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¿Sabías que con solo "moverte" en casa, ejercitarte o bailar podés prevenir una peligrosa enfermedad?

La fórmula es simple y sencilla. Y los efectos, los mejores.

Una persona puede reducir el riesgo si se levanta y se mueve al menos una vez por hora. El movimiento, incluyendo estiramientos, caminar o cualquier tipo de ejercicio, mejora la circulación y reduce el riesgo de activar la coagulación, explicaron especialistas argentinos del Grupo de Hemostasia y Trombosis, al revelar una de las “claves” en la prevención de la trombosis.

Cada año se diagnostican aproximadamente 10 millones de casos de trombosis en el mundo, independiente del grado de desarrollo de los diferentes países.

La trombosis, explicaron desde el Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (Grupo CAHT), es una condición caracterizada por la formación de un coágulo en la circulación sanguínea que impida el flujo normal de sangre y oxígeno por venas o arterias, produciendo daños potencialmente severos en los tejidos e inclusive la muerte. De hecho, 1 de cada 4 fallecimientos en el mundo se produce a causa de afecciones relacionadas con los coágulos en la sangre.

Desde esta entidad, una sociedad científica sin fines de lucro que congrega a médicos, bioquímicos, biólogos y técnicos dedicados al estudio de las enfermedades de la coagulación de la sangre, pusieron el foco en la importancia de ‘moverse contra la trombosis’, ya que estar mucho tiempo sentado sin levantarse y caminar puede hacer que la sangre se acumule en las venas y se produzca un coágulo.

“Además de las llamadas ‘pausas activas’, la gente dispone de muchas maneras de combatir la inmovilidad, como hacer ejercicios -incluso estando sentado-, interrumpir viajes prolongados con pausas y caminatas, bailar 10 minutos al día, ordenar algún ambiente de la casa, lavar los platos, salir a tomar aire; en fin, las alternativas son múltiples, cada persona deberá elegir aquellas que más se adecúen a sus posibilidades, ¡pero nunca desistir en el intento!”, destacó José Luis Fedele, hematólogo del Hospital Privado de Rosario.

1 de cada 4 muertes en el mundo se da a causa de la trombosis

“Entre los factores de riesgo para desarrollar una trombosis, se encuentran, entre otros, las internaciones hospitalarias prolongadas, cirugías de cadera o rodilla, el cáncer, inmovilizaciones prolongadas por distintas causas, viajes largos (especialmente en posiciones forzadas), ser mayor de 60 años, tener antecedentes familiares de trombosis sin causa aparente, presentar obesidad, el período del embarazo o haber dado a luz recientemente y tener cáncer y recibir quimioterapia”, subrayó la hematóloga Soledad Molnar.

Una dolencia que puede no presentar síntomas

Si bien la trombosis puede no presentar síntomas, se debe prestar atención a un dolor en la pantorrilla, inflamación del pie -que puede extenderse a toda la pierna- y enrojecimiento evidente y calor en la parte afectada; si el coágulo se aloja en el pulmón, puede presentarse respiración acelerada sin causa aparente, dolor del pecho que aumenta al respirar profundo, frecuencia cardíaca rápida y mareos o debilidad.

Tipos de trombosis

Existen las trombosis venosas y las trombosis arteriales según si el coágulo se produce en una vena o una arteria y se clasifican en función de la zona del cuerpo en la que se presentan. Lo que tienen en común es el mecanismo fisiológico que los origina, mayoritariamente definido por situaciones de inmovilidad o factores de riesgo adquiridos o heredados.

El ‘tromboembolismo venoso’ (TEV) es una afección en la que los coágulos de sangre se forman con mayor frecuencia en las venas profundas de la pierna, conocida como trombosis venosa profunda (TVP), y pueden viajar en la circulación y alojarse en los pulmones, conocida como embolia pulmonar (EP).

Por su parte, el ‘tromboembolismo arterial’ es originado generalmente por la acumulación de depósitos de grasa o calcio (placa) en las paredes de las arterias. “Cuando esa placa se desprende, puede generar un trombo que viaja por el torrente sanguíneo hasta detenerse y obstruir el normal flujo de la sangre. Si eso sucede en las arterias que suministran sangre al corazón, puede producir un infarto de miocardio y si ocurre en las arterias del cerebro, un ACV”, sostuvo la hematóloga Dolores Puente.

Algunas recomendaciones para evitar el sedentarismo y prevenir las trombosis:

1) Salir a caminar.

2) Establecer un temporizador para ponerse de pie y estirarse una vez por hora durante cinco minutos.

3) Probar un nuevo entrenamiento o régimen de ejercicios.

4) Si se debe pasar mucho tiempo en la silla, probar configurar un escritorio de pie o tomarse frecuentes pausas para ponerse de pie y estirarse.

5) Sumarse a un desafío de caminatas, virtuales o presenciales: son una excelente manera de mantenerse motivado y alcanzar los objetivos de movimiento.

6) A quien le guste bailar, ¡baile! Dedique 10 minutos del día a bailar en soledad o con compañía; es una excelente manera de moverse y aumentar la circulación.

7) Ante un viaje extenso, tomar descansos periódicos. Si se viaja en automóvil, detenerse cada hora y caminar durante unos minutos. Si el viaje es por avión, hay ejercicios que pueden realizarse en el asiento para contrarrestar la inmovilidad.

8) Levantar las piernas por encima del corazón de vez en cuando; esto ayuda a aumentar el torrente sanguíneo.

9) Hacer Yoga y/o gimnasia para mover el cuerpo y relajar la mente.

10) Si es profesional de la salud, estimular a los pacientes a incorporar al menos 30 minutos de movimiento en su rutina diaria para reducir el riesgo de trombosis. (Fuente: CAHT)

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