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Participación de las mujeres en el poder: ¿qué sucede en Neuquén?

Una investigación aporta datos de la situación nacional y local. Neuquén está bien ubicada en el ranking.

El Centro de Investigación y Diseño de Políticas Públicas (Fundar) presentó hace unos días en la Cámara de Diputados de la Nación el Índice de Género, Decisión y Representación (IGDR) en las provincias argentinas, un informe minucioso que aporta datos a nivel público y privado de la desigualdad de género en los poderes del Estado y que permite evaluar las posibilidades que tienen las mujeres de integrar las élites políticas, judiciales y económicas.

El estudio atañe solo a la categorización varones y mujeres, debido a la casi nula disponibilidad de datos que midan la situación de personas trans, travesti y no binarias.

Argentina fue el primer país del mundo en otorgar por ley pisos de participación en la representación política de las mujeres en el sistema electoral. La Ley N° 24.012, sancionada en 1991, exige que las listas de candidaturas de representantes del Congreso incorporen un 30% de mujeres; porcentaje que se extendió al 50% en 2017. Esta posición de vanguardia de nuestro país en la lucha por la igualdad ha sido acompañada por la acción de movimientos feministas.

A pesar de las tres décadas de vigencia de estas innovaciones y de los importantes niveles de movilización, aún persisten grandes desafíos para lograr un acceso equitativo a las diversas esferas del poder político y económico.

En la Argentina, el 51% de las personas son mujeres y el 48.2%, hombre. Sin embargo, al frente de gobernaciones y municipios de todo el país las mujeres son apenas el 10%.

A nivel provincial, el Poder Ejecutivo es uno de los sectores más masculinizados. De los 24 distritos sólo hay 2 gobernados por mujeres (Santa Cruz, con Alicia Kirchner, del Frente de Todos; y Río Negro, con Arabela Carreras, de Juntos Somos Ríos Negro).

Los gabinetes suelen tener una paridad media de 40,9%. Es decir que la presencia de hombres es más de dos veces mayor a la de las mujeres. La disparidad no se da sólo en la cantidad de mujeres que integran los gabinetes, sino en sus jerarquías y los puestos que ocupan. De hecho, ninguna provincia llega al máximo puntaje de paridad dado que, aún donde el gabinete es paritario, quien gobierna es un varón.

Además, sólo 8 provincias tienen más del 30% de ministras mujeres y más de la mitad de ellas se encargan de áreas ligadas a cuidados y reproducción: Desarrollo Social, Salud, Educación, Cultura, Medio Ambiente, Niñez, Juventud, Familia o Género.

A nivel municipal, solo 1 de cada 10 municipios tiene intendenta: de un relevamiento de 1.172 municipios de toda la Argentina, sólo 141 están conducidos por mujeres. La provincia que más intendentas tiene es Río Negro, con 9 sobre 38. En Santa Cruz y Tierra del Fuego directamente no hay mujeres al frente de municipios.

Por otro lado, está el Poder Judicial, que es el sector más feminizado al contar con la paridad promedio más alta: 83%. En los fueros provinciales es donde más distritos se acercan a la paridad de género. Las mujeres son casi la mitad de los jueces y juezas (2.242 de 5.030), pero solo 8 de las 24 provincias alcanzan la paridad. Es necesario recordar quela observación remite a tribunales superiores locales que no contemplan juzgados federales.

Luego del Poder Judicial, el Poder Legislativo es el segundo sector más feminizado. En el estudio también se indica que 22 de las 24 jurisdicciones del país cuentan con leyes de paridad que promueven la presencia de legisladoras mujeres.

El ranking de representación política con equidad de género tiene a Santiago del Estero, Chubut y Mendoza en el podio. Neuquén se posiciona en el noveno lugar.

Según el trabajo elaborado por Fundar, “no importa el partido político gobernante, la región ni la riqueza: a 40 años del regreso de la democracia todas las provincias tienen una cuenta pendiente en el logro de la paridad de género en los ámbitos de decisión”. Además remarca que las provincias más ricas no son necesariamente las más igualitarias en términos de género.

El ranking de poder decisión en materia de equidad de género está encabezado por Chaco, San Luis, Río Negro, Santiago del Estero y Santa Fe. La provincia de Neuquén figura en el sexto lugar.

El ranking que contempla como variable el poder de decisión y representación en forma conjunta lo lideran Santiago del Estero, San Luis y Santa Fe. En este caso, Neuquén se ubica en el cuarto lugar, seguido por Río Negro. Ambas provincias se encuentran por encima de la media nacional.

En el caso particular de Neuquén, según el estudio, el mayor logro de la provincia es alcanzar la paridad de género en el ámbito judicial y legislativo. En ese marco, el informe destaca que en el 2019, la provincia tuvo la primera mujer trans como candidata a jueza del país.

Como cuenta pendiente, se remarca: "Pese a regular la participación de género en las listas electorales a partir del 2016, Neuquén posee uno de los resultados más bajos en el indicador de participación y toma de decisiones en el ámbito de los partidos políticos.

¿Cuál es la situación en el sector privado?

La masculinización del poder no es un problema exclusivo del sector público", subraya el informe realizado por María Emilia Cerra, Alejandro Avenburg, Paola Bergallo, María de las Nieves Puglia, Daniela Belén Risaro, Micaela Fernández Erlauer y Juan Martin Argoitia.

En el sector privado, el porcentaje de paridad es de apenas el 51%, lo que equivale a decir que por cada dos empresas lideradas por un varón encontramos una liderada por una mujer. El sector más feminizado es Enseñanza, donde el 73% de estas empresas está conducidas por mujeres. En el otro extremo hay rubros donde la participación es mucho menor: Energía (5%) o Construcción (22%).

La ausencia de mujeres en espacios de toma decisión no estatales se observa además en ámbitos clave como la Unión Industrial Argentina, donde solo tres de los veintiséis miembros del Comité Ejecutivo son mujeres, o en la Sociedad Rural Argentina, donde una de diecinueve directivos es mujer.

El proceso de igualación en la participación de mujeres en los sectores de poder provinciales no es lineal, ni se pueden notar en simultáneo avances en las esferas ejecutivas, legislativas, judiciales y empresariales. Por el contrario, se evidencian desempeños muy disímiles en cada uno de estos indicadores. Los avances en una esfera no implican necesariamente un efecto de contagio en otra, puesto que hay realidades locales a contemplar. Tampoco parece observarse un proceso de avance horizontal y secuencial en el que la mayor cantidad de mujeres en ciertas esferas dé lugar a mayor presencia en otras. Por el contrario, la incorporación de mujeres pareciera estar explicada por una multiplicidad de microprocesos que dan lugar a una incorporación en ciertos ámbitos o nichos específicos.

El estudio remarca que la Argentina no se encuentra “en un camino lineal hacia la igualdad de género”, porque “los avances en una esfera no implican necesariamente un efecto de contagio en otra, puesto que hay realidades locales a contemplar”.

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