El predio “La Laja” recibió a vecinos de toda la región en la primera Fiesta del Locro Criollo por el 25 de Mayo. La cultura gaucha se hizo sentir con fuerza.
En un día a pleno sol, la Patria volvió a brillar con fuerza en Los Catutos. El cielo celeste y blanco se reflejó en cada rostro, en cada bandera y en cada montado que llegó hasta el predio “La Laja” para celebrar el 25 de mayo con el alma abierta. La pequeña localidad del centro neuquino vivió su primera Fiesta del Locro Criollo, una jornada que rescató la cultura gaucha, el amor por la tierra y el entusiasmo de las familias por mantener vivas las raíces campesinas.
No fue solo una fiesta. Fue un encuentro generacional donde niños y jóvenes desfilaron junto a los más grandes, entendiendo que la tradición se transmite montado a caballo, compartiendo un plato caliente y cantando el himno con la mano en el pecho. Más de ochenta jinetes abrieron el desfile inaugural, muchos de ellos chicos que ya llevan el orgullo de su tierra en la sangre.
En el mangrullo, la revelación fue Eluney Díaz, “La Camperita” de 10 años llegada desde Cutral Có. Su voz emocionó a todos al interpretar canciones del repertorio popular, recordando que la cultura también se hereda en un canto. En el campo de destrezas se lucieron la boleada del choique, la carrera de tambores y el baile de la chincana.
Así, Los Catutos se transformó en un centro de reunión donde se mezclaron el amor de familia, el respeto por la madre tierra y la memoria de una cultura ancestral. La primera edición comenzó con el pie derecho, con la promesa de crecer y ganarse un lugar en el calendario provincial de las fiestas populares.
El primer aplauso grande se lo llevaron dos hermanas de Portada Covunco. Adela y Clara Acuña, de la agrupación Nehuen Ñuque Mapu, cocinaron un locro que no solo conquistó al jurado por el sabor: llevaba el peso de la memoria, la cultura mapuche y el ejemplo de su mamá Aurelia.
Las hermanas compitieron representando a la subcomisión de trabajo de la comunidad mapuche Millaqueo, del centro tradicionalista de Portada Covunco. El nombre no es casual. “Nehuen Ñuque Mapu quiere decir ‘fuerza de la madre tierra’”, explicó Adela. “Desde que nos anotamos sentimos que nuestro nombre llevara el de mamá. Ella era una mujer muy humilde, con muy poquitas cosas nos cocinaba un manjar, y creo que todos los días de nuestra vida la recordamos”.
La agrupación funciona desde hace 3 años cerca de Los Alazanes, organizando la fiesta de la comunidad en el puente de Portada Covunco. Para este concurso contaron con el apoyo del presidente Matías Aravena, que les acercó leña de cordillera, y de su familia, que estuvo detrás en cada detalle.
Adela lo dijo con emoción: su mamá Aurelia fue la maestra. “Mi mamá fue una gran cocinera. De ahí aprendimos nosotras. Yo particularmente aprendí de ella todas las comidas tradicionales que toda familia del campo ha degustado: el concón, el guiso de piñón. Hoy puedo cocinarlas porque lo aprendí de ella”, explicó.
Esa enseñanza se notó en el concurso. Presentaron el locro en un cuenco de barro, con copas de vino y agua, y un adorno simple arriba. “La decoración sumaba, pero lo que más se juzgó fue el sabor”, admitió Adela. Y el secreto no está en ingredientes raros, sino en los tiempos: “Son los tiempos que se le va dando a la cocción de cada ingrediente”.
Aurelia también era amante de la huerta y las plantas. “Era humilde, pero nos dejó legados y valores muy bonitos. La mamá es la que está más con los hijos, la que enseña con el ejemplo”, refirió. De las seis hermanas Acuña, casi todas salieron cocineras. “Con poquito te hacen algo rico, como hacía mamá”, aseguró con orgullo.
Clara admitió que no se lo imaginaba: “Había tanta gente, pero desde un primer momento le dije a Adela ‘somos las ganadoras’”. Y tenían razón.
“Estamos muy felices, muy orgullosas de nosotras mismas”, dijo Clara tras recibir el premio. “Se lo dedicamos a nuestra familia, porque ellos fueron los que estuvieron detrás nuestro, ayudándonos a conseguir cosas, a trasladar leña. Hoy están todos acá y que nos hayan acompañado es hermoso”, apuntó.
Para Adela, el premio fue también un cierre de círculo. “En nuestro corazón, desde que nos anotamos, estaba el sentir de que nuestro nombre llevara al de mamá”. Y lo lograron. El locro de las hermanas fue más que un plato: mezcló el amor de familia, el honor a una cultura milenaria y la cocina actual. Dejaron bien en alto la bandera cultural de Portada Covunco y de la comunidad Millaqueo. “Le deseo a esta organización que Dios los acompañe y los fortalezca para que puedan seguir creciendo”, cerró Clara. “Un evento tiene un antes y un después. Mañana ellos tienen que continuar, y ojalá la gente del lugar los acompañe, porque esto le da vida a un pueblo chico”, vaticinó Adela. En Los Catutos, este lunes día de sol y patria, la fuerza de la madre tierra tuvo nombre, apellido y sabor a locro de Aurelia.
En referencia a la primera Fiesta del Locro Criollo, Natalia Marín, funcionaria de Cultura de la Comisión de Fomento de Los Catutos, destacó la emoción de ver el predio “La Laja” colmado por vecinos de toda la región.
“Sin palabras. Fue un sueño de mucho tiempo. Mi papá siempre fue un patriota, y eso me marcó. Agradecida al presidente Damián Pereyra y a don Roberto Soto, que acompañan cada acto patrio para que vuelva esa cultura que se había perdido: cantar el himno, hacer un pequeño acto, festejar el 25 de mayo todos juntos con distintas destrezas criollas”, expresó.
Marín resaltó la llegada de delegaciones de Zapala, Mariano Moreno, Los Hornos, Covunco Abajo, Portada Covunco y Los Alazanes. “No esperábamos tanta gente. Se llenó de comentarios lindos que te llenan el alma. Fue un sacrificio de todos: familias que dejaron a sus hijos para ayudar, otros que fueron con ellos. El pilar fue la familia”, afirmó.
Mención especial para los más de 80 montados que participaron del desfile de gauchos en la inauguración: “Mover los caballos, ir montado horas para representar a tu pueblo es todo un sacrificio y lo valoramos y agradecemos mucho”, expresó,
Asimismo, felicitó a las ganadoras Adela y su hermana Norma Acuña de Portada Covunco, y a Víctor “Tito” Valenzuela, Fernando “Rulo” Laserna y Macarena Fuentealba (“Los Parientes”) de Mariano Moreno, segundos. Agradeció a la policía, bomberos, y a los jurados Nélida López, Daniel Freire y Miguel Ángel, chef de la feria La Saladita.
“Todo lo hecho de corazón, el de arriba lo recompensa. El año que viene la fiesta será más grande”, cerró con el optimismo y felicidad a flor de piel.