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¿Qué dice la autopsia de Ramón?: murió desangrado en su sillón y el norte neuquino llora un enigma

Ramón Hernández, fue hallado sin vida en su casa. Se investiga qué ocurrió en esas últimas 48 horas. Sin indicios de criminalidad, el misterio lo cubre todo.

En el sillón de la vivienda que ocupaba en sus días de descanso, en La Cañada Los Duraznos de Andacollo, fue encontrado. Arrodillado. Solo. Como si en sus últimos minutos hubiera buscado aferrarse a algo más grande que él.

Ramón Darío Hernández, criancero del norte neuquino, de apenas 54 años, se fue. Y se fue dejando más preguntas que respuestas.

Las últimas 48 horas son un abismo. Nadie de su familia lo vio desde el almuerzo del domingo. Hasta que la policía ingresó a la vivienda y lo encontró sin vida. Entre cuatro paredes, con manchas de sangre en la cama y en el piso. Solo él, su alma, Dios y el destino saben qué vivió, qué sintió, qué pensó mientras deambulaba por esa habitación.

La causa de muerte: abundante pérdida de sangre

La investigación avanzó. Y aunque al principio corrieron versiones, la conclusión hoy es una sola.

Según confirmó una alta fuente judicial a LM Neuquén, la muerte de Hernández se produjo por una abundante pérdida de sangre. Una hemorragia que lo atravesó desde que se produjo la herida hasta que finalmente la vida se le escapó.

En la autopsia se determinó un corte profundo en su pie derecho, a la altura del dedo gordo. También se hallaron otras heridas en el cuerpo, pero serían anteriores. No se descarta que en otra oportunidad haya sido golpeado por otras personas. Por ahora, en la casa no se encontraron indicios de criminalidad.

Sin embargo, el caso tiene aristas que obligan a seguir tirando del hilo. Como prueba, la fiscalía secuestró una garrafa de la vivienda. Se busca determinar si tuvo algún tipo de relación con ese corte en el pie. Si fue una fatalidad. Si fue autoinfligido. La justicia aún no lo puede determinar.

Las diligencias: la palabra de la policía

El comisario inspector Mariano Jara, Coordinador Operativo a cargo de La dirección Seguridad Alto Neuquén, fue quien brindó detalles a este medio sobre las primeras diligencias y el trabajo realizado por la policía en el lugar.

Según relató Jara, al ingresar a la vivienda encontraron a Hernández en el sillón, sin signos vitales. "Se hallaron manchas de sangre tanto en la cama como en el piso. Se realizó un relevamiento exhaustivo del lugar en busca de indicios", indicó.

La víctima de 70 años falleció producto de las graves lesiones que sufrió.

El funcionario policial precisó que una de las heridas más visibles era un corte profundo en el pie derecho, específicamente en el dedo gordo. "Se trabajó en la zona para determinar la dinámica de los hechos. Se secuestraron elementos y se buscó cualquier rastro que pudiera aportar a la investigación", agregó el jefe policial.

Fue minucioso en el relevamiento. Aún así, ni la ciencia ni los peritajes pueden responder lo que Ramón se llevó con él.

Del puesto al pueblo: el velorio y la despedida

Tenía su casa en Andacollo. En cambio, su vida estaba en el campo. En el puesto el paraje El Boleadero, en la vecina localidad de Los Miches, donde junto a uno de sus hermanos criaba animales. Por eso, por la tierra y por la familia, se decidió velarlo en la capilla de Los Miches.

En la tarde de este jueves, le darán sepultura allí. Entre los suyos. Entre sus animales. Entre el viento de esa región nortina que él tanto conocía.

El enigma que queda

Su entorno cercano asegura que el consuelo es poco. Hay pena, hay tristeza, hay desconsuelo. Más allá de todo esto, hay una incógnita tan cruel como gigante que pesa: ¿Qué pasó realmente en esas últimas horas?.

Ramón se fue como vivió: en soledad, en el campo, con su fe.

Se puso de rodillas en el sillón y ¿suplicó por su vida?. ¿Le pidió a Dios que lo sostenga? Nadie lo sabe.

El norte neuquino despide a un criancero. Y se queda con un enigma que, por ahora, solo guarda entre sus cuatro paredes y que la justicia intenta dilucidar.

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