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Un profe de arquería y su pareja zafaron de manera increíble tras caer 45 metros al vacío. Hacen pública su dramática historia para agradecer al Hospital de Aluminé.
Habrá que creer, nomás, en la "mano de Dios" -pero la verdadera- para encontrarle una explicación a esta tremenda y dramática historia. Porque no deja de sorprender que justo en ese desesperante momento e inhóspito lugar haya surgido un camión abandonado para frenar la caída libre del Gold Trend del cipoleño Claudio Fernández y de su pareja Claudia Cortez y así salvar sus vidas de milagro.
Ambos ahora desean hacer pública la estremecedora y traumática experiencia vivida a través de LM Cipolletti para agradecerle al Hospital de Aluminé por la atención prestada y para que la comunidad tome consciencia de los riesgos de ese camino rumbo a Villa Pehuenia y al país trasandino, plagado de "curvas caracoles".
Es el profe de arquería que cuenta en primera persona la odisea que protagonizaron. “El sábado volvíamos desde Chile, en un Gol Trend que quedó destruido. Teníamos un compromiso en Cipo y queríamos llegar, por eso viajamos de noche, ya que además las referencias del camino eran buenas. Veníamos despacio, eh. Pero cuando pasamos por la Bajada del Rahue el camino arriba tenía hielo, el auto hizo un trompo y caímos más de 45 metros. Ahí pensamos que ya estaba, que nos matábamos", asegura en un escalofriante relato.
"Es que nada hacía pensar que en la inmensidad justo iban a aparecer las ruinas de un camión abandonado luego de otro accidente y quedar encajados en él", revela la manera increíble en que se puso freno el viaje a la casi segura muerte en el precipicio...
"Es un milagro que estemos vivos, los que caen no la pasan bien, pierden la vida o quedan con heridas graves. Lo que más nos impactó fue ver la pila de autos allá abajo de todos los que no habían tenido la misma suerte que nosotros", amplía Claudio en otro pasaje conmovedor de su testimonio exclusivo.
Claro que el riesgo seguía latente. Tuvieron que salir como pudieron del auto en medio de la oscuridad y de la nada misma en una noche friolenta... "Eran las 12, con viento, nieve... Salir de ahí fue una odisea, lo hicimos por nuestros propios medios, trepando, dándonos aliento mutuamente pudimos subir. Fue todo muy complicado", agrega.
"Estuvimos una hora caminando sin rumbo, como perdidos, en estado de shock. Por suerte pasó una persona de Aluminé que le había sucedido hace un mes algo similar, era como el bombero del pago, en una Eco Sport. Me decía que en esa zona le pasaba a mucha gente que no la puede contar... Vino la Brigada Rural, nos trataron bárbaro, trajeron algo para calentarnos y nos llevaron al Hospital local y allí también nos atendieron muy bien. No solo la atención médica, sino la contención anímica, la empatía: por ejemplo yo soy hipertenso, nos dieron medicación que habíamos perdido, dispusimos de un lugar donde estar. Maravilloso, nunca nos habían atendido tan bien", destaca la calidez humana del personal de la salud de ese nosocomio.
Raúl Páez, de la empresa que rescató el vehículo, también tuvo un gran gesto con ellos y se portó bárbaro. "El seguro paga hasta una parte del trayecto pero él igual lo trajo hasta Cipolletti. Anoche, en agradecimiento, enviamos al Hospital una cama ortopédica y una silla de ruedas con la misma grúa", confiesa Claudio, reconfortado, sobre la devolución de gentilezas.
Justo él, especialista en tiro, sabe que hubo algo que lo hizo dar en el blanco en plena caída y salvarse de milagro con su querida esposa...