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La madre de una de las víctimas del primer triple crimen sigue en la calle, exigiendo memoria y justicia junto a parte de la comunidad y amigos: "Es lo que da fortaleza para seguir de pie".
Ofelia Mosconi Villar nació en Cipolletti, “en una casilla que casi se prende fuego y la doctora Ruini lo apagó con una frazada y ahí mi madre me parió. Vine con el fuego”, se crió entre el barrio Ferroviario y una chacra situada en Cuatro Esquinas. Su padre un italiano anarquista, ferroviario, “algo de eso debo tener, no?” -piensa-. Los anarquistas son románticos, cuando Ofelia habla de su padre sonríe, “fui a la escuela primaria de Cuatro Esquinas, luego a la 33, también a la 53 y a la secundaria en la Manuel Belgrano”.
Ofelia, vino con el fuego y pienso en un cuento de Eduardo Galeano “El mundo es eso- revelo- un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre los demás”.
Verónica Villar, nació el 1 de Julio de 1975. “Era una piba con carácter pero tan buena, alegre, ella quería ser periodista deportiva, le gustaba el fútbol. De hecho el día que salieron a caminar estaban viendo un partido, era fana de San Lorenzo”.
Ya es noviembre, se encuentra con ese grupo de mujeres feministas que la mantiene en pie, “no es fácil, ¿sabes?", expresa.
Cuando habla del grupo se refiere a la Multisectorial. “Yo pertenezco a la Multisectorial (de Mujeres contra la Violencia en Cipolletti)) y a organizaciones sociales. Parte de la sociedad y amigos, vecinos siempre nos acompañan, es lo que da fortaleza para seguir de pie y no dejarse convencer por un Estado que lo único que quiere es el resarcimiento económico y que nosotras nos quedemos en la casa”
Son las 17 y ese mar de fueguitos se va acercando a la plaza para hacer una pegatina. Tienen engrudo, pinceles, cepillos, baldes y comienzan la repartija de calles donde van a pegar los afiches.
“Aún ni puedo abrir una caja de fotos que baje del armario, no puedo”
Ofelia y una de sus compañeras agarran la Yrigoyen, la recorren de pe a pa. Ofelia con sus manos elige el lugar donde colocar, mete engrudo y ahí aparecen las caras de Verónica, Paula y María Emilia, donde se lee "26 años, del silencio al grito". Sí, 26 años de lucha, Ofelia es eso, lucha constante, la que eligió quedarse en Cipolletti, que sigue con la misma bandera en cada marcha, hace ya 26 años.
“Aún ni puedo abrir una caja de fotos que baje del armario, no puedo”, un dolor inconmensurable que sigue latente cada vez que se acerca esta fecha, que nos cambió por completo la vida de las cipoleñas y los cipoleños.
“Si hubieran sido varones que salían a caminar, no los mataban”, dice Ofelia. Tras el femicidio no solamente eso, todo lo que soportó de distintos medios masivos, donde se jugaba con el morbo, donde se las juzgó a las chicas por si tenían puesta tal ropa u otra, o donde hablaban libremente de la vida de cada una, todo esto en el año 1997, donde evidentemente eran otros tiempos. Ofelia siguió en pie.
“Cuando pasó todo esto me puse a estudiar la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, y acá tienen el mismo modus operandi. Cuando iba siempre al juzgado por las chicas, me decían: "¿no se va a cansar?" Nunca me voy a cansar, así le hacían a las Madres de Plaza de Mayo, pensando que la iban a cansar”, me dijo en una marcha de otra víctima de femicidio.
Sigue la pegatina, hace mucho calor, Ofelia se acerca a una piba de 16 años a darle un cartel, la piba lo mira atentamente, lo recibe y la escucha. Ofelia al dolor lo muta en amor, educando a generaciones nuevas, como lo hizo con todas las mujeres de nuestra generación, nos enseñó que las calles son nuestras en cada reclamo de justicia.
Ofelia Mosconi Villar, nos enseña que la única muerte que existe es no tener memoria, cuando habla de cambio es porque hay esperanzas y rebeldía, porque la esperanza quieta es cobardía. Lo manifestó en una marcha, donde se unió a una lucha feminista y rompió con un silencio cómplice que había en nuestra ciudad, donde han sembrado terror del que nadie se animaba a salir.
Va cayendo el sol. Se empiezan a juntar las mujeres de la Multisectorial en el lugar de encuentro en el que se juntaron para la pegatina. Son parte de un paisaje urbano del centro de la ciudad con afiches pegados de justicia.
Ofelia, la mira sin parpadear y encendió 26 años de lucha y rebeldía para una ciudad dormida en la oscuridad.
“No hay dos fuegos iguales, hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende”.
EL 9 de noviembre de 1997 salieron a caminar Verónica, Paula y María Emilia González, estuvieron secuestradas dos días. Las encontraron asesinadas el 11 de noviembre en la zona de los Olivillos en Cipolletti.