Prana Conciencia Natural es el emprendimiento de dos amigos de la infancia: Esteban Sierra y David San Martín. Se conocieron cuando tenían cinco años en el barrio Santa Genoveva, fueron compañeros de escuela y están unidos por el agua. En pandemia, dieron forma a su proyecto que conjuga el entrenamiento físico con el espiritual y emocional.
El viernes por la tarde demostraron abiertamente una de las técnicas de crioterapia, sumergidos en agua a bajas temperaturas para que el cuerpo reaccione y libere todo lo malo que necesita dejar atrás. Convocaron por las redes sociales y algunos vecinos y vecinas acudieron y realizaron su bautismo en el río Limay,
"Esto es lo más desafiante para nosotros, que vengan y conecten con otras personas. Nos conmueve que confíen", expresó Esteban, en diálogo con LMNeuquén.
Se formó un grupo de aproximadamente 10 personas, que se acercó hasta el lugar espontáneamente, atraído por la propuesta. Algunas de esas personas ya se conocían, otras no.
Antes de sumergirse en el agua, se acostaron sobre la orilla del río y realizaron varias respiraciones con intervalos de meditación profunda para hiperoxigenar el cuerpo. Esteban comentó que el patrón respiratorio que siguen es bastante intuitivo y va cambiando. Puede acelerarse o ser más lento dependiendo de lo que sienta el grupo. "Todo esto genera sensaciones muy profundas. Por ahí salen cosas muy guardadas. Puede haber lágrimas y otras reacciones físicas. Y las respiraciones se combinan con algunos mantras que repetimos para llenarnos de amor y luz", contó.
La idea, resumió, "es sacarnos de encima pesos propios y ajenos. Enfrentar los miedos para sentirnos más livianos".
Luego de las respiraciones, estiran un poco el cuerpo y viene "el remate" de sumergirse en agua fría, donde aplican otro patrón respiratorio. "No te deja pensar más que en el presente y lograr una sensación que te empodera. Después de eso, podés tener control sobre tu mente en situaciones conflictivas. Es como un ´si puedo' constante", confesó Esteban.
Permanecieron entre dos y tres minutos, abrazados en ronda para darse seguridad entre todos. "La idea es entrar en comunidad al agua para que nadie se sienta solo. La paz mental que vos podés ver en los ojos de la otra persona se contagia. Y con que te metas hasta el cuello y salgas está bien porque activas todos tus órganos vitales", advirtió.
Además, destacó que la experiencia genera "más dopamina" que cualquier otro placer o actividad, incluidos el sexo y la comida. "Salis del agua con un humor cambiado. Es como un reseteo emocional muy evidente, que lo podés comprobar", sostuvo el joven, de 30 años.
Esteban Sierra y David San Martín comenzaron el proyecto Prana Conciencia Natural en pandemia, a partir de sentir algunos dolores. Actualmente el grupo mutó en un espacio de turismo aventura y salud alternativa que fomenta el entrenamiento en espacios naturales, el yoga y las técnicas de crioterapia. "El agua está en nosotros hace mucho tiempo", comentó.
Las técnicas de crioterapia están en expansión en todo el mundo, ya que posee varios beneficios para el cuerpo como la desinflamación, mejorar la circulación sanguínea, el ritmo cardiaco y también se utiliza para tratamientos faciales.
“Se llama Prana Conciencia Natural porque entendemos que nuestro cuerpo nos habla día a día, entonces es un reflejo de lo que está pasando en nuestra mente y con nuestras emociones. Prana significa energía vital y la idea es compartir lo que nos haga sentir más vivos, así lo vemos nosotros a este proyecto, todo lo que nos haga sentir más la vida. Nos gusta todo lo que es la filosofía oriental aplicada a nuestros modos occidentales” expresó Esteban.
Para más información pueden buscarlos en la cuenta de Instagram @pranaconcienciacorporal.