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A dos semanas de la muerte del Rafael Casado mientras practicaba natación en la pileta del Centro de Educación Física (CEF) N° 4, sus hijas - Verónica y Lorena- convocaron a una nueva movilización para este viernes a las 18 en las puertas del establecimiento (ubicado en Copahue y José Rosas) ante la falta de respuesta por parte de la justicia y de esa institución educativa.
"No nos han informado nada, todo sigue igual, no tenemos novedades de nada", remarcó Verónica - en diálogo con un medio local-, para luego enfatizar: "Nadie del CEF se ha puesto en contacto con nosotras. Excepto el día del funeral, después nadie se comunicó".
"Nos llegan varios comentarios, pero no queremos dejarnos guiar por eso. Estamos confiando que la justicia va a esclarecer lo que pasó", manifestó, en tanto, su hermana, luego de lamentar la forma en que fueron notificadas de la trágica situación el fatídico 12 de agosto pasado y la incongruencia entre la explicación dada por los referentes del CEF N° 4 y el resultado de la autopsia.
"Nosotros ese día lo estábamos esperando para comer. En ningún momento pensamos que podía llegar a pasar esto", dijo una de ellas para luego enfatizar que se fueron enterando de la terrible situación a través de "un teléfono descompuesto". "Nos dijeron que se había descompensando y en el último llamado -como si nada- le dijeron a mi mamá que había fallecido", relató Verónica.
"Con nuestro dolor no es que estuvimos detenidamente preguntando. Fue un golpe tan duro que no nos pudimos poner a hablar con la persona que nos decía repetidamente que se habían hecho los procedimientos adecuados y que mi papá había muerto por un infarto, no por ahogamiento", agregó haciendo referencia a lo que luego confirmó la autopsia, en contraste con la versión de los referentes del CEF N° 4.
"Se supone que las personas, por más que sepan nadar, están con supervisión porque son cosas que pueden llegar a pasar: pueden llegar a sufrir un accidente, alguna descompensación. Por eso tiene que haber alguien que supervise", postuló antes de manifestar su malestar ante la vuelta de la actividad en el centro deportivo sin que se haya aclarado el hecho y sin que las autoridades den explicaciones. "No nos parece de buen agrado que siga ingresando gente", sostuvo.
Días atrás, Mariela, cuñada del fallecido, había relatado: "Cuando llegó mi hermana con sus hijas lo encontraron tirado en el piso, con una toalla en el pecho y otra en los pies. Ella lo sintió calentito, pero le dijeron que no habían podido hacer nada, que el SIEN llegó 20 minutos después y que no tenían desfibrilador. Otras personas nos dijeron que no lo reanimaron como debían, que de repente lo vieron flotando en la pileta".
"Mi cuñado hacia más de 10 años que hacia natación, se supone que tiene que haber un guardavidas en el lugar para evitar cualquier situación, ya que si bien saben nadar les puede dar un calambre, o algo", había agregado en una nota con LU5.