El secretario general del Centro de Empleados de Comercio en Neuquén cuestionó el decreto de Javier Milei y defendió el sistema de negociación paritaria.
El decreto del Gobierno nacional que elimina las sumas no remunerativas del cálculo de los aportes sindicales comenzó a generar repercusiones entre los gremios. En Neuquén, el secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC) y dirigente de la CGT, Ramón Fernández, rechazó la medida impulsada por la administración de Javier Milei y sostuvo que representa una intromisión en las negociaciones entre sindicatos y cámaras empresarias.
La modificación fue establecida a través del Decreto 612/2026, publicado esta semana en el Boletín Oficial. La norma dispone que las sumas no remunerativas dejarán de integrar la base de cálculo de los aportes sindicales, por lo que esos conceptos ya no podrán ser utilizados para descontar cuotas sindicales o contribuciones solidarias. En cambio, los aportes deberán calcularse únicamente sobre el salario básico y los adicionales remunerativos habituales.
El cambio impacta sobre una modalidad que en los últimos años se volvió frecuente en las negociaciones salariales. Muchos convenios, entre ellos el de Empleados de Comercio, combinaron aumentos porcentuales con sumas fijas no remunerativas que luego se incorporaban paulatinamente al salario básico.
En una entrevista con radio La Red, Fernández aseguró que la decisión del Ejecutivo modifica reglas que históricamente eran acordadas entre las partes.
El también diputado provincial por el Movimiento Popular Neuquino (MPN) sostuvo que las sumas no remunerativas fueron una herramienta utilizada durante años para negociar mejoras salariales sin trasladar inmediatamente esos montos al básico.
Para Fernández, el problema central del decreto no es económico sino institucional.
"La cuestión de fondo es la discusión convencional. El Gobierno, a través de estos decretos, se metió en lo que es la ley de convenciones colectivas. Va sobre un derecho de las partes", cuestionó.
El dirigente también remarcó que los aportes sindicales cuestionados por el Gobierno no representan un costo para las empresas, ya que son retenidos del salario del trabajador.
"El aporte solidario no tiene costo laboral. Es retenido del salario del trabajador", afirmó.
Consultado sobre el impacto del decreto en las futuras negociaciones, Fernández consideró que el escenario cambiará porque ahora las discusiones salariales deberán concentrarse sobre el salario básico.
Explicó además que, en el convenio de Comercio, el incremento correspondiente a julio ya se incorpora al salario básico, por lo que continuará alcanzado por los aportes convencionales.
No obstante, advirtió que el contexto económico hará más difíciles las negociaciones.
"Hay muchísimas empresas que están hablando de una crisis de ventas y de un consumo muy bajo", afirmó.
Pese a que el decreto podría significar que algunos trabajadores conserven unos pesos más en el bolsillo, Fernández relativizó ese beneficio.
"Si impacta, puede impactar un poco más en el consumo, porque hoy el salario no alcanza. Esa plata termina en el comercio para cubrir gastos cotidianos", sostuvo.
Durante la entrevista, el titular del CEC también cuestionó el enfoque económico del Gobierno nacional y aseguró que la reforma laboral no resolverá los problemas de empleo.
Además, consideró que la mayor preocupación debería estar puesta en la caída del consumo, la retracción de las ventas y el crecimiento del trabajo informal.
"Estamos entrando en una brecha donde la actividad no regulada cada vez es mayor que la regulada. Eso es lo más peligroso", advirtió.
Para Fernández, el decreto del Gobierno suma un nuevo elemento de tensión en las negociaciones salariales que se abrirán durante el segundo semestre y reaviva el debate entre la administración nacional y los sindicatos sobre el alcance de la reforma laboral.