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Neuquén en 1995: cuánto costaba un auto, un depto o ir al súper

Durante la convertibilidad, los precios se mantenían estáticos y a precios nominales que hoy parecen de ciencia ficción. ¿Te los acordabas?

No hay por estos días otro tema de conversación que no sea la inflación y el constante aumento de precios. Dolarizar, achicar el gasto público, cortar con el FMI, liberar el cepo, abrir la economía. Hay propuestas y recetas de todo tipo entre los dirigentes políticos en un año electoral caliente, con un dólar libre que no encuentra techo y un humor social a punto de explotar.

Los argentinos tenemos incorporado el tema inflacionario desde siempre, aunque hayamos disfrutado algunas treguas por pocos períodos donde el país se asemejaba a cualquier país normal, al menos sano en su economía.

Mirando los precios actuales que no paran de crecer, vale la pena recordar algunos años donde la inflación no existía y cualquier persona de clase media podía comprarse un auto cero kilómetro (con un plan en cuotas con posibilidad de licitación) y una casa (a través de un crédito hipotecario). Uno de aquellos años fue 1995 donde los precios apenas aumentaron y algunos inclusive, bajaron. Algunos productos mantienen hoy el mismo precio en dólares. Otros se incrementaron aún en la moneda norteamericana, pero en términos generales, las cosas no se encarecieron tanto. Lo que se desvalorizó fue el peso.

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En 1995, a través de un crédito se podía comprar un dúplex de dos dormitorios en cualquier barrio de clase media de la ciudad de Neuquén. El precio por esa propiedad alcanzaba los 60.000 o 70.000 pesos/dólares. Hoy la situación cambió porque en la capital el precio de las propiedades se incrementó en dólares.

Pagar una cuota para un crédito hipotecario de esas características era de aproximadamente 500 pesos mensuales, una cifra muy parecida al alquiler por un departamento de dos dormitorios. Ese alquiler, al dólar blue, alcanza aproximadamente los 190.000 pesos, que es lo que hoy se puede llegar a pagar por una propiedad similar (tal vez un poco menos, dependiendo la calidad de construcción del edificio y la ubicación).

Lo mismo ocurría con la compra de los autos. Por dar un ejemplo de un vehículo de gama media (Un Fiat Duna) costaba 12.000 pesos/dólares. Hoy un auto parecido (Un VW Polo) cuesta 11.000 US$, aproximadamente. El valor es casi el mismo.

Con respecto a los precios de productos de la canasta básica de aquel año, el kilo de asado se pagaba entre 3,5 y 4 pesos. A la conversión de hoy debería costar 1800, aproximadamente, aunque la realidad indica que el precio real roza casi el doble, especialmente en la ciudad de Neuquén. Un pollo entero en aquel entonces costaba 2 pesos.

El resto de los productos de la canasta familiar tenían estos precios. Para comparar con los de hoy basta con multiplicarlo con el precio del dólar (si quiere, a un promedio de 400).

El kilo de queso Port Salut: 5 pesos. El kilo de yerba: 2 pesos. Un pan de manteca, 1 peso. Una mayonesa de 500 gramos: 1,20 pesos. Un kilo de pan: 1,80 pesos.

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El precio de la nafta súper promediaba los 0,90 pesos y salir a comer una pizza costaba 3,50 pesos.

Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), la inflación acumulada durante 1995 fue de 1,6 por ciento, con un dato curioso: en un año el rubro vestimenta y calzado (hoy, lo que más aumenta) tuvo una deflación de -3,1 por ciento. Lo que más se incrementó fue ocio y cultura y educación (3,3 por ciento en todo el año).

Una gran mayoría de los precios de entonces se mantienen en la cotización del dólar. Algunos aumentaron mucho más todavía, pero en términos generales, siguen teniendo un costo parecido a lo largo de 28 años, lo que refleja la brutal caída que tuvo el peso argentino en las últimas dos décadas.

¿Qué receta de todas las que se proponen funcionará para terminar con la inflación? Con el tiempo se sabrá. Aunque por el bien de los argentinos, esperemos que sea pronto.

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