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Piden ayuda para un paciente zapalino con ELA

El hombre de 47 años ya perdió la movilidad del tórax y el cuello. Pese a ser una enfermedad sin cura, puede mejorar su calidad de vida.

La familia de Ramón Montesinos, zapalino de 47 años, diagnosticaco con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), lanzó una campaña para conseguir elementos fundamentales para atravesar su condición de salud del lado de la solidaridad.

Los familiares buscan que el paciente transite de la mejor forma posible la enfermedad a la que la ciencia aún no le encontró una respuesta que la revierta. “La ELA no tiene cura, pero los médicos nos dijeron que puede vivir muchos años siempre y cuando tengamos una buena calidad de vida”, le dijo a LMNeuquén, Graciela, hermana de Ramón.

La salud de Ramón comenzó a deteriorarse rápidamente y en pocos meses perdió la movilidad de la parte superior del cuerpo y hubo que pedir una silla de ruedas especial a PAMI, pero después de ocho meses siguen sin respuestas.

“Ya realizamos una campaña en la que los vecinos se solidarizaron y donaron de todo, hasta una cama ortopédica nos hizo llegar el Ejército”, repasó la hermana.

Los familiares se decidieron a organizar una nueva campaña porque los costos de la calidad de vida necesaria en la instancia en la que se encuentra Ramón son elevadísimos. Entre otras cosas, necesita a la mayor brevedad un inodoro especial y un colchón. "Pasa mucho tiempo acostado porque no tiene fuerzas, por eso necesitamos un colchón para recambiar", señaló Graciela.

También piden contención afectiva para el paciente. La hermana remarcó que es importante que los vecinos que puedan pasen a saludarlo por su casa, ya que su actual estado no le permite salir.

Graciela es maestra. Contró que al verlo deprimido organizó junto a sus compañeras de trabajo una actividad recreativa con los alumnos (escribir cuentos para Moncho, como lo conocen al paciente) y consiguieron con esos textos hacerlo reir. "Los ayudó un montón", exclamó la hermana.

Campaña solidaria en Zapala.jpg

->El diagnóstico postergado por la pandemia

Los primeros síntomas de la ELA comenzaron en el 2020, en pleno confinamiento por la pandemia, por lo que no pudo asistir al médico porque las atención estaba restringida. “Empezó a llamarle la atención que cuando se ponía de pie se caía sin razón aparente”, recordó Graciela.

En 2021, cuando realizó las primeras interconsultas con profesionales de la capital provincial, obtuvo resultados poco alentadores.

“El traumatólogo le dijo que no era algo de los huesos sino neuronal y cuando siguió con los estudios le diagnosticaron ELA. Fue un golpe muy fuerte para todos”, señaló la hermana.

En pocos meses ya no podía caminar sin la ayuda de un bastón, después debió usar un bastón y al final terminó en una silla de ruedas.

"En el hospital de Zapala se han portado muy bien con nosotros. Cada vez más profesionales se preocupan por ayudar a mejorar la calidad de vida de Moncho. El concejal Leandro Signorile que desde el primer momento nos ayuda para conseguir todo lo que mi hermano necesita y a todos los vecinos que siempre colaboran de corazón", concluyó.

Los interesados en colaborar pueden contactarse con Graciela al teléfono 2942 444666

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