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Los espartanos neuquinos: el equipo de rugby de presos que busca una segunda oportunidad

Quienes han pasado por el equipo lograron cambiar su conducta y actitud, la mayoría no volvió a reincidir tras recuperar la libertad. Un trabajo hecho a puro corazón por voluntarios, desterrando prejuicios y con mucha esperanza.

El primer equipo de rugby carcelario de Argentina nació en marzo del 2009 en Buenos Aires, cuando el abogado Eduardo “Coco” Oderigo visitó por primera vez el penal de máxima seguridad de San Martín. Aunque las complicaciones y las contras eran muchas, no perdió la esperanza y días después volvió con una pelota de rugby y luego de afrontar varios "palos en la rueda", comenzó a entrenar a unos 15 presos, que luego crearon a Los Espartanos, popularizados hoy con la exitosa serie - donde cuentan su historia - que estrenó Disney+.

Esta controversial propuesta se replicó en la ciudad de Neuquén, donde unos 24 presos asisten religiosamente a los entrenamientos, buscando además un lugar de contención, crecimiento y el camino hacia una segunda oportunidad.

A partir de los resultados exitosos que tuvieron Los Espartanos en cuanto al cambio de conducta y el alejamiento de algunas adicciones, en el 2016, con el apoyo de voluntarios, donantes y empresas, se creó Fundación Espartanos. Esto permitió consolidar un programa integral de reinserción social que ayuda a bajar los índices de reincidencia de un 65% al 5% y está cambiando la vida de familias enteras, sus comunidades y la sociedad en general.

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Hoy esta propuesta se lleva a cabo en 16 provincias del país, con más de 2.600 jugadores en unas 60 unidades penales. Uno de esos lugares en el centro de detención U11 del Parque Industrial en Neuquén, donde un equipo de voluntarios asiste todos los domingos a las 9.30 de la mañana para entrenar a más de 20 presos, quienes conformaron "Los Tehuelches XV", el único equipo de rugby carcelario que existe en la provincia.

Fue a fines de marzo del 2019 cuando Eduardo "Din" Rueda, conocido ex jugador y ex entrenador de rugby de la ciudad, conoció acerca de este proyecto y decidió sumarse. Desde entonces lleva adelante un equipo de entrenadores que enseña, apoya y contienen a los presos que deciden sumarse a los Tehuelches. "Cuando empecé tenía una expectativa muy grande, era mundo desconocido para mí porque nunca había entrado a la cárcel, no sabía qué me iba a pasar ni con lo que me iba a encontrar", contó Eduardo en diálogo con LMNeuquén.

Todos los domingos, a las 9.30 de la mañana, 24 presos salen ilusionados y contentos a los entrenamientos que se realizan en el patio del centro penitenciario, en un espacio preparado para ellos. Allí los esperan los entrenadores, quienes de forma voluntaria deciden dedicar parte de su jornada de descanso para compartir con los detenidos.

"Me sumé en el segundo entrenamiento. en ese momento eran seis internos, después llegamos a tener 29 y luego bajó el número por temas externos de la unidad, y ahora están habilitando nuevos jugadores y son 24", agregó. "Me sumé en el segundo entrenamiento. en ese momento eran seis internos, después llegamos a tener 29 y luego bajó el número por temas externos de la unidad, y ahora están habilitando nuevos jugadores y son 24", agregó.

Eduardo tiene 69 años, está jubilado y junto a Fabio Castro, José Luis Correa, José Franco, Carlos Larravide, Flavio Arce, Juan Pablo Ritcher y Ricardo Campagna son quienes lideran a Los Tehuelches. "La gente fue rotando durante todo este tiempo, como este es un trabajo voluntario, es necesario tener tiempo, ya que es un proyecto que se realiza durante todo el año, y necesitamos tener gente para no fallar ni saturar a nadie", dijo al contar que van alternando los días que asisten al penal.

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Son muchos los internos que quieren sumarse, principalmente motivados porque se trata de una actividad al aire libre, pero también hay quienes llegan motivados por las experiencias que les cuentan sus compañeros. "Nosotros no ponemos requisitos para que los internos pueda sumarse a los entrenamientos, eso queda en manos de las autoridades de educación y trabajo de la unidad. Sabemos que hay varios que han pasado notas, pero ellos van evaluando y van autorizando", indicó.

Derribando prejuicios

Eduardo reconoció que no es una tarea fácil dejar de lado los prejuicios que se tiene - como parte de la sociedad - sobre las personas que están presas, pero aclaró que es primordial para poder llevar adelante su tarea. "Nosotros no conocemos los pormenores de por qué se encuentran detenidos, las autoridades nombran a los internos y los habilitan. No tenemos ningún tipo de información sobre ellos y ni de sus antecedentes penales", afirmó.

"Antes que nada somos solidarios con las personas que sufrieron los hechos que hicieron los internos, sabemos que están pagando por lo que hicieron y tienen que cumplir una pena, pero si queremos intervenir en la forma en que salen, en que terminan sus condenas, como sale esa persona a la calle, y que no sea peor de cuando entran", indicó. "Antes que nada somos solidarios con las personas que sufrieron los hechos que hicieron los internos, sabemos que están pagando por lo que hicieron y tienen que cumplir una pena, pero si queremos intervenir en la forma en que salen, en que terminan sus condenas, como sale esa persona a la calle, y que no sea peor de cuando entran", indicó.

Tehuelches XV fue un nombre elegido por los propios presos, pese a algunas dudas porque así se llama la selección de Chubut "pero ellos decían que nunca iban a jugar contra ellos así que decidieron dejárselo", indicó. Entusiasmados hicieron además un logo que donde dibujaron un personaje "fuerte".

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Pero no solo se trata de entrenamiento físico, ya que reconocen que la parte más importante es el tercer tiempo que dura como mínimo 20 o 30 minutos, donde comparten algunas frutas y charlas. Para eso hicieron banquetas y una mesa grande con restos de pallets. “Nos sentamos como si fuera un quincho a la sombra y ahí compartimos un momento único con charlas, comentamos problemas, nos costó que nos dieran ese tiempo, pero logramos que entendieron que es muy importante”, destacó.

Una segunda oportunidad

Esta iniciativa tiene además una particularidad, ya que la mayoría de las actividades que los presos realizan les dan crédito para la reducción de sus condenas. Pero el rugby es la excepción, "nosotros pedimos que fuera así, que los que vienen lo hagan porque realmente quiere, por algo personal".

Pero el trabajo de todo este tiempo ha dado sus frutos, ya que en todos los casos se registra una mejora en la conducta y actitud. "Esto es como un entrenamiento de cualquier club, los muchachos respetan todo, se acostumbran a una nueva forma de comportarse, de estimularse o hacer frente a algún error o dificultad. La gente que ha venido a jugar amistosos con nosotros (veteranos o amigos) no pueden creer la forma en qué juegan y se comportan", dijo.

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Hay internos de los distintos pabellones, todos se saludan, saben sus nombres, se abrazan sin ningún problema, todo eso se trabaja en cada entrenamiento, el respeto y autocontrol son cosas de las que se hablan mucho y aseguran que es un logro que se va cosechando.

"Ellos notan que se los respeta también, que lo que decimos lo cumplimos, prometemos que vamos a ir todos los domingos y vamos así haya heladas o temperaturas de 35 grados. Ellos ven eso y se dan cuenta que esto es serio", manifestó. "Ellos notan que se los respeta también, que lo que decimos lo cumplimos, prometemos que vamos a ir todos los domingos y vamos así haya heladas o temperaturas de 35 grados. Ellos ven eso y se dan cuenta que esto es serio", manifestó.

El objetivo es cada vez más grande, no solo se trata de enseñar rugby, que es un deporte colectivo y que conlleva muchas cosas, sino que se trabaja en otras áreas como la educación, apoyando la decisión de estudiar escuelas primarias, secundaria y hasta carreras terciarios; se avanza en lo laboral con proyectos relacionados a la educación con trabajo y la reinserción; y además en lo espiritual.

"Todos los lugares piden certificados de antecedentes y hasta ahí llegan cuando salen de la cárcel, esto debería cambiar y las empresas tendrían que tener conciencia y basarse solo en la capacidad de la gente", señaló Eduardo. En este sentido, la Fundación Espartanos ha logrado que muchas empresas apuesten y tomen gente que salió de la cárcel.

Convencido del trabajo que con mucho esfuerzo realizan hace seis años, aseguró que la idea es que estas personas cuenten con herramientas para que el día de mañana puedan tener una reinserción en la sociedad y en lo laboral. "Tenemos una estadística chica pero de los que han sido jugadores nuestros y han salido no ha vuelto ninguno, son cerca de 25 internos, aunque es un período corto de tiempo, la tendencia es buena. Tiene que haber segundas oportunidades para esta gente y eso es lo que nos motiva a nosotros", valoró.

Un proyecto que crece

En sus inicios el trabajo se realizó en la unidad en Senillosa, antes de la pandemia, pero las cárceles federales -por experiencia en otros lugares - siempre fueron las más difíciles. Y a pesar de que había un esfuerzo grande de ir, lo hicieron, pero tuvimos que dejar porque desde adentro lo impedían, aunque reconoce que desde hace un tiempo las unidades federales cambiaron y quieren que vaya el rugby.

"Hace dos meses nos pidieron ver la posibilidad de comenzar a implementarlo en General Roca y Senillosa, estamos trabajando en eso, pero esto no es fácil porque es todo trabajo de voluntarios, hay que encontrar la gente indicada que tenga una determinada filosofía para hacer este trabajo, pero creo que este año lo vamos a implementar”, expuso.

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Para Eduardo esta no es una tarea más, está totalmente convencido de lo que se hace, y sabe que además de los entrenadores hay un grupo de gente que los apoya. "Al principio para mí esto era una intriga y ahora es imprescindible que vaya, tengo una necesidad de ir porque hemos logrado tantas cosas y permanentemente hay gente que nos quiere ayudar", dijo.

Aunque al mismo tiempo reconoció que hay un porcentaje de la sociedad que piensa que están locos y que esta gente no merece una segunda oportunidad. "Esto es indefinido, hay que ir formando la estructura y la gente para que este proyecto siga, en todo el país somos más de 700 voluntarios, es mucha gente que destina su esfuerzo y su tiempo", señaló.

Los proyectos y los sueños crecen, por lo que tienen muchas expectativas de poder realizar su primer partido extramuros, el cual ya fue autorizado. Neuquén Rugby Club confirmó que prestará su predio para poder concretarlo.

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