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Un barrio marcado por el doble femicidio: "Están todos shockeados"

Los vecinos recordaron a Norma y Luz, víctimas del doble femicidio ocurrido en las últimas horas en Neuquén. Afirmaron que el femicida, Jorge Lagos, "nunca miraba a los ojos".

Tras las horas agitadas y cargadas de tensión que se vivieron en el barrio Los Hornitos, una desoladora e inquietante calma se respiraba el lunes al mediodía en sus calles de tierra casi desiertas, bajo el tórrido sol de verano, mientras un móvil de la policía montaba guardia en la casa de Norma Morales y Luz Prieto, víctimas del doble femicidio que conmueve a la región.

Casi como si no hubiera pasado nada, el insólito ritmo de cumbia sonaba alto y cerca -en tiempo y espacio- del escenario del horror. La música contrastaba con las lágrimas que no paraban de caer dentro de las viviendas circundantes. También con los comentarios, recuerdos, suposiciones y el silencio cargado de estupor.

Allí donde horas antes, Lorena -otra de las hijas de la víctima- se acercó con vecinos para dar con el paradero de su madre y su hermana. Allí donde -a pedido de ella-, la policía entró a la vivienda de su madre y encontró a Jorge Antonio Lagos - ex pareja de la mujer de 58 años- ensayando una mentira con el cuerpo de Luz al lado, para luego salir corriendo y ser atrapado a unas cuadras.

Allí, donde Lorena, vecinos y amigos se encontraron con el panorama más impensado, indeseable y truculento, mientras la policía estaba en plena persecución. Allí, donde al ver el espanto, varios conjeturaron que el cuerpo de Luz estaba a punto de sufrir el mismo destino que el de su madre y que el hoy detenido, Jorge Antonio Lagos, -al que aún no se le pudo formular cargos- solo estaba aguardando el momento de continuar con su plan, "con el ventilador prendido", en la casa donde lo habían cobijado y dado un plato de comida en más de una oportunidad, pese a sus malos tratos.

doble femicidio los hornitos neuquen

"El tipo tenía problemas con el alcohol... no sé si lo que hizo lo premeditó. Lo que sí, no nos imaginamos que las cosas iban a terminar así. Es terrible por dónde se lo mire. No sabemos si Luz llegó después de lo que pasó con la mamá o antes. Nosotros nos enteramos a cuenta gotas de algunos detalles... Al parecer, con Luz iba a hacer lo mismo que hizo con su madre. Estamos hablando de un nivel de perversión tremendo, pero es un tipo más. En el barrio lo conocían", manifestó Sebastián Fanello, amigo de Luz, en relación a los comentarios que le fueron llegando de personas de ese sector del oeste neuquino.

En los alrededores, solo Miriam, amiga de Norma, se acercó a hablar con LMNeuquén para pedir justicia. Sin poder comprender tanta crueldad y frialdad por parte de Lagos, hizo hincapié en la buena fe de su vecina, que por bondad y "lástima" no pudo seguir los reiterados consejos de cortar cualquier vínculo con ese hombre que la maltrataba psicológicamente.

Pidiendo completa reserva de su identidad, otra persona -que también tuvo una relación cercana con Norma-, recordó que Lagos tenía actitudes un tanto esquizoides y que "nunca miraba a los ojos".

Tras mencionar situaciones de violencia verbal y discusiones, aseguró que el vínculo amoroso entre Norma y el detenido estaba finalizado. Pese a eso, él volvía una y otra vez y ella le abría las puertas de su casa para darle alimento o un lugar para dormir, dado que él le decía que estaba viviendo bajo un puente. "Yo le decía que no le crea, que era mentira... pero bueno", se limitó a decir y, con temor, se excusó para no seguir hablando.

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Minutos después, un joven que pasó cerca del móvil policial, mirando con curiosidad, contó que si bien él conocía a Norma porque era del barrio, no tenía un vínculo cercano ni solía hablar con ella.

"Me enteré que había pasado algo por un vecino que vive en la esquina, pero no sabía que la habían matado. Al principio se dijo que le habían entrado a robar, pero después nos enteramos que la mató a la ex pareja. Nada más que eso. El viernes dicen que pasó todo", manifestó.

"Yo nunca escuché nada, pero los vecinos decían que siempre peleaban y eso... La vecina era re buena, amable; todos los días se levantaba a las cuatro la mañana para ir a trabajar. No molestaba a nadie, era re tranquila; la hija, lo mismo", agregó.

Otro hombre que caminaba por la calle Las Torcazas, luego de hacer unos mandados, recordó a Norma con cariño al expresar: "Yo le compraba mote y ñaco. Me cruzaba para comprarle en su casa o en la calle 4, en el semáforo, que era donde vendía ella. Ella estaba ahí todos los días vendiendo eso, o empanadas, ensaladas de fruta, tortas fritas. Yo era cliente y mi nene a veces jugaba con Luz, la hija de Norma. Como la mamá le había regalado una moto, ella se ponía a andar en bicicleta para poder aprender a andar en moto. Además trabajaba en la despensa".

"Las dos eran muy buenas personas. Al hombre no lo vi nunca. Mi señora me contó que ayer salió de la casa como si no hubiera pasado nada, re loco todo. Yo estoy shockeado, no pensábamos que podía pasar eso... Los vecinos están todos shockeados", agregó.

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