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Los alquileres, el sueldo y el drama de los "sin futuro"

El Gobierno quiere bajar la Ley de Alquileres, que no suma ni a propietarios ni a inquilinos. En Neuquén, Vaca Muerta manda por encima de la lógica del mercado.

El drama de alquilar se volvió más que una pesadilla en Argentina. En un país con sueldos devaluados, por debajo de la línea de pobreza, con pocas ofertas de inmuebles y con una ley de alquileres que tambalea, el sueño de la casa propia ya se salió del radar de la sociedad.

Y en Neuquén, el tema está atravesado por la “economía Vaca Muerta”, que en su lado positivo son regalías, dólares, récord de producción de gas y petróleo y empleo; y en el lado B, suma pobreza y más hacinamiento en los barrios y cordones urbanos.

El gobierno de Alberto Fernández busca bajar la Ley de Alquileres 27.551 que está vigente hace tres años, desde la pandemia. Busca más opciones para descomprimir un drama donde ya no hay cinturón de ajuste que aguante. Están todos los actores disconformes: los inquilinos con las actualizaciones mortíferas que llegarán al 100% anual y los propietarios que no ganan ni amortizan las propiedades. Hay un vacío peligroso, difícil de regular solamente con “el mercado”.

Alquileres: piden $35 mil por un departamento de un dormitorio en el centro

Los alquileres en Neuquén está por las nubes. Casi no hay oferta y el sueldo se esfuma ante la "economía Vaca Muerta".

El 1 de julio se cumplen 36 meses de la ley y los aumentos desde ese entonces bordean el 250%. Y a todo esto hay que sumar las zonas de alto poder adquisitivo del país, como Neuquén, donde el precio de los alquileres, es mucho mayor al del resto de las provincias. Ahora en abril, los que renuevan contratos, la actualización rondará en el 92,5%, según el cálculo del porcentaje elaborado por el Banco Central de la República Argentina.

Ya nadie sabe si el juego de oferta y demanda impacta en el precio porque Neuquén en una provincia que todos los días recibe gente y duplicó la población en una década. Es decir, siempre hay una oferta de departamentos que falta. Con esa estadística no hay manera de sostener un precio, y el drama de la vivienda no se soluciona solamente con otorgar lotes con servicios, cunado apenas hay líneas de créditos hipotecarios en medio de la inflación. Pese a todo, es una alternativa ante la falta de ideas.

Cada vez más, los alquileres son lugares de pernocte, para personas solas o parejas, desmembradas del tradicional núcleo familiar, que antes buscaba la casa propia, apalancada por un crédito como “creador de dueños”. Ese sistema ya no existe más. Hay una tendencia de las nuevas generaciones a viajar, a la cultura nómade, y a despreocuparse por la casa propia, en algún segmento. Un verdadera reformulación para el mercado.

Una tendencia que se hace más sólida en el mundo y que consiste en que una clase vivirá en 29 metros cuadrados. Con la rutina de trabajar para pagar un alquiler, y donde el Estado de Bienestar está corrido de su rol (porque no puede o no quiere), con un gobierno superado por una sociedad que no ve futuro.

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