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El Banco de Leche Humana (BLH) de Neuquén, que funciona en el Hospital de Cutral Co, cumplió seis años desde que se creó, como el primero de la Patagonia. Desde ese momento no paró de crecer, de convocar a más madres a ser donantes y cada vez mejorar el producto, por eso el espacio les quedó chico y sus trabajadores reclaman la construcción de un edificio que les permita avanzar en investigación y poder crecer aún más como institución.
Semanalmente producen entre 20 a 40 litros de leche humana y ya superaron las 1800 madres donantes.
La leche humana es recibida por niños que se encuentran en las terapias intensivas de hospitales y clínicas privadas y que por prescripción médica la requieren. Poder contar con ella puede salvarles la vida.
Solo existen nueve bancos de leche humana en el país, y el de Neuquén es reconocido por su avance en la digitalización de sus donantes y receptores lo que le permite optimizar el recurso.
Maria Alejandra Buiarevich, pediatra y jefa del Banco de Leche Humana, contó a LMNeuquén que la institución a su cargo acreditó este año las normas de calidad ISO, lo que genera seguridad al producto y destacó además el compromiso asumido tanto de los trabajadores, como de las madres donantes.
“Esto es gracias a esta red que tiene 46 nodos de recolección de leche humana en toda la provincia y que confluyen en Cutral Co. Esta red de leche humana provincial logró transformar estas donaciones en un producto que puede ser entregado a todas las terapias intensivas neonatales y pediátricas tanto públicas como privadas, como un derecho universal de recibir este tejido humano que es la donación de leche”, describió la pediatra.
Buiarevich recordó que cuando inauguraron tuvieron la promesa de la construcción de un edificio propio que aún no llega, y advirtió que hasta la fecha crecieron mucho y que actualmente tienen equipamiento por todos lados sin poder usar.
“Necesitamos un nuevo edificio, para emprender todas las cosas que tenemos por hacer, para hacer investigación”, explicó.
En ese sentido, la pediatra recordó que cuentan con un equipamiento llamado auto analizador de macromoléculas, donado por una cooperativa de mujeres de Plaza Huincul que no pueden utilizar ya que no tienen espacio físico.
El espacio del BLH es de 30 metros cuadrados, y allí trabajan 15 personas. No cuentan con baño propio ni vestuarios. Con la llegada de otro frezer para resguardar la leche tuvieron que sacar de uso este equipamiento que permite analizar las características de la leche.
“Si pudiéramos usar este equipamiento podríamos tener como si fuera una etiqueta de la leche de vaca, saber la cantidad de lípidos, daría los valores exactos, las propiedades”, aseguró la pediatra, que advirtió que contar con esa información sería muy válido para las terapias neonates, para tener más especificidad de lo que se le administra al bebé.
La directora del BLH dijo que el actual edificio es “inviable” para estar llevando adelante este servicio provincial, aunque advirtió que igualmente el trabajo final es “brillante”.
En ese sentido, recordó que firmaron recientemente convenios con las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Corrientes, quienes quieren tener el modelo neuquino que permite a las mamás tener la posibilidad de donar desde cualquier ciudad de la provincia.
“Nos llamaron desde Ecuador porque quieren tener el sistema informático que tenemos nosotros”, contó con orgullo.