Desde el sindicato aseguran que tanto la población como los empleados deben viajar hasta 100 kilómetros para llegar a la sede más cercana. Los detalles.
Los trabajadores de Correo Argentino enfrentan una situación cada vez más crítica. Por el cierre de sucursales en las localidades que no tienen sede propia, los empleados deben viajar hasta 100 kilómetros para cumplir su horario laboral y muchas oficinas quedan colapsadas por la demanda de los clientes.
"La situación siempre es la problemática del gobierno nacional, donde las oficinas que realmente tienen que pagar alquiler o no son rentables terminan cerrándose", expresó el secretario general de Sitraco en Neuquén (Sindicato de Trabajadores del Correo Oficial), Rafael Tropa.
"Ese es el caso de Senillosa, una ciudad de 30 mil habitantes, que terminó cerrando. Apelamos a la población, los intendentes y concejales para sostener la situación", señaló el sindicalista en una entrevista radial.
Según explicó, los trabajadores buscan que los municipios ofrezcan soluciones para no dejar sin servicio de correo a su población. "En el último tiempo han cerrado entre 300 y 400 oficinas en todo el país", dijo Tropa y agregó: "desde el gobierno nacional no saben dónde está El Huecú o Senillosa".
Para el dirigente, sostener las oficinas de correos abiertas se traduce en un beneficio para la población en su conjunto. De otro modo, los vecinos deben viajar entre 60 y 100 kilómetros para solicitar el servicio, por lo que pierden una mañana completa en hacer un trámite.
"Apelo siempre a la población de que no dejen que el correo se se vaya de esos lugares que son tan importantes", dijo y dio el caso de los vecinos de El Huecú, que viajan 60 kilómetros a Andacollo o los habitantes de Senillosa. "Tienen que ir hasta Plottier, y como no hay gente para la atención rápida, termina todo en la Capital que colapsa", se lamentó.
Tropa recordó que, además de las sedes, es importante contar con el personal para poder atender la demanda de la población.
"En el caso de El Huecú, tiene sede propia al correo pero el trabajador de correo terminanda renunciando dado que no hay un apoyo también de la empresa. Entonces se queda sin personal", afirmó.
El dirigente recordó que el sueldo fue licuado en un 60% hace más de dos años, cuando se fijó el piso del gobierno nacional. "Se nos da el 6,6% entre julio y agosto, pero nosotros quedamos muy por debajo", se lamentó.
Con menos empleados, las oficinas dejan su función principal y se convierten en puntos de correo. Aunque son estrategias que usan los Municipios para tratar de sostener la situación, Tropa recordó que "no es el mismo servicio quse presta en una oficina con un empleado de correo".
"En Fernández Oro, logramos que el municipio se haga cargo de un lugar donde el correo va a funcionar ahora y eso abarata un poco poco el costo de alquiler", dijo.
Recordó que en Las Lajas sólo quedó un empleado, lo que permite que el correo abra apenas dos veces por semana. Así, muchos eligen viajar a Neuquén capital para garantizarse el servicio y allí las colas de espera terminan por colapsar.
"La gente del interior tiene que hacer 60 kilómetros para usar el correo y pierden toda una mañana para hacer un servicio como una carta documento o un telegrama. Es un servicio que no se tiene que ir por el perjuicio que les hacen a la población", reclamó.
Si bien el sindicato buscó acercar posiciones para defender las fuentes laborales y así reubicar a los trabajadores de las sedes cerradas, muchos fueron relocalizados en oficinas más lejanas, lo que se traduce en un gasto mayor tiempo y dinero para concurrir a los puestos de trabajo.
"Hay gente de Cervantes o de Mainqué que presta servicio en Roca. Eso también complica la situación económica de los empleados, algunos tienen que dejar su sueldo en el colectivo porque se tienen que trasladar hasta 100 kilómetros hasta el trabajo", aseguró.
Frente a un año de elecciones que se avecina, consideró que las autoridades tendrán problemas logísticos para distrbiuir las urnas y contabilizar los votos.
"El traslado de urnas va a ser un problema. Estamos cerca de las elecciones y no tenemos gente en esas localidades como se hacía antes", concluyó.