Entre los recuerdos sobre las épocas pasadas neuquinas y valletanas y, sobre todo, cuando se transita por la segunda cuadra de la calle Santiago del Estero, es imposible no rememorar el comercio de la familia Falleti, que fuera un referente en el rubro de la sastrería y librería para el Neuquén de la segunda mitad del Siglo XX. Desde el inicio estuvo a cargo del matrimonio Falleti y de su esposa. Don José Falleti nació en Monopoli Provincia de Bari, Italia, llegó a Neuquén a los 20 años, con el título de Sastre diplomado y puso la primera sastrería en la calle Sarmiento al 150 lugar en el que está hoy la Farmacia Neuquén. Aquí se casó con Natalia Correnti, hija de italianos. Muy jóvenes trabajaron juntos en la sastrería, ella como modista de familia, pero al poco tiempo se les incendió el negocio en el que perdieron gran parte de telas e insumos. Por eso, tuvieron que empezar de nuevo, pero en otro lugar, y fue allí que se mudaron al alto de la ciudad y construyeron la nueva sastrería en Santiago del Estero 120, que luego fuera el lugar de la tan reconocida librería. De esa unión nacieron Atilio “Tito” Augusto (fallecido), José Argentino (fallecido), Roberto Horacio y Julio César José, y dos primas hermanas Angelita y Clelia; una gran familia. Por el 1951 ya creada la primera Escuela Secundaria Nacional, el colegio San Martín, frente a la sastrería, se decidió poner un kiosco y librería para atender las primeras necesidades de los alumnos: nacía así la Librería Falleti y la otra mitad continuaba siendo la sastrería. Rápidamente la primera desplazó a la segunda, por lo que don José terminó cosiendo en una habitación en la parte alta de la casa, ubicada detrás del negocio. Fue su esposa la visionaria y de ahí en más se logró construir la librería que tantos niños y jóvenes neuquinos conocieron y compraron en ella.
Don José fue además Vice Cónsul de Italia y tenía una oficina pegada al negocio. Fueron pioneros de Acipan con Ángel Edelman, grandes amigos y tantos otros comerciantes de ese entonces. Atilio, el hijo mayor, continuó al frente del negocio con sus hermanos y también tuvo una actividad pública y social importante ya que fue Presidente y miembro del Consejo de Administración de Calf, varias veces Presidente del Club de Leones y fundador. Se casó con Margarita Julia Ciavolella y tuvieron 4 hijos José Luis, Silvina, Vanina y Nicolás, y varios nietos. Roberto fue el fundador de la imprenta de Falleti a fines de los años sesenta, con la modernización, a posteriori, con electrónica y computación. Se casó con Irma Barrios y tuvieron 3 hijos, Horacio, Andrea y Marcelo, y nietos. Fue Presidente del Club de Planeadores de Neuquén, Miembro del Club de Leones, miembro activo del movimiento de cursillos católicos de Neuquén. Julio trabajó siempre en el sector de ventas y administración de la empresa familiar e incorporó en los años 70 el rubro de equipamientos de oficina que cerraba el círculo de necesidades empresariales. También fue miembro del Club de Leones, Presidente de la Cámara de Libreros y Papeleros de la Provincia, Vice Presidente de la FEEN, con los albores de la democracia año 1983, fue ingresando de a poco en la política neuquina y fue electo Concejal de la ciudad, luego Diputado Nacional y posteriormente Diputado Provincial siempre del MPN. Se casó con Teresita Ríos y tuvieron 5 hijos, María Natalia, María Florencia, María Victoria, María Antonella y Julio César, además varios nietos.
Clelia formó su familia con Roberto Maidana y tuvieron dos hijos María Cristina y Roberto Alejandro y Angelita casada con Antonio Demetrio Briz, tuvieron dos hijos Antonio Alejandro y Sergio Oscar y varios nietos.
Este es un sencillo y escueto homenaje a una familia recordada de la capital neuquina reconocida por todos desde la década de los ’50. “Épocas de oro de Neuquén, éramos un pueblo lleno de afectos, solidario, amigo, ya en la década del sesenta empezaron los primeros cambios y con la obra del Chocón y los primeros desarrollos de la industria hidrocarburifera, explotó como una gran ciudad, el negocio lógicamente creció en ese furor imparable, por eso todos trabajamos detrás del mostrador” recordó el hijo menor Julio.
Historias de vida que engalanan la historia neuquina y nos hermanan a todos los de aquellas generaciones que frecuentábamos lugares que hoy nos colman de recuerdos. Lo importante es recordarlos, no olvidarlos, eso habla de nuestra pertenencia a nuestro terruño.