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Empezó la guerra contra la inflación, con menos gasto y más impuestos. Qué espera para el futuro.
Ayer por la tarde había gran expectativa respecto de los primeros anuncios del ministro Luis Caputo respecto de la economía argentina. La ansiedad era creciente ya que el domingo y el lunes habían pasado sin que se pronunciaran medidas concretas respecto del efecto por algunos esperado y por otros temido “motosierra”.
Finalmente, el flamante ministro de Economía comunicó su plan en un mensaje grabado con diez puntos clave, con dos frentes claros de acción.
Por un lado, impulsa una reducción drástica del gasto público y por el otro, aumenta los impuestos a los únicos que pueden traer dólares genuinos a territorio argentino: los exportadores.
Así, finaliza una de las grandes preguntas respecto de Javier Milei durante su campaña y luego de su victoria. ¿Se animará a hacer lo que dice que va a hacer?
Ya se sabe que la motosierra de Milei era real y está compuesta por un paquete de medidas muy contundentes para reducir el déficit en el gasto público que representa el 5% del PBI. Además de una fuerte devaluación de la moneda que llega al 54%, el paquete incluye la eliminación de subsidios a la energía y al transporte, achicamiento de estructuras estatales, eliminación de la pauta oficial en medios de comunicación, eliminación por completo de la obra pública y casi por completo los aportes discrecionales a las provincias.
El combustible será muy caro y las rutas y calles serán difíciles de transitar. Podría pensarse que los únicos beneficiarios de estas medidas serán los mayores de 40 años, quienes estarán obligados a utilizar sus bicicletas y por ende, tendrán el colesterol y los triglicéridos bajo control.
La gran sorpresa de los nuevos anuncios fue la gran suba de retenciones a la exportación. Javier Milei hizo su campaña a presidente desgarrándose las vestiduras en contra de los impuestos, por considerarlos nefastos, incluso desde un punto de vista moral. Esta suba de impuestos a quienes ingresan dólares genuinos a nuestro país demuestra dos cosas: que la sed de dólares frescos es intolerable y que Milei tiene un costado peronista. Parafraseando a Carlos Menem cuando una vez confesó “si yo decía lo que iba a hacer, nadie me votaba”, ¿creen que los sectores exportadores, principalmente el agro, hubiera votado a Milei si decía que iba a fijar un 15% de retenciones a la exportación para todos los productos y %30 para la soja?
Se suponía que el ajuste lo iba a pagar “la casta” política, pero aparentemente no será así y lo pagarán todos. Los economistas liberales “Murray, Milton, Robert y Lucas” quienes inspiraron los nombres de los “hijos de 4 patas” de Milei se deben estar revolcando en sus tumbas.
Independientemente de si las medidas eran o no esperadas, esta es la primera vez que se le da verdadera batalla a la inflación desde Carlos Menem hasta hoy. Los últimos dos presidentes no arriesgaron su capital político para tomar las impopulares medidas que se necesitaban a pesar de que se habían “llenado la boca” en contra de ella.
En marzo de 2022 Alberto Fernández amagó: "Yo les prometo que va a empezar otra guerra, la guerra contra la inflación en la Argentina. Vamos a terminar con los especuladores y vamos a poner las cosas en orden",
En 2015, cuando Macri hacía proselitismo para ser presidente decía con soltura:
"La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema", y agregaba: "Eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer si soy presidente."
A pesar de sus pomposas palabras, ni Alberto ni Mauricio tuvieron el valor para siquiera hacerle mella a la inflación. Para Alberto, nada de lo que ocurrió en los últimos 4 años fue su culpa. La pesada herencia, Cristina, la pandemia y la guerra son sus chivos expiatorios.
Mauricio en cambio sí hizo un mea culpa. En 2019, cuando buscaba su reelección, confesó:
"No pudimos ir acorde a lo que habíamos dicho que iba a hacer. Ojalá hubiera un Riquelme que te salve hoy. Si ganamos esta elección vamos a ir en la misma dirección, lo más rápido posible".
En parte Macri ganó no en 2019, sino en 2023, y en parte Macri lo está haciendo.
Aclaradas las acciones de nuevo gobierno, que se pueden resumir como “sobreajuste”, no hay dudas que en el futuro nos espera una estanflación. Lo que queda por revelar ahora, es medir el real impacto de las consecuencias que las mismas tendrán en el bolsillo de los ciudadanos y fundamentalmente que nivel de tolerancia tendrá la sociedad, cuando en los próximos meses su poder adquisitivo esté fuertemente condicionado.
Lo que el gobierno espera, es que cuando la pérdida del poder adquisitivo sea tan grande que ya nadie pueda comprar bienes y servicios y por lo tanto nadie pueda venderlos, supuestamente en ese preciso momento, el alza de los precios se detendrá y la inflación comenzará a bajar. Sin dudas una jugada muy arriesgada.
“La luz al final del camino” que utiliza Milei no es la analogía más correcta en esta situación. “Tocar fondo para luego salir a flote” es lo mas apropiado.