En medio de temperaturas extremas y en una ruta completamente con nieve y hielo del último temporal que sacudió el norte neuquino, este viernes se conoció un “verdadero milagro”. Dos bomberos voluntarios de la localidad de Barrancas se transformaron en héroes al rescatar con vida a un ciudadano errante que había sido declarado como desaparecido en la tarde-noche del jueves.
El operativo en busca del hombre, oriundo de Buenos Aires, había comenzado por la denuncia de algunos automovilistas que lo vieron por última vez en la tarde-noche de la víspera, andando por la Ruta Nacional 40 en su tramo del sur de Mendoza, en dirección a la localidad del norte neuquino.
Al dar negativos los rastrillajes impulsados en la vecina provincia es que se pidió la intervención de la central de los bomberos del último pueblo del norte neuquino en la “frontera” con la provincia cuyana. El jefe de Bomberos, Máximo Pardo, contó a LMNeuquén que “los vecinos de Ranquil Norte salieron anoche (jueves) a las 22 horas en busca de la persona porque la vieron que estaba a unos 12 kilómetros del pueblo en dirección a Barrancas, y no la encontraron”. Agregó que en la zona hubo mucha precipitación de nieve y este viernes a la madrugada el cielo se despejó, por lo que se registró una fuerte helada que llevó al termómetro a los 9 grados bajo cero.
“Se dio aviso a la Policía de Malargüe y desde allí se comunican con bomberos de Barrancas y a su vez se le da aviso a los efectivos de la comisaría local. Es así que se dispuso otro rastrillaje hasta bien entrada la madrugada y tampoco se obtuvieron resultados positivos”, remarcó el jefe de bomberos.
Ante este panorama Pardo tomó la determinación de realizar y encabezar un cuarto rastrillaje, en compañía de la bombera Érica Díaz, durante las primeras horas del viernes. “Empezamos centrando la búsqueda en alcantarillas y en las formaciones rocosas a los costados de la ruta donde se podría haber refugiado esta persona. Luego de completar unos 25 kilómetros de recorrido, logramos divisar a una persona acostada y envuelta en sus pertenencias”, contó a LMN.
Siguiendo su relato y pensando lo peor en ese momento, Pardo señaló que “sinceramente no tenía muchas esperanzas que estuviera con vida porque eran las 11 de la mañana y en la noche se habían registrado muy bajas temperaturas. Me acerqué y afortunadamente se encontraba vivo y en bastante buenas condiciones de salud. Fue un verdadero milagro haberlo encontrado con vida”.
Pardo señaló que rápidamente dieron aviso a los efectivos policiales para que dispusiera su traslado al hospital local. “Cuando hablé con él -un hombre de 60 años aproximadamente y de nombre Mario- me manifestó que tenía congelada una pierna y que ya no podía caminar”.
Máximo Pardo, jefe del cuerpo activo de la central 32 de bomberos voluntarios de Barrancas, manifestó que al ser una unidad de bomberos relativamente nueva (7 años desde su creación) no cuentan con un parque automotor acorde a las condiciones climáticas que se registran en este rincón neuquino.
La central 32 no tiene jurisdicción en esa zona, pero por razones que la vecina localidad no cuenta con un servicio de socorristas es frecuente que siempre acudan a cumplir con su deber en esas latitudes. El cuartel mendocino más cercano a Ranquil Norte queda a unos 220 kilómetros, en Malargüe. “Nosotros igual cubrimos esa zona con los equipos y vehículos que tenemos a mano”, sostuvo Pardo.
Indicó que “somos un cuartel que recién inicia y tenemos pocos recursos. Vivimos en una zona muy complicada y necesitamos vehículos 4x4. Somos voluntarios y no tenemos los suficientes recursos para poder tener un móvil más grande. Contamos solamente con la camioneta -Chevrolet Montana- que utilizamos en el rescate de hoy y una autobomba que usamos en los incendios. Hoy necesitaríamos un móvil 4x4 para esta zona donde cae nieve en gran cantidad y donde siempre tenemos temperaturas bajo cero y es muy difícil el tránsito bajo esas condiciones”.