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Por la pandemia, los jóvenes neuquinos duermen más y se acuestan más tarde

Un estudio conjunto entre el Ministerio de Deportes de la provincia y el Hospital Italiano demostró que los niños y adolescentes de la provincia fueron los más afectados por los cambios de hábitos, con más tiempo frente a las pantallas.

Un estudio realizado por profesionales neuquinos y publicado en la revista del Hospital Italiano pone en evidencia cómo el aislamiento estricto a partir de la pandemia de coronavirus transformó los hábitos de sueño y exposición a pantallas en la población. Según las encuestas realizadas, se determinó que los niños y adolescentes fueron los más afectados: pasan más tiempo frente a los dispositivos, duermen más horas y se acuestan más tarde, lo que podría traer complicaciones para su salud.

El estudio fue desarrollado por el Observatorio de Deporte y Actividad Física del Ministerio de Deportes de la provincia de Neuquén en conjunto con profesionales del Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires. Bajo el comando de Mauro Santander, un investigador neuquino especializado en actividad física, el trabajo consistió en la realización de casi 3500 encuestas a una amplia muestra de habitantes de la región, de entre 13 y 80 años. Sin embargo, los datos más llamativos se notaron en la franja de niños y adolescentes, a los que se considera como más afectados por el aislamiento.

Las encuestas analizan los hábitos de sueño y de exposición a pantallas en tres períodos determinados: la precuarentena, la tercera semana en la que el aislamiento era más estricto, y la octava semana, ya con algunas flexibilizaciones. Así, se pudo determinar que el encierro obligatorio, si bien contribuía a evitar la propagación del COVID-19, también se tradujo en la generación de hábitos poco saludables para los jóvenes.

"Durante los primeros meses se incrementó horario frente a pantalla y se sostuvo en los períodos de flexibilización, ya sea por ocio o por trabajo. Se alteró el horario de sueño especialmente en cuarentena que trae aparejados problemas en alteración de ritmo circadiano, acostarse más tarde y frente a pantallas promueve mayores niveles de sobrepeso y obesidad en niños", explicó Santander, autor del estudio "Alteración del sueño y uso de pantallas en distintas etapas de cuarentena en provincias de la Patagonia argentina" junto a otros profesionales (Posadas-Martínez ML, Puga MC, Ontiveros H, Zúñiga M, Gutierrez M, García G).

"En ese período se observó mayor cantidad de horas de sueño, un retraso en el tiempo de inicio del sueño y más horas frente a las pantallas; estas diferencias fueron significativas respecto del período precuarentena, y las mayores diferencias se registraron entre los adolescentes", señala el informe final.

Santander detalló que el incremento en la exposición a las pantallas aumentó de manera significativa durante el aislamiento más estricto y agregó que el hábito se mantuvo incluso cuando comenzaron las flexibilizaciones a las medidas sanitarias. Sus encuestas demostraron que los neuquinos pasan más horas frente a los dispositivos por ocio o por trabajo, y que incluso se llevan las pantallas a la cama, lo que deteriora también la calidad del sueño.

Aunque los hábitos se modifican según el grupo etario, el estudio demostró que, en promedio, los neuquinos incrementaron su tiempo frente a las pantallas. Sin embargo, el dato es especialmente llamativo para el grupo de los adolescentes: "Las mayores diferencias se pueden observar en el grupo de adolescentes en la tercera semana de cuarentena en ambas variables, y asimismo un retraso en el momento de inicio del sueño de más de 3 horas y un incremento de horas diarias de pantalla de aproximadamente un 75%: en el período de precuarentena se pasa de 4 horas diarias a 7 horas diarias en la tercera semana de cuarentena, lo que se mantiene en la octava semana".

Con respecto a las horas de sueño, el informe detalla que antes de la cuarentena, la mayoría de los entrevistados se acostaba a la medianoche. En el momento de aislamiento más estricto, por el contrario, la hora de acostarse pasó a las 2 de la madrugada. Luego, en la octava semana de pandemia y ya con algunas flexibilizaciones para circular, el horario pasó a la 1 de la madruga, lo que representa una corrección con respecto al momento más crítico de encierro pero aún con una diferencia significativa con respecto al período anterior a la irrupción del coronavirus.

Al cotejar la experiencia de los niños y adolescentes neuquinos con estudios realizados en otros países, donde también se evaluó el impacto de la pandemia en la población, Santander explicó que se nota que desde 2019 hasta la actualidad, este grupo ha mostrado un crecimiento en talla y peso pero no un incremento en su capacidad física. Así, se nota que crecieron en tamaño pero "la condición física no ha mejorado, como la resistencia cardio respiratoria, que es una capacidad fundamental contra las enfermedades cardiovasculares a futuro".

El especialista se refirió a un estudio realizado en la India, y aclaró que "Además, en adultos, se encontró, que en cuarentena, más del 60% de los participantes informaron que aumentaron las horas de estar sentados y acostados para jugar con teléfonos móviles y computadoras y ver televisión. El incremento de horas frente a pantallas puede ser una potente explicación acerca de la reducción de la actividad física en el período de cuarentena. Asimismo, la combinación de una actividad física baja y un tiempo de pantalla elevado ha demostrado el mayor impacto negativo en la calidad de vida".

"Eso se relaciona que había preocupación de profes por los niños que llegaban al club con niveles más altos de sobrepeso o menores capacidades de movimientos y eso ha sido consecuencia de la pandemia", dijo Santander y aconsejó: "Es muy importante que los niños y adolescentes practiquen deportes extraescolares. Es beneficioso para la motricidad, disminuye los niveles de sobrepeso y obesidad y van a crecer con más capacidad cardiorrespiratoria y más niveles de fuerza".

En ese escenario, desde el Observatorio que depende del Ministerio de Deportes de la provincia se apunta a avanzar con nuevos estudios para establecer el impacto de la pandemia en el estado físico de los jóvenes. En 2016, mucho antes del aislamiento, se había evaluado la capacidad física de 4500 niños y adolescentes. Este año, el espacio ya lleva evaluados a unos 4 mil niños y pretende continuar la tarea en 2023 para comparar cómo está la condición física de este grupo de población en relación a las muestras anteriores.

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