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Hombres y mujeres de todas las edades, estudiantes del primario y secundario hacen cola frente a los kioscos con un solo objetivo: conseguir las figuritas y el álbum del Mundial de Qatar 2022. Esa fue la postal que se podía observar, y aún se observa, ante el furor que despertó este año la salida de las 670 figus con las estrellas del fútbol mundial y la imposibilidad de poder pegarlas ante la falta del álbum. En los grupos de Whatsapp la pregunta constante era saber quién había conseguido y donde los tan ansiados paquetes con las cinco figuritas autoadhesivas y el álbum. Es como jugar a la búsqueda del tesoro. Recorrer y preguntar en cada kiosco, o -por las dudas- en cualquier otro comercio por estos objetos codiciados. Algunos comerciantes, agotados por la demanda, decidieron pegar el cartel con la “traumática” frase: “No hay figuritas”, lo que hacía más desesperanzador volver a remontar la caminata con la ilusión de conseguir, al menos, un paquete y con suerte el correspondiente álbum.
En una de las “travesías”, un estudiante secundario se jactaba ante sus compañeros de colegio exhibiendo los 25 paquetes adquiridos, luego de desembolsar la suma de 3.750 pesos por un total de 125 figuritas autoadhesivas, dejando sin stock al comerciante quien recurrió otra vez a colocar el odioso cartel. Una periodista deportiva se preguntaba si este desencadenado furor desplegado por las calles ¿será por la confianza en la Selección Argentina? o ¿porque sería el último mundial de Lionel Messi? En las redes se dieron a conocer insólitas historias como cambiar la figu del 10 por un auto. “Pegala bien”, le dije a mi hijo de 14 años mientras colocaba en el álbum la de Messi.