En Argentina todavía no existe una norma nacional específica que prohíba estas prácticas. Gabriela Muñoz presentó un proyecto de ley para reemplazarla por métodos alternativos.
Argentina podría dar un paso importante para modificar la manera en que se realizan las pruebas de seguridad de los productos cosméticos. La diputada nacional de Neuquén Gabriela Luciana Muñoz, por La Libertad Avanza, impulsa un proyecto de ley para avanzar hacia la sustitución progresiva del testeo en animales, una práctica que actualmente no está prohibida de manera específica por una ley nacional.
La iniciativa lleva el nombre de “Ley Nacional de Sustitución Progresiva del Testeo en Animales para Productos Cosméticos – Hacia una industria cosmética libre de crueldad animal” y fue presentada en la Cámara de Diputados.
Muñoz, representante de la provincia de Neuquén en el Congreso de la Nación, es la autora principal de una propuesta acompañada por otros legisladores nacionales. El proyecto plantea que las pruebas realizadas sobre animales deberán ser reemplazadas cuando existan alternativas científicas que permitan obtener los mismos controles de seguridad.
El objetivo no es establecer una prohibición inmediata e indiscriminada, sino generar una transición hacia nuevas tecnologías que permitan reducir y, cuando sea posible, eliminar la utilización de animales en la industria cosmética.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es el escenario legal en el que aparece. Actualmente, Argentina no cuenta con una ley nacional específica que prohíba la realización de pruebas en animales para elaborar o evaluar productos cosméticos.
Existe la Ley Nacional 14.346, que sanciona los malos tratos y los actos de crueldad contra los animales, además de las diferentes regulaciones que establecen las condiciones que deben cumplir los productos cosméticos y las empresas del sector. Sin embargo, ninguna establece hasta el momento una prohibición nacional específica del testeo de cosméticos en animales.
El tema no es nuevo en el Congreso. A lo largo de los últimos años se presentaron distintas iniciativas destinadas a limitar o directamente prohibir estas prácticas, aunque hasta ahora ninguna se convirtió en una ley nacional que impida específicamente los ensayos con animales dentro de la industria cosmética.
Es justamente sobre ese vacío que avanza la nueva propuesta encabezada por la legisladora neuquina.
El proyecto establece como objetivo “promover la sustitución progresiva de ensayos en animales para productos cosméticos” mediante la incorporación de métodos alternativos que estén científicamente validados. La prohibición alcanzaría a tres grandes grupos: los productos cosméticos terminados, sus ingredientes y las distintas combinaciones de esos ingredientes.
Pero existe una condición fundamental. Las pruebas con animales quedarían prohibidas cuando exista otro método científicamente validado y reconocido por la autoridad nacional encargada de aplicar la futura ley.
Esto significa que el proyecto no propone eliminar de un día para otro cualquier ensayo realizado sobre animales, independientemente de las posibilidades técnicas disponibles.
Por el contrario, plantea avanzar progresivamente a medida que la ciencia ofrezca herramientas capaces de reemplazarlos.
La iniciativa también detalla cuáles podrían ser algunas de las herramientas utilizadas para reemplazar las pruebas tradicionales. Entre ellas aparecen las técnicas in vitro, los cultivos celulares, la bioingeniería de tejidos y los modelos computacionales. Además, deja abierta la posibilidad de incorporar otros procedimientos que sean reconocidos por organismos científicos y regulatorios, tanto argentinos como internacionales.
La intención es que los avances científicos que se desarrollen en el futuro puedan incorporarse al sistema sin necesidad de reformar nuevamente la ley cada vez que aparezca una tecnología nueva.
Los fundamentos del proyecto sostienen que durante décadas los animales vivos fueron utilizados para realizar evaluaciones de seguridad y toxicidad relacionadas con cosméticos. Sin embargo, remarcan que el desarrollo tecnológico permitió avanzar hacia métodos que pueden proporcionar resultados más rápidos, precisos y reproducibles y, al mismo tiempo, disminuir la necesidad de utilizar animales.
El proyecto no establece una prohibición absoluta del uso de animales para cualquier ensayo cosmético desde el momento en que la norma entre en vigencia. La propia iniciativa señala que se pretende aplicar un criterio de “razonabilidad regulatoria y equilibrio técnico”.
En consecuencia, la restricción se aplicaría únicamente cuando para determinada prueba exista una alternativa que haya sido científicamente validada y reconocida por las autoridades. En otras palabras, si existe una técnica capaz de reemplazar el uso del animal y oficialmente se determina que brinda resultados adecuados, el ensayo animal ya no podría seguir utilizándose.
El objetivo final es que, con el desarrollo de nuevas tecnologías, sean cada vez menos las pruebas que requieran animales.
Otro aspecto importante del proyecto es que no plantea prohibir la fabricación, importación ni comercialización de cosméticos en Argentina. La iniciativa está enfocada específicamente en las prácticas de experimentación que se realizan dentro del territorio nacional.
Esto supone una diferencia con otras propuestas legislativas que fueron presentadas anteriormente y que planteaban restricciones incluso para el ingreso al país de productos que hubieran sido probados en animales en otras partes del mundo.
El proyecto encabezado por Muñoz apunta principalmente a transformar los procedimientos de investigación y evaluación que se realicen en Argentina.
El planteo no se concentra solamente en el bienestar animal. En sus fundamentos, los legisladores consideran que una modificación de estas características podría representar además una oportunidad para el sistema científico argentino.
Entre los sectores mencionados aparecen la biotecnología, la toxicología computacional, la bioingeniería y la investigación de nuevas técnicas de evaluación.
La propuesta sostiene que Argentina cuenta con recursos humanos y capacidades científicas que podrían aprovecharse para desarrollar estos métodos y generar nuevas oportunidades para universidades, laboratorios y empresas.
De esta manera, la iniciativa intenta combinar dos objetivos: reducir progresivamente las prácticas que utilizan animales y, paralelamente, fomentar nuevas tecnologías dentro del país.
Los fundamentos también ubican el proyecto dentro de un cambio que viene produciéndose internacionalmente. Distintos países y bloques regionales avanzaron durante los últimos años en regulaciones destinadas a disminuir o eliminar el uso de animales en pruebas cosméticas.
La discusión, señalan los autores, ya no pasa únicamente por el aspecto ético y el bienestar animal. También está relacionada con la modernización de los procesos industriales, la utilización de nuevas tecnologías y la competitividad de las empresas.
A esto se suma el creciente interés de los consumidores por conocer cómo fueron desarrollados los productos que utilizan diariamente y por elegir alternativas identificadas como libres de crueldad animal.
El texto presentado tiene siete artículos y fija los lineamientos generales de la propuesta. En caso de ser sancionado por ambas cámaras y posteriormente promulgado, el Poder Ejecutivo tendría 180 días para reglamentar la ley.
Recién entonces deberían definirse varios aspectos operativos, entre ellos los mecanismos mediante los cuales se determinará qué alternativas científicas son consideradas válidas.
Por ahora, la iniciativa comenzará su recorrido en el Congreso. Pero tiene una particularidad para Neuquén: la principal impulsora es una de las representantes de la provincia en la Cámara de Diputados, desde donde busca instalar una discusión que podría modificar las reglas de la industria cosmética en todo el país.