En un fin de semana donde se viralizó un video del Salto del Agrio completamente blanco, Carla y Jeremías Álvarez cumplieron el anhelo de llegar. "Fuimos en homenaje a papá Domingo", contaron desde Chos Malal.
El invierno en el norte neuquino tiene esa magia de transformar todo. Y este fin de semana el Salto del Agrio se volvió viral: un video panorámico lo mostró completamente congelado, rodeado de nieve, como una postal sacada de otro tiempo.
En medio de ese furor, conocimos la historia de quienes tuvieron el privilegio de estar ahí. Carla Álvarez y su hermano Jeremías viajaron desde Chos Malal el pasado viernes de julio para vivir esa experiencia. Llegaron cerca de las 16 horas, con el termo en la mano y un pensamiento elevado al cielo.
"Era un anhelo. Siempre quisimos verlo en invierno, pero nunca se nos había dado. Esta vez dijimos: cómo no ir si estamos tan cerca?", contó Carla a LM Neuquén.
La travesía empezó en Naunauco. Tomaron la ruta provincial 4 y antes de llegar a La Greda desviaron en Corral de Piedra. Desde ahí tomaron el "camino viejo" de Trolope que pasa por El Escorial, zona de implantaciones forestales, hasta llegar a destino,
"Había tramos con mucho barro y hielo, pero estaba transitable. Nos cruzamos con varias tranqueras cerradas, con carteles que pedían abrir y volver a cerrar. Fuimos tranquilos", relató.
Son 147 km desde Chos Malal y tardaron 2 horas y media. La idea era sencilla: pasar la tarde, tomar unos mates y compartir con unos primos que estaban en la zona.
Al llegar, la recompensa. El salto estaba detenido en el tiempo, con el agua congelada y todo el cañadón cubierto de blanco.
"Conocíamos el Salto del Agrio en verano, pero verlo así es de otro nivel. Te da una energía tremenda. Es la naturaleza en su máxima expresión", dijo emocionada mientras rememora cada cebada de mate frente a ese paisaje único.
En el lugar había mucho turismo. "La gente muy respetuosa. Sacándose fotos en los lugares permitidos, leyendo los carteles y lo más importante: cada uno llevándose su basura. Para cuidar este lugar tan maravilloso que tenemos en el norte de la provincia", destacó Carla.
El viaje tenía un condimento especial. "Se lo dedicamos a nuestro papá Domingo. Él siempre soñó con llegar hasta acá en esta época. Hoy de alguna manera lo cumplimos con él. Sabemos que nos acompañó desde el cielo y seguro lo estaba disfrutando con nosotros", expresó Carla, administrativa del Vivero Provincial de Chos Malal.
Jeremías fue quien más insistió: "Me dijo, vamos Carli. Y fuimos porque gracias a Dios ahora tenemos un medio de movilidad acorde a esos duros caminos", admitió. Entre mate y mate, los hermanos recordaron y agradecieron.
A la vuelta emprendieron el regreso ya de noche, con la tranquilidad de haber cumplido y con el alma llena.
Parada frente al salto, con el termo en una mano y la cámara en la otra, Carla no podía creer lo que veía. Después de tanto tiempo de anhelarlo, el paisaje superó cualquier expectativa.
Y ahí, entre mates y silencio, surgió lo más importante del viaje: el mensaje a difundir.
"Invito a todo el que pueda a que vaya. Que tome unos mates frente al salto, que contemple, que se saque una foto y que lo cuide. Esto es lo que Dios nos regala y tenemos que disfrutarlo con respeto", expresó ya en su casa en Chos Malal.
Para ella, llegar en invierno no fue solo cumplir un sueño personal. Fue entender el valor de tener un lugar así tan cerca y la responsabilidad que eso implica.
"El invierno neuquino es duro, sí. Te pone a prueba el camino, el frío, el barro. A su vez también tiene este regalo; paisajes que parecen de otro planeta. Paisajes que no duran para siempre, que se deshielan, que cambian. Por eso hay que aprovecharlos, fotografiarlos, guardarlos en la memoria y sobre todo cuidarlos", cerró.
El Salto del Agrio en invierno no es solo una postal para viralizar. Es memoria, es familia, es naturaleza en estado puro. Y como dijo Carla: si tenemos la suerte de llegar, que sea para disfrutarlo y para dejarlo igual o mejor de como lo encontramos.-