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"Pelusa" y el criancero "Tato", una historia de fidelidad hasta el último suspiro

El hombre, de Aluminé, se internó en la alta montaña a buscar sus animales junto a su perro y allí dejó su vida. El noble animal lo acompañó aún ya fallecido.

Las altas montañas encierran tantos bellos paisajes que los ojos humanos nunca se cansarán de admirar y dimensionar en toda su plenitud, pero también encierran peligros que siempre están latentes y al acecho. Esta vez esos rincones se cobraron la vida del criancero y werken Roberto Caitruz, al que todos en la comunidad de Aluminé conocían simplemente como “don Tato”.

Este sábado al mediodía el peor desenlace se abrió ante la mirada de once rescatistas que dieron con el cuerpo del infortunado arriero. Para su hallazgo fue fundamental el papel protagónico de su fiel mascota llamada “Pelusa”. Sus ladridos fueron la antesala de una pena infinita. Ya habían pasado casi dos días desde el último momento en que se lo vio con vida a Caitruz. El grupo número 5 (a cargo de José Mariñanco) que había encarado por el lado noroeste de la montaña entre silbidos y llamados a viva voz escucharon de pronto un débil sonido de un ladrido. Es así como ante el silencio de todos los rescatistas volvieron a encaminar su recorrido teniendo como “único GPS” los ladridos del perro mestizo.

Cada vez se escuchaban más cerca hasta que de pronto se apareció entre los hombres de rescate y ofició de brújula para llegar finalmente hasta donde estaba guarecido don Tato. La difícil geografía y las extremas bajas temperaturas ya habían hecho su lamentable trabajo: don Alberto Caitruz había muerto en la montaña. Una noticia que tiró por tierra todas las esperanzas de encontrarlo sano y salvo. El único testigo y el único protector del último suspiro de su dueño antes de su muerte fue Pelusa. Sobre qué pasó realmente y hasta los últimos momentos será un secreto que mantendrán ambos hasta que el cielo los vuelva a reunir. Porque los que amamos a los animales sabemos que “todos los perros van el cielo”. Y Pelusa por su heroísmo y fidelidad con “don Tato” ya lo tiene ganado por derecho propio.

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La montaña se lo llevó

La Cordillera de Calfiquitra, en la cuenca de Ruca Choroy en cercanías de la localidad de Aluminé fue el escenario de este suceso con ribetes cinematográficos, en el cual el destino ya había escrito el final. Allí el Peñi Roberto “Tato” Caitruz perteneciente al Lof Mapuche Hiengueihual transitó los últimos tramos de su prolífica vida. Con sus 71 años dejó este plano terrenal. Entre sus lauros se lo honra por ser un referente en la lucha por la recuperación de las tierras de Pulmarí. “Siempre en nuestra memoria HUERQUEN”, escribieron en el sitio oficial de la comunidad mapuche acompañado por un video donde se lo ve y se lo escucha al criancero fallecido.

“Tampoco andamos usurpando como lo llaman. Ni tampoco somos intrusos como dicen. Nosotros andamos reclamando nuestros derechos, nuestra tierra. Y quiero que sean escuchados a través de ustedes”, pronuncia en la cinta Caitruz.

Mucha fue la unión observada en el triste suceso ya que ambas comunidades de la cuenca participaron de la búsqueda primero y del rescate después. El Lonco Daniel Salazar del Lof Hiengueihual y el Lonco José Mariñanco de la comunidad Ruca Choroy encabezaron los grupos de colaboración. Participaron además en los dos días de tareas otras instituciones como Bomberos Voluntarios Aluminé, Comisaría 29, Grupo GEOP, Manejo del Fuego, Parques Nacionales, Seguridad Vial de la provincia, Defensa Civil de Aluminé y una ambulancia con un médico y enfermero pertenecientes al centro de salud intercultural Raguiñ Kien. Además de familiares, amigos y miembros de ambas comunidades mapuches. El clima no acompañó mucho, el intenso viento, lluvia, frío y nieve en todo momento complicaron las tareas.

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Búsqueda y rescate

La odisea para dar con el paradero de don Tato comenzó en la tarde del jueves 27 de abril cuando Rolando Caitruz (sobrino del fallecido) y un peón suben a la montaña a rodear los animales. Al llegar al puesto se encuentran con el caballo y dos perros del criancero. Solo faltaba “Pelusa”, el fiel perro mestizo de Caitruz. Eran las 18 horas. Esperan un tiempo prudencial y dejan el puesto para internarse un poco en la inmensidad del lugar. Emiten fuertes gritos y silbidos para escuchar alguna respuesta. Ambos aseguraron después haber escuchado ladridos del perro y un grito de Caitruz pero ya el día se había cerrado y la noche estaba fría y con una fuerte lluvia.

“A las 23 horas del jueves recibimos el llamado pidiendo ayuda de parte de Rolando Caitruz. Allí relató lo que estaba sucediendo montaña arriba”, contó a LMNeuquén Eva Quiroga, subsecretaria de defensa civil y seguridad ciudadana de Aluminé. La funcionaria comentó además que a las 00,30 de la madrugada del viernes se constituyeron en el puesto de Caitruz. En ese lugar reunido con bomberos y policía local se determina junto a la familia iniciar un rastrillaje desde las 7 de la mañana. Unas 80 personas inician un despliegue por la amplitud de toda la montaña sin alcanzar resultados positivos a lo largo de la jornada.

Al día siguiente, Quiroga precisó que se incorporó más personal para redoblar la búsqueda y siempre con la certeza de que los ladridos de “Pelusa” podían alertar y poner la certeza del lugar donde se encontraba el criancero desaparecido.

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El triste final

“El sábado me tocó hacer toda la parte logística de los grupos. Tuvimos 10 grupos de 11 personas cada uno, así que dividimos por franja la montaña. El grupo número 5 de José Mariñanco se dirigió al noroeste de la ladera por un camino muy rocoso y con mucha pendiente. Al escuchar los ladridos de Pelusa cada vez más cerca a las 11.30 horas dan con el perro y es el mismo el que los lleva donde se encontraba don Tato ya fallecido, según supimos después por hipotermia”, expresó la titular de defensa civil.

A continuación, y por problemas de comunicación VHF por falta de batería el grupo toma la decisión de dividirse en dos. “Cinco personas quedaron apostadas en el lugar y el resto regresó al campamento base para traer la triste noticia. Tomando conocimiento de lo sucedido con el subcomisario Daniel Arévalo tomamos la determinación de diagramar un operativo para rescatar los restos del criancero mapuche”, sostuvo.

Durante toda la entrevista la funcionaria municipal se encargó de resaltar y agradecer la fuerza, la valentía y el coraje de cada una de las personas que participaron de la búsqueda de Caitruz, siempre con la esperanza de encontrarlo con vida.

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Los rescatistas y "Pelusa"

Muchas veces con la mitad de sus fuerzas los brigadistas se enfrentaron con la lluvia, el viento, la nieve y el intenso frio. “Lamentablemente no tuvimos un final feliz, pero nos queda la satisfacción del trabajo realizado en unidad y hermandad y además tomar como ejemplo la fidelidad de Pelusa con su dueño. Un verdadero ejemplo”, señaló Quiroga.

Al respecto contó que “cuando vi que venía el perrito con los chicos, un familiar me dijo que ese era Pelusa. Nos acercamos donde estaban esos chicos, estaban muy agotados, muy cansados. Es ahí donde tuve contacto con Pelusa y se ve que es un perro muy mimado porque me saltaba, le saltaba a la gente y daba vueltas. Tenía mucha hambre, estaba muy mojado, estaba inquieto así que con el correr de las horas fue quedándose más tranquilo, pero se lo notaba en sus ojitos que estaba triste”.

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Al final señaló que “los perros son muy inteligentes, los animales son la mejor compañía que puede tener un humano y quedó reflejado en Pelusa. Él estuvo desde el primer momento hasta el último con su dueño, como un buen amigo fiel”.

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