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Los anticuerpos que alejan a Neuquén del contagio con la economía nacional

La producción neuquina de hidrocarburos siguió creciendo a niveles excepcionales mientras todos los sectores de la economía nacional caen de forma fulgurante.

El motor de la economía neuquina sigue generando anticuerpos contra los efectos nocivos de la macroeconomía. El sector petrolero, que marca el ritmo de la actividad en la Provincia, continunuó entregando resultados auspiciosos, que contrastan con los del resto de los sectores de la economía nacional.

La producción de hidrocarburos en Vaca Muerta no dejó de crecer en los últimos meses, mientras la actividad industrial en general se desplomaba vertiginosamente en el país, al igual que la construcción, el consumo y el poder adquisitivo del salario, que cedió 20% desde diciembre considerando un empleo con ingresos medios del sector registrado. En el sector informal los trabajadores perdieron más, al igual que en el Estado.

Esas variables son parte del conjunto de datos que explican los vaivenes del Producto Bruto Interno, que no es más que la suma de todo el valor generado por los quehaceres de los protagonistas de la economía nacional: los trabajadores, ya sean registrados, contratados bajo cualquier modalidad, incluso la informal, o subocupados,además de los patrones y los cuentapropistas. Todos aportan al PBI, que representa el tamaño de la economía del país en un momento dado.

El potencial petrolero distingue a Neuquén

La aceleración de la actividad en los yacimientos de Vaca Muerta se explica por los resultados lisos y llanos, sin necesidad de aclaraciones. Los volumenes de producción de petróleo y gas crecen prácticamente sin freno en la provincia desde hace tres años.

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El desempeño hidrocarburífero es empujado al alza exclusivamente por la actividad no convencional, que a esta altura de su desarrollo entrega el 93% del petróleo y el 86% del gas que se produce en Neuquén. La producción de hidrocarburos en Neuquén no dejó de crecer en los últimos meses, mientras la actividad se desplomaba vertiginosamente en el país.

El sector industrial acusó el golpe sin dejar dudas. En febrero retrocedió 13,5% la utilización de la capacidad instalada en las plantas industriales del país, con el 44,5% de su potencial en situación ociosa.

Las manufactureras podrían prácticamente duplicar su producción sin ninguna inversión de capital y con menores costos, pero cualquier plan de expansión pierde sentido con la demanda en franco retrceso. En la práctica está pasando lo contrario, las industrias pisaron el freno hasta el fondo después de la devaluación de diciembre.

El Índice de producción industrial manufacturera se desplomó 12,4% en enero y 12,8% de diciembre. La aceleración del proceso de achicamiento de la actividad en las industrias se disparó en diciembre. El año pasado, el índice presentó una merma leve del 0,7% respecto al 2022.

Las exportaciones salvaron a las petroleras

En diciembre y enero, ninguno de los nueve sectores industriales representados en la radiografía del INDEC zafó del golpe de la macro. Hasta la producción de las refinerías de petróleo se achicó 10% en enero y seis por ciento en diciembre, contra los mismos meses del año anterior.

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El retroceso de la industrialización del petróleo en tiempos no muy lejanos pudo golpear a la actividad en los yacimientos, pero perdió ese potencial. Las refinerías producen los combustibles para el consumo interno, con lo cual su desempeño está relacionado con el de la lesionada demanda nacional. Hasta no hace mucho, las refinerías monopolizaban la demanda del petróleo de producción nacional, pero eso cambió con la apertura de las exportaciones.

Las petroleras dejaron de limitar la extracción al comportamiento de la demanda interna de combustibles, para encarar planes de expansión con el fin de generar excedentes para atender a los clientes que fueron generando en el exterior, mientras siguen explorando posibilidades de nuevas ventas en ese mercado. Eso les permitió a las operadoras petroleras independizar en cierta forma la suerte de su producción de la que enfrentan otros sectores de la economía nacional.

La influencia del poder adquisitivo

El nivel de contracción que presentó la industria en tan poco tiempo sale de lo habitual. Así y todo fue menor que el consolidado en la construcción, con una fulgurante caída del 21,7% en enero y del 12,2% en diciembre. La magnitud de la contracción del último mes de 2023, arrastró a la actividad a una caída del 3% en el acumulado anual frente al del 2022.

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En diciembre de 2023, La construcción perdió el 3,2% de los puestos de trabajo que ostentaba un año antes. Pagó caro el freno en la obra pública decidido por el presidente Milei, además del impacto de la crisis de los ingresos de los trabajadores.

El pobre desempeño de las variables que representan aspectos de la producción nacional se explica en gran parte por la fuerte retracción del consumo, que es inseparable en el análisis de la caída brutal que sufrió el poder adquisitivo de los trabajadores.

El salario medio del sector privado registrado perdió 20 por ciento de poder de compra en los dos primeros meses del gobierno de Javier Milei, según datos oficiales procesados por la Secretaría de Trabajo. Mientras que la Fundación Capital estimó que el consumo privado caerá este año más de 7%.

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La crisis había empezado antes del cambio de gobierno en la Nación, pero la magnitud que alcanzó hasta el final de la administración saliente, de Alberto Fernández, es incomparable con la generada de arranque por el nuevo gobierno. Los números de la construcción, la industria, los salarios y el consumo, entre otras variables, demuestran con elocuencia un empeoramiento drástico de la economía a partir de la ejecución de las medidas del gobierno libertario.

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