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Las tiendas de ropa y las zapaterías son las más golpeadas por la retracción del consumo en la órbita del comercio de la ciudad. La cara opuesta presenta el rubro gastronómico en todas sus variantes, con negocios que se suman a la oferta y una demanda sostenida con picos de lleno total de los locales durante los fines de semana largo.
El presente de las actividades que ocupan los extremos del abanico que comprende a las empresas de la capital provincial es diametralmente distinto. No obstante, los efectos de la macroeconomía sobre la actividad local no terminan en el nivel de las ventas.
Hasta en los rubros que no tienen caída de demanda los empresarios tienen problemas para redondear sus finanzas en un contexto de aceleración de la inflación sin fin a la vista.
Los efectos de la crisis por cualquiera de los costados del comercio de la ciudad es uno de los tópicos de tratamiento permanente en Acipan, la cámara tradicional de los empresarios del centro.
“El peor efecto es sobre el consumo, el poder adquisitivo de mucha gente se achicó y compra menos, es innegable”, le dijo a este medio Daniel González, presidente de la entidad gremial empresaria.
El dirigente consideró que los negocios de ropa y zapatos son los que pagan más cara la mayor contracción de la demanda. Opinó que en este caso se suma al efecto de la pérdida de poder adquisitivo sobre el consumo la caída de la ropa en la consideración del público después de que pasara el encierro por la pandemia.
En los otros rubros comerciales la demanda se recompuso, pero en el de la indumentaria y el calzado nunca se volvió a los volúmenes de venta de prepandemia.
González amplió el panorama de la actualidad de los comerciantes con la inclusión de las dificultades que se presentan en el manejo financiero de las empresas en un escenario atravesado por la incertidumbre. Incluso en las actividades que mantuvieron o ampliaron sus ventas hay riesgos de que se desacople la facturación con el costo de la reposición de mercadería.