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Trashumancia segura: despliegan un dispositivo para proteger a los veranadores

El gobierno provincial diseñó un operativo que involucra a un conjunto de áreas para darle cobertura a los crianceros que mantienen la tradición de la trashumancia.

Cada año, el paisaje neuquino se transforma con el desplazamiento de las familias de crianceros y sus piños en plena trashumancia. Esta práctica ancestral, que representa una parte fundamental de la identidad provincial, consiste en el traslado de los animales desde los campos altos de la veranada hacia los terrenos bajos donde pasarán el invierno.

Es un evento que no solo refuerza el vínculo entre las comunidades rurales y su entorno natural, sino que también demanda una organización meticulosa para garantizar la seguridad de los crianceros y el bienestar de sus animales.

Con el objetivo de prevenir riesgos y asegurar condiciones óptimas para la trashumancia, el gobierno neuquino ha puesto en marcha un dispositivo de protección y acompañamiento. En esta iniciativa convergen diversas entidades, entre ellas la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos, Manejo del Fuego, la Policía de la Provincia, el SIEN y Seguridad Vial. Estas organizaciones trabajan en conjunto para brindar apoyo en las rutas de arreo y realizar controles sanitarios, asegurando que la travesía de los crianceros se lleve a cabo sin contratiempos.

Trashumancia en tiempos modernos

Más allá de la seguridad vial, este esfuerzo conjunto también contempla el monitoreo de la salud de los arrieros durante el trayecto y la atención médica para los animales, garantizando su bienestar y previniendo enfermedades que puedan surgir en el desplazamiento.

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Una de las recomendaciones clave para quienes transitan por las rutas neuquinas en esta época del año es la precaución al encontrarse con crianceros en el camino. Se aconseja reducir la velocidad y evitar maniobras de adelantamiento bruscas, permitiendo que el traslado de los animales se realice sin interrupciones ni peligros innecesarios.

Esta advertencia responde a la necesidad de generar conciencia sobre la importancia de la trashumancia y el respeto por una actividad que ha sido parte del entramado social y económico de la región durante generaciones.

La importancia territorial de la trashumancia

La trashumancia no solo es una tradición, sino también un componente clave en la producción ganadera de la provincia del Neuquén. Se estima que más de un millón de cabezas de ganado, principalmente caprinas y ovinas, se desplazan cada temporada siguiendo los ciclos naturales que regulan la disponibilidad de alimento en diferentes altitudes.

Este fenómeno influye directamente en la economía local y en la conservación de los ecosistemas, dado que los crianceros han aprendido a moverse de manera sostenible por el territorio, permitiendo la regeneración de los pastizales y evitando el sobrepastoreo.

Conscientes de la relevancia de esta práctica, el gobierno neuquino ha implementado un plan de obras destinado a mejorar la infraestructura utilizada en la trashumancia. Este proyecto contempla la construcción de refugios, corrales, cargaderos, aguadas, cerramientos y pasarelas, elementos fundamentales para garantizar condiciones adecuadas en el traslado del ganado y la seguridad de los crianceros.

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Las obras han sido priorizadas por la Comisión de Huellas de Arreos, con el fin de optimizar los recorridos y brindar mejores condiciones a quienes dependen de esta actividad.

Si bien la trashumancia es una práctica centenaria, su continuidad depende de la adaptación a nuevos desafíos, como el cambio climático y las modificaciones en el uso del suelo. Por ello, iniciativas que promuevan el acompañamiento gubernamental, la conciencia social y el desarrollo de infraestructura son fundamentales para preservar esta forma de vida.

La trashumancia no es solo un movimiento de ganado; es la manifestación de una identidad arraigada en el paisaje neuquino, un vínculo que une a las comunidades rurales con su entorno y una muestra de resistencia cultural frente a las transformaciones del mundo moderno. Mientras las familias de crianceros siguen guiando sus piños a través de la provincia, Neuquén reafirma su compromiso con una tradición que, año tras año, sigue en movimiento.

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