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La historia de las mujeres en Argentina se escribió lentamente y quizás a partir de la primera mujer que egresaba de una Universidad, su nombre era Élida Passo y se recibió de farmacéutica en la ciudad de Córdoba en 1883. En 1911 el diputado socialista Alfredo Palacios presenta en el Congreso el Primer Proyecto de Voto Femenino. Es en 1919 que Julia Magdalena Ángela Lanteri doctora en ciencias médicas y mujer de la política se presenta como la primera mujer candidata a elecciones legislativas representando al Partido Feminista, recientemente creado.
La Ley 11357 de 1924, que proclama los derechos de las mujeres y los niños, establece jornadas no mayores de 8 para el trabajo femenino y enfatiza en que el hecho de que no podrán ser despedidas cuando queden embarazadas. Es en 1947 cuando se aprueba el voto femenino durante el peronismo, haciéndose efectivo el reclamo que habían planteado los socialistas veinte años antes, pero es en 1951 cuando las mujeres pueden votar por primera vez. Si nos detenemos a pensar, este reconocimiento constitucional, que hoy nos parece una obviedad y que proclama la igualdad política entre hombres y mujeres, solo tiene poco más de 70 años.
En Neuquén la historia de las mujeres, a través de las crónicas de las protagonistas que se han destacado social y políticamente, es digna de atención y análisis. Un somero vistazo a la galería fotográfica de intendentes municipales nos permite descubrir, gracias a una fotografía perdida en el tapiz de rostros masculinos, la fotografía de Derlis Kloosterman una de las cuatro intendentas que ocuparon el cargo, además de Marta Buffolo (la única radical, ya que las otras pertenecían al Movimiento Popular Neuquino), Zulma Reina y Liliana Ortiz, siendo la primera de ellas la única electa.
En esta nota convocamos a dos mujeres del ámbito de la cultura para recorrer junto a su testimonio y de su mirada el rol de la mujer en el devenir histórico de la ciudad, la periodista Hilda López y la Museóloga Brenda Diez a cargo del Museo Paraje Confluencia.
Hilda López es periodista y gestora cultural. Trabaja en medios de comunicación regionales desde hace más de 40 años y con publicaciones en gráfica nacional. Ocupó cargos de conducción en el área de Cultura en el Municipio de Neuquén, en la vecina ciudad de Cipolletti y a nivel Provincial en Neuquén. En relación al rol de las mujeres en la historia de Neuquén y destacando algunas figuras sobresalientes, comentó a LM Neuquén:
“Las mujeres en la ciudad acompañaron a las familias a establecerse aquí, a quienes llegaban de todos los rincones del país e iban incorporándose a las instituciones educativas, de la salud, del arte y demás, en una tarea de construcción que fue legado.
Las mujeres se fueron destacando, principalmente, en el ámbito educativo, fueron maestras de todos los niveles y en cada uno de los rincones de la provincia. También formando parte de las organizaciones barriales en construcción.
Como mujer destacada, es muy difícil nombrar solo a una, porque son varias en el ámbito donde siempre me desempeñé, que es el ámbito de la comunicación y el arte. En relación a su actividad artística, fueron Alicia Fernández Rego y Alicia Villaverde, ambas directoras de Teatro y además docentes, grandes maestras.
La mujer necesitó de mucho trabajo y presencia para ser destacada en los ámbitos donde se desempeñaba hasta el día de hoy. La mujer neuquina de hoy ocupa lugares y espacios muy importantes en todos los ámbitos: universitarios, escuelas, periodismo y arte. También se destaca como “emprendedora”, motorizando los emprendimientos productivos. Creo que es el espacio donde más presencia ha obtenido, es decir, como parte fundamental en la economía de la provincia.
Mis referentes están en el ámbito de la comunicación y el arte, por lo tanto, destaco a Alicia Fernández Rego, Alicia Villaverde, Cecilia Arcucci, Mariana Sirote, Marta Such, Ana Zitti, María Suarez, Silvia Nuñez, Carmen San Martín, etc. Creo fundamental señalar que las mujeres en la organización de instituciones intermedias (merenderos, talleres, bibliotecas) como puentes indispensables de la sociedad y en la región son un número sorprendente”.
Brenda Diez es directora del Museo Paraje Confluencia y propulsora de investigaciones históricas, que ponen una mirada crítica en el rastreo del rol de la mujer en la ciudad y la región. En relación con las grandes mujeres de nuestra historia como ciudad, manifestó:
“Haciendo un pequeño listado dentro un gran listado de mujeres que hemos tenido y tenemos en la ciudad de Neuquén: Liliana Montes Lefort, arquitecta, quien hizo el único relevamiento de Patrimonio Histórico de Neuquén. Si bien no nació en Neuquén, vivió aquí gran parte de su vida haciendo un enorme aporte a nuestra historia.
Nombraría a Ruth Reed, que fue la esposa de Eduardo Talero y, de ella, lo que quiero mencionar es el rol que cumplían antes en la sociedad las mujeres. En esa época la mujer era solamente quien acompañaba a su marido.
Resalto también el rol que cumplió Josefa Arabarco, que fue la primera piloto mujer que tuvo Neuquén, rompiendo con una gran estructura de un oficio tan masculinizado como la aviación.
Menciono además a Gabriela Luchetti que es una médica ginecóloga que trabaja en la actualidad en el hospital de nuestra ciudad haciendo enormes investigaciones que han aportado muchísimo a la salud y a los derechos de la mujer.
También a Noemí Labrune, una gran defensora de los derechos humanos, vinculada a las Madres de la Plaza de Mayo, como referente neuquina.
En los primeros años de la ciudad de Neuquén, la mujer parecía cumplir el rol como “la mujer de” o “la que acompaña a”, como el caso de las hermanas Canevaro que se casaron con los tres hermanos Linares. No es que en aquellos orígenes las mujeres no cumplieran ningún rol, si no que sus voces parecieran estar silenciadas en las crónicas. En las imágenes de los archivos fotográficos que tenemos en el Museo no aparecen casi nunca las mujeres y, si aparecen, lo hacen como si estuvieran escondidas y eso es muy llamativo.
Un detalle que es necesario mencionar es el papel que tuvieron las mujeres en las “Casas de tolerancia” que muy pocas veces se mencionan. El aporte económico que hicieron esas mujeres para el crecimiento y el desarrollo urbanístico de la ciudad de Neuquén fue tan importante como significativo. Si bien la posición más fácil es la de criticar a las prostitutas, hay que tener en cuenta que ellas, por aquella época, pagaban un impuesto municipal y, además, uno de los más caros. Con eso pudieron llevarse a cabo grandes obras de infraestructura de nuestra ciudad.
Afortunadamente, existen y seguirán existiendo, espero, historiadores, investigadores y, además, personas que no necesariamente pertenezcan a los ámbitos académicos que se pregunten dónde estaban y qué rol cumplía y cumplen las mujeres en la historia de Neuquén, cuál fue su ámbito de acción y qué aporte han hecho.
A partir de cuando empezamos a investigar en dónde estaban las mujeres neuquinas y qué rol cumplían y hallábamos todas esas historias escondidas dentro de los libros y de los documentos y las actas, nos encontramos con cientos de mujeres y podemos seguir encontrando miles, desde la época del traslado de la capital y desde la llegada del Ferrocarril hasta este 2022. La mujer que se levanta todos los días a las 6 de la mañana para salir a trabajar, muchas veces a limpiar otras casas además de la propia y después vuelve para llevar a sus hijos a la escuela, la enfermera del hospital... mencionaría a todas sin dejar afuera a nadie, durante tantas décadas estuvimos afuera de la historia y de la sociedad, que es hora de dar vuelta esa página.
En el Neuquén actual, todas las mujeres somos referentes en cierto modo. En medio de esta sociedad tan patriarcal en la que se vulneran nuestros derechos, llevamos adelante acciones que visibilizan nuestros reclamos”.
En el ámbito de la educación, no podemos dejar de mencionar a Susana Deluca y a Liliana Obregon que son dos miembros fundadores del sindicato docente en la provincia, y que, en 1981, cuando aún estaban prohibidas las asociaciones profesionales, ellas junto a otros docentes tuvieron la valentía de comenzar a gestar un gremio, conformado mayoritariamente por mujeres profesionales, pero fundamentalmente trabajadoras.
Alicia Moreau de Justo (1885-1986), una médica y activista social europea radicada en nuestro país, figura trascendental del socialismo y del movimiento feminista, expresó alguna vez: “Recuerden las mujeres que, dispersas, las fuerzas se debilitan y que para conseguir el bien común, necesario es sacudir la apatía y elevarse por encima del bienestar del momento presente”.