En diversos puntos de la provincia todavía se sufren las consecuencias del fuerte temporal, aunque disminuyó el alerta. Villa La Angostura y Aluminé, entre las más afectadas.
Luego de dos jornadas atravesadas por lluvias intensas y un fenómeno meteorológico de características excepcionales, comenzaron a mejorar considerablemente las condiciones meteorológicas. Sin embargo, en diversos puntos de la provincia todavía se sufren las consecuencias del fuerte temporal de lluvia que provocó la crecida de ríos y causó importantes inundaciones.
Uno de los eventos de mayor impacto ocurrió en el río Curruhué, en Junín de los Andes, donde se registró una importante crecida de las aguas que inundó los caminos y alrededores. Como consecuencia, debieron evacuar el puesto de la Brigada Rural policial.
La Secretaría de Emergencias y Gestión del Riesgo llevó adelante un relevamiento de las zonas más afectadas. Según señalaron, se mantiene la atención sobre la ruta provincial 52, en Curruhué, por desbordes sobre el camino, y sobre la ruta provincial 65, en Arroyo Blanco, debido a las condiciones de la calzada.
El organismo también registró un enorme socavón en el puente Codihue / Haichol, ubicado sobre el arroyo del mismo nombre, en la ruta provincial 21, entre Las Lajas y Loncopué. Vialidad Provincial realizará la evaluación correspondiente para determinar el nivel de afectación, las condiciones de seguridad del puente y sus accesos, y las medidas de remediación necesarias.
Vialidad Provincial evaluará las condiciones de seguridad de la estructura y sus accesos, además de determinar las tareas de reparación y remediación necesarias.
Según se informó, la red vial constituye una de las prioridades del operativo. En la ruta provincial 48, en Quechuquina, se realizan tareas de despeje luego de un deslave; mientras que la ruta provincial 23, entre Rahue y Pilo Lil, presenta afectaciones por un alud de barro en cercanías de Estancia Media Luna.
Ortiz Luna explicó que los equipos de Emergencias y Vialidad trabajan en la evaluación de cada tramo para determinar la existencia de sectores con riesgo de deslizamientos o desprendimientos. “No hay una restricción general de circulación en las rutas, pero hay que hacerlo con extrema precaución y tener en cuenta que en algunas curvas puede haber desprendimientos”, advirtió.
Desde la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos se informó que, ante esta situación, se baja el nivel de alerta en todo el territorio provincial y se ingresa en una etapa de evaluación de daños y remediación.
A pesar de la disminución del nivel de alerta, continúa el monitoreo permanente de ríos, arroyos y cañadones, junto con la revisión de la infraestructura afectada. La mejora de las condiciones meteorológicas no implica la habilitación automática de caminos que actualmente mantienen restricciones, por lo que resulta fundamental respetar las disposiciones vigentes.
Las tareas se concentran principalmente en sectores cordilleranos del sur y centro provincial, donde se registraron aumentos de caudales, desbordes y deslizamientos, y en distintas áreas del norte neuquino afectadas por anegamientos, viento y caída de árboles.
“Esto realmente nos trae un alivio enorme después de estos dos días que tuvimos de alerta roja. Es inusual, realmente muy poco frecuente que el Servicio Meteorológico Nacional la emita. Cuando se declara una alerta roja significa que existe un potencial de daño sobre la población y hay que tomar acciones”, explicó Ortiz Luna.
En ese sentido, señaló que desde el primer día se resolvió reducir la exposición de la población en los sectores donde se concentraría el mayor impacto. “Este fenómeno vino desde Chile, donde azotó con mucha agresividad”, indicó.
Los servicios y la transitabilidad comenzarán a normalizarse de manera progresiva, de acuerdo con las condiciones de seguridad y el avance de los trabajos de los organismos responsables. Las tareas tendrán especial atención en las zonas cordilleranas del centro y sur provincial, afectadas por el aumento de caudales, desbordes y deslizamientos, y en diferentes sectores del norte neuquino donde se registraron anegamientos y consecuencias asociadas al viento.
Uno de los mayores impactos se registró en Villa La Angostura, donde distintos arroyos recuperaron caudales que no presentaban desde hacía más de una década y provocaron anegamientos en sectores de la localidad.
“El peor impacto se lo llevó Villa La Angostura, con arroyos que hacía más de 10 años no tenían caudal. Aparecieron, se desbordaron y generaron anegamientos”, detalló Ortiz Luna.
Destacó el trabajo realizado por el municipio y los equipos desplegados en territorio. Una familia debió ser evacuada preventivamente luego de que el agua alcanzara su vivienda, sin que se registraran otros daños de consideración.
En Aluminé se registró el desborde del río homónimo y anegamientos en sectores bajos. También se produjo el ingreso de agua en el centro de salud, donde fue necesario realizar tareas de extracción mediante motobombas. Los pacientes del área de internación fueron trasladados, mientras se dispuso un hotel para garantizar la continuidad de la atención y se realizaron derivaciones hacia Zapala.
“Se reforzaron las ambulancias y los equipos. La gente del hospital, todo el pueblo y las instituciones trabajaron muchísimo”, valoró Ortiz Luna.
También se registraron afectaciones en Villa Pehuenia y Moquehue, donde el desborde del río Quillahue alcanzó sectores próximos al cauce, viviendas y vías de circulación.
En Las Coloradas y zonas rurales de Catán Lil, la crecida del río afectó terrenos bajos, cercos y superficies productivas. En San Martín de los Andes, el desborde del arroyo Pocahullo generó acumulación de agua en sectores bajos. También continúa el seguimiento de Junín de los Andes, Poi Pucón y Curruhué, con especial atención sobre cursos de agua y caminos vulnerables.
En diferentes sectores del norte neuquino se registraron anegamientos, daños provocados por el viento, caída de árboles e interrupciones en el suministro eléctrico.
El operativo contempla especialmente las áreas de Chos Malal, Taquimilán y Huinganco. En Coyuco y Cochico se revisará la ruta provincial 53, donde se registra presencia de barro, junto con los sectores que presentan aumento de caudales en desagües.
La evaluación permitirá establecer el alcance de los daños en viviendas, establecimientos públicos, infraestructura vial y áreas productivas, además de determinar las necesidades de asistencia.
En coordinación con los municipios y los organismos, las tareas priorizarán el drenaje de sectores anegados, el despeje de caminos, la revisión de puentes y alcantarillas y la definición de las reparaciones necesarias, siempre de acuerdo con las condiciones de seguridad.