Las obras sobre la avenida evitaron las históricas inundaciones en el bajo de la ciudad. La Municipalidad mantiene operativos en distintos barrios.
Las lluvias de las últimas semanas volvieron a poner a prueba la infraestructura pluvial de Neuquén. Con calles anegadas en distintos barrios, cuadrillas municipales trabajando desde hace más de diez días y un suelo completamente saturado de agua, hubo una conclusión que en el Municipio destacaron como una de las noticias más importantes: el nuevo sistema de desagües de la avenida Mosconi funcionó como estaba previsto y evitó las inundaciones que durante años afectaron uno de los sectores más conflictivos de la ciudad.
Mientras aún quedan calles con problemas, especialmente en barrios sin asfalto o con escasa infraestructura pluvial, el subsecretaria de Medioambiente y Protección Ciudadana de la ciudad Francisco Baggio aseguró a LM Neuquén que el comportamiento del nuevo pluvial confirmó que la planificación de las obras comenzó a dar resultados frente a un escenario climático completamente distinto al de décadas anteriores.
"Lo más importante es que los pluviales principales de la ciudad anduvieron muy bien, sobre todo el de Mosconi. No tuvimos inconvenientes en el Bajo, en calles como la Perito Moreno y Félix San Martín, ni en Chubut y Santa Cruz, ni en Corrientes, donde históricamente siempre había reclamos", afirmó.
Las complicaciones de los últimos días tienen una explicación que va mucho más allá de una lluvia intensa. Según los registros de la estación pluviométrica de Defensa Civil, durante julio ya cayeron 94 milímetros de agua sobre la ciudad y el dato cobró dimensión al compararlo con el promedio histórico.
"El régimen anual de lluvias en Neuquén es de aproximadamente 180 milímetros. Es decir que en un solo mes cayó más de la mitad de lo que normalmente llueve en todo un año", explicó Baggio.
El funcionario remarcó que el promedio histórico para julio ronda apenas los 11 o 12 milímetros, por lo que el registro actual multiplicó varias veces los valores habituales.
"Venimos con diez días de lluvia dentro de los últimos quince. El suelo permanece húmedo durante mucho tiempo, pierde capacidad de absorción y el agua empieza a acumularse porque prácticamente no hay tiempo para que se seque", señaló.
Las intensas precipitaciones terminaron convirtiéndose en el estreno más exigente para una de las obras más importantes que lleva adelante la Municipalidad durante los últimos meses. El sistema pluvial construido junto con la transformación de la avenida Mosconi soportó sin inconvenientes el enorme volumen de agua.
"Este temporal estrenó el pluvial. Quedó validado uno de los conceptos más importantes de esa obra, que no era solamente mejorar la movilidad, sino resolver el problema de las inundaciones para que no volviera a pasar lo que ocurrió en 2014", sostuvo Baggio.
Durante años, los comerciantes de ese sector convivieron con el agua ingresando a los locales cada vez que llovía con intensidad. Uno de esos casos era el de una conocida pizzería de la zona.
"Horacito me llamaba permanentemente porque cada lluvia le obligaba a dejar de vender pizzas. Hoy ese reclamo desapareció gracias a la obra de Mosconi", recordó.
Si bien todavía restan algunos tramos por ejecutar, principalmente hacia el puente carretero, el funcionamiento del sistema durante uno de los inviernos más lluviosos de los últimos años representa, según destacó Baggio, la mejor validación posible de la inversión realizada.
Para Baggio, estas lluvias confirman que Neuquén ya no puede seguir diseñando su infraestructura con los parámetros climáticos del pasado.
"Durante muchos años la ciudad se planificó pensando que llovían 180 milímetros por año y que el agua podía escurrir simplemente por el cordón cuneta", explicó.
Ese escenario comenzó a cambiar hace aproximadamente una década. "El cambio climático trajo precipitaciones mucho más intensas, más copiosas, más duraderas y en épocas del año donde antes no ocurrían", sostuvo.
Por ese motivo, aseguró que la actual gestión modificó la manera de ejecutar las obras públicas y mencionó como ejemplo la remodelación de la Avenida Argentina.
"Cuando se transformó la avenida también se construyó un pluvial debajo de la bicisenda porque antes directamente no existía", recordó el funcionario.
Aunque el comportamiento de los grandes colectores fue satisfactorio, todavía existen sectores donde la acumulación de agua continúa siendo un problema.
Uno de ellos es Valentina Sur, particularmente sobre calle Esquel y otras arterias donde aún no existe pavimento. También aparecen complicaciones en distintos sectores de la meseta.
"Las calles de tierra no tienen asfalto ni pluvial. Hasta que no exista esa infraestructura requieren mantenimiento permanente para conservar los niveles y permitir que el agua escurra. Con este volumen de lluvia, naturalmente aparecen dificultades", explicó y recordó que a eso se suma una característica propia del suelo neuquino que es muy arcilloso.
La Municipalidad mantiene desde hace más de una semana un operativo permanente en el que participan Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Infraestructura, Mantenimiento Vial y distintas áreas operativas.
Las tareas incluyen el uso de motobombas para desagotar calles, limpieza de alcantarillas, desobstrucción de pluviales, limpieza de canales y trabajos con maquinaria pesada para corregir pendientes en aquellos sectores donde las condiciones del suelo lo permiten.
Otro de los problemas detectados durante los operativos tiene que ver con la obstrucción de los sistemas de drenaje por residuos urbanos. Uno de los casos ocurrió sobre Independencia e Illia.
"La alcantarilla que comunica con el canal Independencia tenía completamente tapadas las rejillas por basura", explicó.
También mencionó inconvenientes recurrentes en el sector del CPEM 29, sobre calle San Martín, donde periódicamente deben intervenir para limpiar los conductos.
A pesar del volumen excepcional de precipitaciones, el municipio destacó que no fue necesario evacuar familias. Hubo patios inundados y calles con importantes acumulaciones de agua, pero no se registraron viviendas con agua en el interior.
"Terminamos desagotando calles y no casas. Hubo agua en algunos patios, pero no dentro de las viviendas. En ese sentido estamos muy conformes", concluyó Baggio.