Está todo listo para aprobar el proyecto que desalienta y sanciona esta actividad. Los concejales metieron algunos cambios para evitar la vuelta a las esquinas.
El proyecto para prohibir la actividad de los limpiavidrios en la ciudad de Neuquén avanza hacia su definición en el Concejo Deliberante. Hay consenso para aprobarlo este jueves, con sanciones contravencionales y un abordaje social de fondo. También con una inesperada cláusula para evitar que vuelvan los "trapitos" a los semáforos.
La iniciativa, que ya cuenta con un despacho de consenso entre distintos bloques, podría ser aprobada este jueves y con un cambio de criterio en el tratamiento de una problemática que se volvió cada vez más visible en las esquinas con semáforos en la ciudad de Neuquén.
La presidenta de la Comisión de Legislación, Victoria Fernández (MPN), explicó en diálogo con Línea Abierta de LU5 que el objetivo es “definir claramente que la actividad de los limpiavidrios está prohibida en la ciudad”, en un marco donde hoy no existe regulación específica.
La medida apunta a ordenar el espacio público, pero también a intervenir sobre situaciones de vulnerabilidad social que están detrás de esta práctica, que se extendió desde la pandemia hacia acá, en casi todas las localidades del país. En Neuquén, hay un plus: la promesa de trabajo de Vaca Muerta, que atrae a decenas de familias todos los días.
Según explicó Fernández, la futura ordenanza incorporará la actividad al Código Contravencional, lo que habilitará controles por parte de inspectores municipales, con acompañamiento de la Policía provincial.
En una primera instancia, se buscará desalentar la práctica ofreciendo alternativas de capacitación en oficios y programas de inclusión laboral.
“La idea es poder establecer un vínculo con herramientas de capacitación y facilitar alguna vinculación con el sector privado”, sostuvo la concejal, quien señaló que muchos de quienes realizan esta actividad “no cuentan con herramientas para hacer otra cosa”.
Sin embargo, si la persona no acepta estas alternativas o reincide, se activará el proceso contravencional, con distintas sanciones posibles. En ese punto aparece uno de los aspectos más novedosos del proyecto que meterán los concejales: la prohibición de concurrencia a determinados lugares.
Se trata de una figura que no estaba incorporada hasta ahora en la normativa local y que permitiría, tras una infracción, impedir que una persona vuelva a ubicarse en un punto específico de la ciudad, como una esquina o un semáforo determinado.
“Es una herramienta que entendemos va a ayudar mucho a evitar la reiteración de las conductas, porque la problemática está focalizada en determinados puntos”, explicó la concejal.
La restricción será definida por los juzgados de faltas una vez comprobada la infracción.
Esto implica, en los hechos, que un limpiavidrios que haya sido sancionado no podrá regresar al mismo lugar donde fue detectado realizando la actividad, lo que introduce una lógica de control territorial más estricta sobre el espacio público.
El proyecto también contempla la intervención de áreas sociales y de salud, especialmente ante la detección de consumos problemáticos.
“En muchos casos, antes de cualquier capacitación, hay que abordar la cuestión de salud”, indicó Fernández, y destacó el rol del gobierno provincial para atender estas situaciones.
En forma paralela, el relevamiento municipal señala que una parte importante de las personas que realizan esta actividad no son de Neuquén capital. Según datos oficiales, el 70% proviene de otras localidades o provincias, mientras que el 30% son neuquinos. Acá hay que aclarar algo: hay quienes viven en la calle, otros que son "habitantes" y están los que trabajan y tienen techo. En el medio, otro debate fino sobre los números de afuera y los neuquinos.
Ante este escenario, también se prevén estrategias de revinculación con los lugares de origen, incluyendo la posibilidad de facilitar el regreso. No obstante, la concejal reconoció que cada caso tendrá su complejidad y deberá ser abordado de manera individual.
“Es un problema que se manifiesta en el espacio público, pero que tiene una profundidad mucho mayor”, afirmó, al defender que la Municipalidad tiene que hacer equilibrio entre sanciones y políticas sociales.
Si bien aún resta la votación en el recinto, Rodríguez aseguró que se lograron acuerdos amplios entre los distintos espacios políticos.
De aprobarse, la ordenanza establecerá por primera vez una prohibición explícita de la actividad de limpiavidrios en la ciudad, junto con un esquema de control, sanción y contención social que buscará reducir su presencia en las calles.