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Rolando Figueroa, Mariano Gaido y el futuro incierto del MPN

El intendente le hizo un guiño al gobernador electo de Neuquén respecto a una eventual reelección 2027. La gobernabilidad y la incertidumbre de lo que pueda ocurrir con el partido provincial.

En política cuatro años es mucho y en el medio pueden suceder infinidad de cosas que harían cambiar de parecer cualquier análisis que busque imaginar escenarios futuros.

Sin embargo, es inevitable para la mayoría de quienes tienen vocación de poder pensar hacia adelante.

Rolando Figueroa todavía no asumió como gobernador pero en el mundillo de la política neuquina ya se especula respecto a lo que podría suceder en el 2027.

Mariano Gaido tiró la primera piedra dejando, primero, una certeza: no aspira, por ahora, a ser gobernador y le hizo un guiño a Figueroa, al asegurar que apoyará su eventual reelección.

Pero también dejó un gran interrogante sobre el futuro del Movimiento Popular Neuquino, hoy desdibujado, y donde la derrota del 16 de abril todavía resuena puertas adentro de un partido que ni siquiera funciona con sus órganos internos.

"Primero Neuquén"

Gaido les dice a sus allegados que su único objetivo es convertirse “en el mejor intendente de la historia” y reforzar su propio espacio político “Primero Neuquén”, pensando en dejar un sucesor al terminar su segundo mandato en la ciudad.

¿Dónde juega el MPN en todo esto? El intendente señala a quien quiera escucharlo que él no es autoridad partidaria y que la responsabilidad de refundar al partido provincial es de Omar Gutiérrez y Jorge Sapag.

Pero más allá de estos dirigentes y de los jefes comunales del interior, se sabe que la principal referencia hoy del MPN sigue siendo, por el peso que significa ser el intendente de Neuquén capital, Gaido. No hay otro.

Con lo cual, si Gaido se corre de la carrera al 2027, ¿qué queda para el partido provincial?

Ahí las miradas se trasladan a Figueroa, que durante su primer año de gobierno deberá mostrar algo distinto, dado que se consagró con una alianza de partidos y concitó mucho voto anti MPN.

Pero que después, según ciertas especulaciones, podría abrir los brazos y, hasta, aseguran algunos, buscar quedarse con su conducción.

Da la sensación que, si esto no sucede, el MPN irá languideciendo, dejando atrás a esa fuerza política invencible por más de 60 años, para convertirse en un simple recuerdo.

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