerse de sellos oficiales del sistema para darle legalidad a un sorteo cuya recaudación tiene como destino solventar los gastos de la huelga que usted dirige contra el sistema educativo, al menos a mí, me parece mucho.
Es más, entiendo que allí debe haber algo que esté rozando la ilegalidad, pero como le comenté antes, yo solo relato los acontecimientos. Para investigar y juzgar, está la justicia. Ustedes son los que hacen pública una metodología de manejo de recursos “en negro”, que -imagino- no está amparado por la legislación vigente.
De paso me pregunto. ¿La Justicia, en donde está?
En otra parte de su atropellada respuesta a mis opiniones, habla de que yo -con supuesta mala intención- obvié mencionar el verdadero origen del conflicto. Acá me permito citarla en forma textual, ya que hay párrafos que me asombran literalmente : “Cuando se refiere al rechazo del acta firmada por la conducción y el gobierno, no menciona ni una palabra sobre la verdadera razón del rechazo. La dirigencia provincial el sábado firmó el acta sin respetar el mandato que llevaban de exigir la derogación de la ley 3447…”
En este punto, me permito preguntarle -pretendiendo una respuesta concreta-, quién se cree usted o su organización para “exigir” la derogación de una ley emanada de la Legislatura Provincial, de acuerdo a todos los mecanismo que establece la Constitución Provincial.
Ya que le gusta tanto hablar de “números de representación y democracia”, le quiero comentar que dicha ley fue sancionada con 25 votos a favor, 3 en contra y el resto ausentes.
Acudiendo a sus interpretaciones matemáticas, quiere decir que si tenemos en cuenta una población de aproximadamente 710 mil habitantes, a través de sus representantes, dicha ley cuenta con la legitimidad del 71,42 % de la población (aproximadamente 507.082 habitantes). Sólo 3 diputados se opusieron, es decir 8.57% (lo que equivaldría a la representación de 60.847 habitantes) y el resto de 7 diputados estuvo ausente.
¿Pretende usted comparar esa representación con los 2.500 asambleístas de ATEN Capital? Haga números para todos lados Sra. Lagunas, se sorprenderá de la lógica de las matemáticas, aunque pretendan negárselas a nuestros hijos para educarlos en base a relatos extravagantes.
Pero lo peor de este punto y donde más me diferencio con Usted señora Lagunas, es en la diferente interpretación de lo que para usted y para mí significan la democracia, la vigencia de las instituciones que impone el sistema constitucional Nacional y Provincial. Lo cual es preocupante. Hasta me animo a pensar que -para usted- Nicolás Maduro es el legítimo ganador de las elecciones de nuestra hermana República de Venezuela…
En la Constitución de Neuquén que yo leí, las leyes no se derogan por asambleas de ATEN señora Lagunas. Si usted leyó una Constitución Provincial distinta, la invito a que me aporte una copia y, en ese caso, me comprometo a reconocer públicamente mi supina ignorancia.
Usted señora, no tiene autoridad alguna para acusarme de tener memoria selectiva ante hechos que han convulsionado a nuestra sociedad y nos han llenado de dolor e indignación. Llamar tragedia a lo que usted llama crimen, no es una cuestión semántica. Separemos la paja del trigo, ya que usted tiene una vocación incansable por mezclar todo.
Hasta el día de hoy y a la espera de la sentencia judicial que establezca que lo de Aguada San Roque fue un crimen, haya condenados y presos, permítame como ciudadano referirme al hecho como una tragedia. Cuando la justicia se expida al respecto y en el caso que determine que hubo un crimen, utilizaré los términos que correspondan. Como lo he hecho durante todos estos años en el caso de Carlos Fuentealba.
Pero la sentencia la dictarán los jueces de la Constitución señora Lagunas. Al menos acá, en este Neuquén, aunque usted sueñe con un modelo castro-chavista, las calificaciones penales de las conductas humanas las hacen los jueces, no los sindicalistas.
A esta altura, permítame Sra. Lagunas decirle con todo respeto que “somos pocos y nos conocemos mucho…”
Si usted cree que yo para poder opinar como opino estoy obligado a asistir a su emboscada, es porque me subestima. No necesito asistir a asambleas de ATEN para opinar que están llevando a la educación a un límite de degradación insostenible. Que están condenando a nuestras generaciones de niños, niñas y adolescentes a la pobreza más profunda por no haber sido educados adecuadamente. Que están profundizando la desigualdad de oportunidades que dicen defender, que protegen abusadores crónicos de licencias (que no son otra cosa que ladrones corruptos que se quedan con dinero del pueblo), pretendiendo que creamos que los docentes tienen mas enfermedades y problemas que los obreros de la construcción, que los obreros del petróleo, que los empleados de comercio, que las empleadas domésticas y que todo el resto de los mortales.
Los 100 millones de dólares que se roban de licencias truchas, bien podrían servir para resolver varios de los puntos de infraestructura deficiente que usted menciona en su réplica.
Sin intención de prejuzgarla, supongo que mis nuevas palabras volverán a generarle opiniones contrarias a las vertidas por mi.
La invito a seguir el debate por esta vía, ya que el medio en el que trabajo garantiza que ambos podamos expresarnos en libertad.
Sin más por ahora, la saludo respetuosamente.