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El Frente de Todos o como se llame la alianza que gobierna el país para las elecciones presidenciales que vienen transitará una cuesta empinada en Neuquén, adonde se elegirán dos diputados nacionales y un parlamentario del Mercosur junto con el Presidente de la Nación.
El gobierno de Alberto Fernández no ayuda al frente electoral del oficialismo en ninguna provincia, por eso el presidente hace rato comunicó que no irá por la reelección.
Al cuadro de situación nacional del Frente de Todos, en Neuquén hay que sumarle las particularidades locales, entre las que se cuenta la penosa participación en las elecciones por la Gobernación, con sus consecuencias agravadas por la participación de algunas de sus facciones fundadoras en la campaña del electo Rolando Figueroa.
Y si algo faltaba para hacer más complejo el panorama de la dirigencia provincial afín al peronismo ya está sobre la mesa: la decisión de Sergio Massa desde el Ministerio e Economía de nacionalizar la administración de las represas sobre los ríos Neuquén y Limay sirvió para que despuntara la conformación de un frente regional para resistir la decisión.
Y dentro del conglomerado anti nacionalización de las represas que está naciendo revistan políticos que jugaron con el Frente de Todos en 2019, además de opositores y empresarios vinculados a la producción petrolera desde el sector de los servicios.
El grupo acusa de autoritarismo al gobierno nacional, a la vez que le endilga un ataque al federalismo con la avanzada sobre las reservas sin debatir el camino a seguir con las autoridades provinciales.
Los candidatos del Frente de Todos deberán aguantar las acusaciones sobre su gobierno.
Mariano Mansilla, diputado provincial del FdT, fue uno de los legisladores que motorizaron el frente para evitar la estatización en los términos de Massa.