Las autoridades informaron dónde se pueden tirar las medicaciones en desuso o caducas. Resaltaron que la farmacontaminación es un problema que afecta la salud.
Los medicamentos vencidos o en desuso no deberían terminar en el tacho de basura y mucho menos ser arrojados por el inodoro. Además del riesgo que implica conservarlos innecesariamente en una vivienda, una disposición incorrecta puede provocar contaminación del agua y el suelo.
Por este motivo, en Neuquén capital existe un circuito específico para recibirlos y garantizar su eliminación segura.
Durante esta semana, una de las alternativas será acercarlos al centro de salud Almafuerte, donde se lleva adelante una campaña especial de recolección. La iniciativa estará vigente hasta el 8 de septiembre, de 9 a 16, y busca que los vecinos revisen sus botiquines y entreguen aquellos fármacos que ya vencieron o dejaron de utilizar.
La propuesta surgió del propio equipo de farmacia del establecimiento. La directora del Centro de Salud Almafuerte, Brenda Quinchahual, explicó: “Es una iniciativa del personal de farmacia que presentó un proyecto de trabajo, y se definió colocar en la sala de espera un dispensador para que los pacientes pongan la medicación que ya no necesitan o está vencida”.
La recomendación es sencilla: revisar periódicamente el botiquín y separar tanto los medicamentos que superaron su fecha de vencimiento como aquellos que quedaron de tratamientos anteriores y ya no son utilizados.
Este último caso es habitual, principalmente entre pacientes que atraviesan tratamientos prolongados y pueden experimentar modificaciones en la medicación indicada por los profesionales.
“Hay mucha gente a la que le suspenden su medicación y se la rotan por otra; y no se sabe qué hacer con la medicación en su domicilio cuando se le vence o no debe tomarla más”, explicó Quinchahual y agregó que “tirarlos a la basura es una problemática que debe ser abordada desde el primer nivel sanitario”.
Por ese motivo, no se recomienda desechar los fármacos junto con los residuos domiciliarios ni arrojarlos al inodoro. Ante cualquier duda, los vecinos pueden consultar en el establecimiento sanitario más cercano si cuenta con un espacio habilitado para recibirlos.
En paralelo a la campaña, el equipo de farmacia del centro de salud Almafuerte cuenta con un Consultorio de Adherencia al Tratamiento, que funciona los lunes de 13 a 16, sin turno y a demanda. Allí se busca acompañar, asesorar y realizar el seguimiento de personas que utilizan medicación de manera crónica.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) define a los medicamentos como productos farmacéuticos destinados a prevenir, diagnosticar o tratar enfermedades y otros problemas de salud, así como a modificar funciones del organismo en beneficio de las personas.
Sin embargo, una vez vencidos o descartados, su disposición inadecuada puede transformarlos en un problema ambiental. La presencia de estos productos y sus componentes en el ambiente recibe el nombre de farmacontaminación.
El problema no se limita a la acumulación de residuos. Los principios activos presentes en los medicamentos pueden llegar al suelo o al agua cuando son eliminados incorrectamente y generar consecuencias sobre los ecosistemas.
Entre los principales riesgos se encuentran la contaminación del agua y del suelo, la afectación de los ecosistemas y la aparición de bacterias resistentes a los antimicrobianos, además de potenciales consecuencias para la salud de las personas.
Por este motivo, desde Salud remarcaron la importancia de utilizar los mecanismos especialmente diseñados para su descarte y evitar que los medicamentos terminen en vertederos o cursos de agua.
Una vez que los vecinos depositan los medicamentos vencidos o en desuso en los lugares habilitados, comienza un circuito especial para garantizar que sean eliminados de manera segura.
Los fármacos recolectados son colocados en una bolsa roja, utilizada para identificar los residuos patógenos. Posteriormente son retirados por Bassa, empresa especializada en la gestión de este tipo de residuos y que posee un contrato vigente con la Municipalidad de Neuquén.
La firma también se encarga, una vez por mes, de vaciar los contenedores destinados a medicamentos que se encuentran instalados en farmacias. Todo el material es trasladado siguiendo normas específicas de seguridad.
El destino final es el Complejo Ambiental Neuquén (CAN). Allí, los medicamentos son incinerados mediante un horno pirolítico que funciona a altas temperaturas, procedimiento destinado a destruir los principios activos peligrosos y evitar emisiones contaminantes.
De esta manera se completa un circuito que busca impedir que medicamentos potencialmente perjudiciales terminen mezclados con la basura convencional o lleguen a cursos de agua.
Además de los establecimientos sanitarios, las farmacias tienen un papel importante en este sistema. Actualmente existen 85 farmacias distribuidas en distintos barrios de Neuquén capital, nucleadas a través del Colegio de Farmacéuticos, la Asociación de Farmacias y diferentes mutuales.