Desde este sábado, se aplicaron los cambios en el vecino país y los relojes se atrasaron una hora. Se espera un importante flujo vehicular de turistas que retornarán a Neuquén.
Desde este sábado 4 de abril, Chile aplicó el cambio oficial del uso horario por el invierno y atrasó sus relojes una hora. La medida se repite cada año, de modo que impacta en la dinámica de los pasos fronterizos con Argentina. El cambio también influye en Neuquén, ya que este fin de semana largo miles de turistas viajaron al vecino país y el domingo se prevé un importante flujo vehicular para volver a casa.
A partir de la medianoche, cuando el reloj macó las 00:00, se retrocedió a las 23:00, lo que generó desde ese momento una diferencia horaria que obliga a viajeros, transportistas y operadores turísticos a recalcular tiempos con precisión.
Aunque se trata de un ajuste técnico, sus efectos son concretos y cotidianos: por primera vez en varios meses, quienes crucen la cordillera deberán convivir con una referencia horaria distinta a cada lado de la frontera, lo que introduce un factor adicional en la planificación de cualquier viaje. Ya no se tratará solo de distancias, demoras o condiciones climáticas, sino también de entender que el tiempo “no corre igual” en ambos países.
En los principales pasos internacionales del sur, esta diferencia se volverá clave. Complejos como el Paso Internacional Cardenal Samoré, el Paso Pino Hachado, el Paso Mamuil Malal, el Paso Icalma y el Paso Hua Hum concentrarán gran parte del flujo y, al mismo tiempo, de las posibles confusiones, ya que si bien sus horarios de funcionamiento no cambian, sí cambia la referencia con la que deben interpretarse.
El punto más sensible aparece en la experiencia del viajero. Un ejemplo simple permite dimensionarlo: una persona que salga desde Argentina a las 10 de la mañana y tarde una hora en cruzar se encontrará con que, al ingresar a Chile, el reloj vuelve a marcar las 10. Ese “retroceso” puede parecer anecdótico, pero tiene consecuencias directas en la organización del viaje, especialmente cuando hay reservas, excursiones o conexiones que dependen de horarios precisos.
El escenario se vuelve aún más complejo por el contexto en el que se produce el cambio. La vuelta de un fin de semana largo suele generar uno de los picos de tránsito más importantes del año en los pasos fronterizos.
Desde ciudades como Villa La Angostura, San Martín de los Andes y San Carlos de Bariloche, miles de turistas cruzan hacia Chile en busca de compras, paseos o escapadas, lo que incrementa la presión sobre los complejos y amplifica cualquier error de coordinación.
Frente a este panorama, las autoridades recomiendan extremar la planificación: verificar los horarios actualizados de cada paso; tener en cuenta en todo momento la diferencia horaria entre ambos países; salir con mayor margen de tiempo para absorber posibles demoras; revisar cuidadosamente reservas, excursiones y servicios contratados en Chile; y consultar el estado de los pasos antes de viajar. Son medidas simples, pero que pueden marcar la diferencia en un contexto donde el tiempo juega un papel central.
El cambio de horario se mantendrá durante toda la temporada de invierno, por lo que no se trata de una situación puntual sino de una nueva condición que acompañará cada cruce cordillerano en los próximos meses. En ese escenario, la frontera deja de ser solo una línea geográfica y se transforma también en un límite temporal: una hora que se gana o se pierde, pero que, en la práctica, puede definir el éxito o el fracaso de un viaje.