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Pole Exotic: la disciplina que combina arte y sensualidad y gana terreno en Neuquén desafiando prejuicios

Daiana lleva diez años en el mundo del pole y hoy enseña Exotic en Neuquén, una disciplina que empodera y ayuda a conectar con el cuerpo.

En los últimos años, las disciplinas vinculadas al pole fueron ganando cada vez más lugar entre hombres y mujeres que dejan de lado los prejuicios para animarse a un deporte diferente. Sport, Art y Exotic son algunas de las variantes que se pueden realizar en la barra vertical, y cada una tiene su propia identidad.

Daiana Díaz nació y creció en Neuquén, y tiene 30 años. Descubrió el pole hace una década, cuando la disciplina era un mundo poco conocido en la región y las academias que se dedicaban a enseñarla no abundaban.

Sin experiencia previa en ningún tipo de danza ni deporte similar, se animó a los 20 años a probar el Pole Sport, la rama más deportiva del elemento. Lo que empezó como una curiosidad se convirtió en diez años de práctica, aprendizaje y, eventualmente, en una vocación.

La barra como expresión artística

Después de siete años practicando Pole Sport, Daiana sintió que algo le faltaba. La fuerza y la acrobacia ya no eran suficientes, y el Pole Exotic apareció como una respuesta a esa necesidad: más fluidez, más baile y mayor conexión con su propio cuerpo.

Hace tres años tomó la decisión de volcarse de lleno a esa rama y no miró atrás. “Fue por una cuestión de gustos, porque el Exotic es mucho más artístico y el Sport es full fuerza y acrobacia, cuando probé me quede con este”, cuenta.

Daiana Diaz - profesora de Pole Exotic (6)

El cambio fue más allá, el Exotic la invitó a explorar otros tipos de ritmos que antes no había considerado. "Empecé a capacitarme con otros bailes y otras danzas a partir del Pole Exotic", recuerda. "Todo se inició ahí."

Lo que encontró fue un mundo donde la sensualidad no es un tabú sino un lenguaje y una forma de expresión. Una disciplina que, lejos de limitarla, la abrió hacia nuevas formas de vincularse con el movimiento.

Compartir su pasión a través de la enseñanza

Cuando Daiana miró a su alrededor y vio que en Neuquén casi no había referentes de Pole Exotic, sintió una urgencia, como ella misma lo describe. La mayoría de las profesoras y los espacios de formación estaban concentrados en Buenos Aires, y esa ausencia se convirtió en su motivación más fuerte para dar el salto a la enseñanza.

Se capacitó, hizo certificaciones e instructorados, y en 2024 comenzó a dar clases en Patagonia Pole Sport, la misma academia donde ella había dado sus primeros pasos años atrás. "Necesito enseñar esto porque es algo que me hace bien a mí y que creo que le puede hacer bien a muchas personas", pensó en ese entonces.

Daiana Diaz - profesora de Pole Exotic (1)

Actualmente, sus clases convocan a alumnos y alumnas de distintas edades, a partir de los 18 años, aunque con autorización parental también ha recibido chicas más jóvenes. Lo que describe no es solo un espacio de movimiento: es un lugar donde se trabaja la autoestima, se cuestionan creencias limitantes sobre el propio cuerpo y se fortalece la seguridad personal.

Su paso por el escenario

En 2024, el mismo año en que comenzó a dar clases, Daiana se animó a dar otro gran paso y participó de su primer torneo. Se presentó en la Exotic Generation, una de las competencias más importantes del país que se realiza en Buenos Aires, con una solo objetivo personal: vivir la experiencia sin expectativas de resultado.

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La preparación no fue sencilla. Durante tres meses trabajó junto a una coach de Buenos Aires para armar su coreografía, y complementó el proceso con entrenamiento físico para fortalecer el cuerpo y evitar lesiones. "Son tres minutos en el escenario y se fue", dice. "Pero lo que más se disfruta es el proceso, con sus gratificaciones y sus frustraciones."

El resultado la sorprendió: ganó el primer puesto en la categoría semiprofesional. "Ni me lo imaginaba, ni lo pensaba", confiesa. Volvió a Neuquén con el premio bajo el brazo pero, sobre todo, con algo más valioso: las ganas renovadas de seguir perfeccionándose y la certeza de que competir es una experiencia que enriquece en muchos sentidos.

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Este septiembre volverá al escenario. Las inscripciones para una nueva edición ya están abiertas y Daiana será parte. "Las competencias me dan mucho aprendizaje y eso es lo enriquecedor", explica. Tanto, que hoy les recomienda a sus propios alumnos que se animen a competir, convencida de que pararse frente a un jurado y un público desconocido construye herramientas que van mucho más allá del premio.

El prejuicio que aún persiste

El Pole Exotic arrastra un estigma de raíces históricas que, aunque con el tiempo ha ido perdiendo fuerza, todavía persiste. Durante años, la disciplina estuvo asociada al entretenimiento para adultos y fue reducida popularmente al “baile del caño”. Sobre todo entre quienes nunca la practicaron ni la vieron de cerca, siguen apareciendo dudas y prejuicios en torno a su práctica.

"Claramente hay mucho tabú todavía y falta mucho por deconstruir", reconoce. Pero agrega que la clave está en correrse del qué dirán y enfocarse en lo que la disciplina genera hacia adentro. "Si te hace sentir bien, conectada con tu cuerpo, con más autoestima y más empoderada, entonces lo que diga la gente me da igual", dice con convicción.

Daiana Diaz - profesora de Pole Exotic (10)

Ella misma atravesó ese proceso de deconstrucción de a poco, y está segura de que meterse de lleno en el mundo del Pole la ayudó a acelerar ese cambio. En su vida cotidiana maneja con naturalidad una “doble identidad”: de día es administrativa en una obra social, y también se recibió de técnica superior en Psicología Social.

"Me siento un poco como Hannah Montana", ríe. "Un día soy una y después me saco la máscara. Tengo mi lado artístico y mi lado profesional. Soy las dos".

Un espacio para el empoderamiento y la comunidad

Más allá del prejuicio externo, lo que sucede adentro de las clases cuenta una historia diferente. El Pole Exotic genera un ambiente donde la competencia entre pares no tiene lugar, y donde el compañerismo surge de manera casi espontánea. "Se genera tanto sentido de pertenencia grupal que aparece la cooperación con el otro", cuenta Daiana. "Alguien dice: 'a mí me está saliendo esto y quiero que a vos también te salga'”.

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A nivel personal, los beneficios van mucho más allá de lo físico. Perder la vergüenza, cuestionar creencias limitantes sobre el propio cuerpo, fortalecer la seguridad personal: todo eso, dice Daiana, se construye clase a clase.

"No es solo un ejercicio, es una forma de trabajar el cuerpo y la mente al mismo tiempo", explica. Y su formación le da herramientas para acompañar ese proceso grupal con mayor profundidad.

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Hoy, paradójicamente, su mayor desafío como docente no es motivar a sus alumnos sino bajarles la autoexigencia. "Tengo que decirles que aprendamos a disfrutar un poco más el proceso, que no todo tiene que ser perfecto", cuenta.

Para quienes nunca se animaron, su consejo es clave: sacarse de la cabeza la idea de que se necesita fuerza o experiencia previa. "El Pole Exotic no es solo acrobacia, también es expresión y conexión con el cuerpo. Lo vas construyendo con el tiempo".

Sueños que buscan convertirse en proyectos

A futuro, el sueño de Daiana es claro: abrir su propia academia, especializada exclusivamente en Pole Exotic. "En otros lugares ya hay academias dedicadas solo a esta rama", explica. "Es uno de mis sueños. La realidad hoy es complicada, pero lo veo posible. Quizás no ahora, pero en un futuro sí”.

Mientras tanto, sigue capacitándose y compitiendo, convencida de que cada instancia de formación y cada escenario la hacen crecer no solo como deportista sino también como docente. Porque lo que aprende arriba del escenario, inevitablemente lo transmite en sus clases.

Daiana Diaz - profesora de Pole Exotic (15)

Para Daiana, el Pole Exotic nunca fue solo un hobby. Fue el inicio de un camino que la llevó a descubrir una forma de moverse, de enseñar y de entenderse a sí misma. Y en una ciudad donde la disciplina todavía es algo nuevo, ella eligió ser parte de ese crecimiento.

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