El episodio generó momentos de tensión y corridas. El joven fue detenido tras un disparo disuasivo y quedó internado en Salud Mental.
Un violento episodio ocurrido en un polideportivo del barrio Gregorio Álvarez generó preocupación entre vecinos y usuarios del espacio, luego de que un joven armado con un cuchillo irrumpiera en el lugar y fuera reducido por la Policía tras un operativo que incluyó disparos disuasivos.
El hecho se registró este lunes, alrededor de las 18, en el polideportivo del barrio, cuando personal de la Comisaría 21 fue alertado por la presencia de un hombre con un arma blanca de grandes dimensiones. Según confirmó el comisario inspector Cristian Cuevas, coordinador operativo de la Dirección de Seguridad Confluencia, los efectivos acudieron rápidamente tras el llamado al comando radioeléctrico.
De acuerdo la información brindada por el jefe policial, al arribar al lugar los policías observaron al joven —de 23 años— portando un cuchillo tipo asador. Al advertir la presencia policial, el hombre ingresó corriendo al polideportivo, mientras los efectivos lo seguían dando la voz de alto.
La situación se tornó aún más crítica cuando el individuo se refugió en un baño de mujeres, donde se encontraba una madre junto a su hija pequeña. “Ingresó de manera muy agresiva con el cuchillo”, detalló Cuevas en diálogo con LU5. Ante la negativa del joven a soltar el arma, el personal policial efectuó un disparo disuasivo con una escopeta calibre 12/70 cargada con perdigones de goma, dirigido hacia el suelo.
Tras el disparo, el hombre arrojó el cuchillo con fuerza, el cual quedó incrustado en una puerta de madera. En ese momento, la mujer y la niña lograron salir del lugar, mientras los efectivos procedieron a reducir y detener al agresor.
Minutos después del procedimiento, se hizo presente el padre del joven, quien informó que su hijo padece esquizofrenia severa y que llevaba al menos una semana sin tomar la medicación correspondiente. A partir de esta situación, intervino personal del SIEN, que lo asistió en el lugar y luego dispuso su traslado al hospital Castro Rendón, donde quedó internado.
Según indicó el comisario, el joven presentaba algunas lesiones leves producto del impacto de los perdigones de goma, principalmente en la zona de las piernas, lo que coincide con los protocolos de actuación que buscan evitar daños mayores.
En el momento del hecho, el polideportivo se encontraba con una importante concurrencia, ya que se desarrollaban distintas actividades. La presencia policial y el sonido de los disparos generaron pánico entre los asistentes.
“Había bastantes personas y al escuchar el disparo disuasivos, que en un lugar cerrado retumba mucho, la gente comenzó a correr hacia la calle”, explicó Cuevas. Testigos habían señalado inicialmente la posibilidad de disparos de arma de fuego, lo que contribuyó a la confusión en los primeros minutos.
El comisario destacó que el accionar policial se ajustó a los protocolos vigentes y que el objetivo principal fue evitar una situación de mayor gravedad, especialmente teniendo en cuenta la presencia de una menor en el lugar.
Finalmente, el comisario indicó que ante situaciones de este tipo, es de vital importancia de que, las personas se alejen de la zona de conflicto para permitir una intervención más segura por parte del personal policial.
“Lo que hizo la gente fue lo correcto: alejarse inmediatamente del lugar. Eso permite que los efectivos puedan concentrarse en resolver la situación sin sumar otros riesgos”, concluyó Cuevas.
El hecho no dejó personas heridas de gravedad y se encuentra bajo control, mientras se evalúa la evolución del joven internado.