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Plottier: una renuncia que llegó tarde y una oportunidad para empezar de nuevo

La salida de Luis Bertolini expone un esquema de contrataciones bajo sospecha, el peso de decisiones demoradas y el desafío inmediato de recuperar la transparencia en la gestión municipal.

La renuncia del intendente de Plottier, Luis Bertolini, no sorprendió. Era un final anunciado en un proceso que venía acumulando tensión política, institucional y judicial desde hacía meses. Las declaraciones que realizó durante distintos momentos de la mañana del jueves, muestran a un hombre errático, confundido y sin un horizonte determinado. Primero festejó la decisión de la justicia de no dictar la prisión domiciliaria, luego denunció compra de voluntades en el Concejo Deliberante local, buscando consumar su suspensión en el cargo; y cuando esto último sucedió presentó la renuncia al cargo de intendente, de manera indeclinable, ante la presidenta del Concejo local, Malena Resa, quien ya lo reemplaza interinamente al frente del Ejecutivo Municipal.

Demasiado “bochinche” para tan magra cosecha

La renuncia de Bertolini, abre interrogantes sobre el momento en que se produjo. Porque la decisión, según distintas reconstrucciones, podría haberse tomado mucho antes. Incluso desde antes de Navidad, cuando ya circulaban internamente datos sobre irregularidades en el circuito de compras del municipio.

El dato central que atraviesa todo el caso es contundente: durante un período estimado de entre un año y un año y medio, un solo proveedor concentró gran parte de las contrataciones municipales, con montos que, convertidos, rondan entre 1,5 y 2 millones de dólares. Ese punto nunca fue desmentido y es, hoy, el eje de la investigación judicial.

Juicio Bertolini (8)

No se trata, hasta el momento, de una acusación directa de malversación, pero sí de un esquema que rompe cualquier lógica de competencia, control y transparencia en la administración pública.

En ese contexto, la pregunta es inevitable: ¿por qué no se frenó antes?

Según se reconstruye, Bertolini atravesó al menos tres momentos en los que evaluó dar un paso al costado. El primero, cuando tomó conocimiento de las irregularidades que involucran a su entorno de gestión, incluyendo áreas sensibles como Hacienda. El segundo, ya entrado el verano, cuando la situación comenzaba a escalar. Y el tercero, el definitivo, cuando comprobó que la Justicia no iba a retroceder en su investigación.

Entre esas instancias, hubo intentos de sostener la situación, incluso con la intervención de actores políticos con experiencia en la estructura de proveedores del municipio, que habrían planteado la posibilidad de “ordenar” el problema. Sin embargo, el avance judicial terminó por cerrar ese margen. En este caso, se habla de un ex funcionario que atravesó al menos cuatro administraciones comunales de la ciudad. Habría sido la persona que bajo la promesa de corregir los “desaguisados” habría convencido al renunciado a que “no tirara la toalla”. Según parece, habría allí dos millones de razones, suficientes, para tratar de evitar el “desmadre".

Luis Bertolini

La salida de Bertolini no fue solo una decisión política tomada desde el Concejo Deliberante: fue el resultado de una investigación que avanzó, de un Concejo Deliberante que actuó y de una presión de la Justicia, a través de su investigación, que volvió insostenible su continuidad.

Pero el costo de la demora es alto. Cada mes que pasó profundizó el daño en la estructura municipal, afectó a otros proveedores y, sobre todo, deterioró la confianza de los vecinos en la gestión pública.

Ahora comienza una nueva etapa. Malena Resa asume la conducción del municipio con un desafío central: limpiar la administración de toda sospecha y reconstruir la credibilidad institucional.

ON - Malena Resa (15)

No es un punto menor. Se trata de revertir prácticas que, según distintas miradas, arrastran años y que hoy quedaron bajo la lupa. La primera señal será clave: cortar cualquier vínculo que pueda generar conflicto de intereses. Si existen proveedores cercanos a la nueva gestión, la decisión más clara sería apartarlos de inmediato.

El objetivo es uno solo: ordenar, transparentar y volver a establecer reglas claras.

Plottier entra en un momento de zozobra, pero también de oportunidad.

Porque si algo deja este proceso es una enseñanza concreta: las decisiones que no se toman a tiempo también tienen consecuencias. Y en este caso, la demora tuvo un costo político, institucional y social que ahora deberá ser reparado.

ON - Malena Resa (12)

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