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Familias de Plottier rechazaron el traslado forzoso al Jardín 73 y piden mantener el servicio en la 265. Denuncian falta de diálogo y amenazas a docentes.
Un grupo de familias de la Escuela 265 de Plottier reclama contra el cierre del jardín que funciona dentro del establecimiento. El foco del pedido es que el Consejo Provincial de Educación (CPE) revierta la medida y mantenga el servicio en la institución, dado que el anuncio oficial llegó sin explicación formal y generó preocupación por la reorganización de horarios y distancias que deberán afrontar las familias.
El conflicto estalló hace menos de una semana, cuando los padres fueron informados de manera oficial que el jardín sería cerrado y que los niños serían trasladados al Jardín 73, ubicado a más de tres kilómetros de la actual escuela. Según expresaron, la decisión fue comunicada sin previo aviso y tras numerosas gestiones previas que nunca tuvieron respuesta.
Mauro, uno de los padres que encabezó la protesta, contó que el reclamo comenzó hace un mes, cuando apenas surgieron comentarios sobre el posible cierre. “No nos notificaron oficialmente, eran rumores. Intentamos hablar con la dirección de la escuela, pero nos dijeron que no podían informarnos. Mandamos notas, correos, y nunca nos respondieron”, explicó en diálogo con LM Neuquén.
Recién la semana pasada las familias lograron ser recibidas en el establecimiento, donde se les comunicó oficialmente que el jardín sería clausurado. “Nos dijeron que los chicos pasarían automáticamente al Jardín 73. En mi caso tengo una hija en primer grado y otra en jardín, entran y salen en el mismo horario. Es imposible coordinar todo si los establecimientos quedan tan lejos”, señaló.
El radio de influencia de la Escuela 265 abarca aproximadamente cinco kilómetros, por lo que el traslado implicaría un movimiento aún mayor para la mayoría de los chicos. “Estamos en Plottier, con solo dos o tres líneas de colectivos. Aunque tengamos movilidad, los horarios se superponen. Es inviable”, remarcó.
El jardín de la Escuela 265 funciona hace más de 35 años y, según los padres, brinda un servicio educativo de calidad. “No es un problema pedagógico. Las maestras son impecables y el trato con los chicos es excelente”, afirmó Mauro.
A la preocupación por el cierre se sumó otro malestar: el envío de un correo desde el CPE hacia la escuela, en el que se advertía sobre la posibilidad de denunciar a las docentes en fiscalía por la difusión de imágenes en redes sociales. Las publicaciones, aclararon los padres, habían sido realizadas desde un perfil creado para visibilizar el reclamo y no mostraban los rostros de los niños.
“Fue una amenaza innecesaria dirigida a las maestras, que no tenían nada que ver. Para nosotros fue un detonante. No podíamos permitir que quienes trabajan tan bien con nuestros hijos sean señaladas injustamente”, aseguró.
La medida de fuerza comenzó este jueves a las 7 de la mañana y estuvo activa hasta las 15, con las puertas abiertas del establecimiento. La toma derivó en la suspensión de clases, aunque no impidió la circulación dentro del edificio. “No tuvimos ninguna comunicación del Consejo de Educación. Solo hablamos con los directivos de la escuela”, detalló Mauro.
Las familias anticiparon que, de no recibir respuestas, retomarán la protesta el lunes. Su demanda central es clara: que no se cierre el jardín y que el CPE abra una instancia real de diálogo.
“Queremos que nos escuchen y que reconsideren la medida. El traslado no es una opción para nadie. Es una decisión tomada lejos de la realidad de las familias y de la comunidad educativa”, finalizó.