José Eduardo Beecher dice que pasaron 16 años para que la justicia le diera la razón. Pese a ello, es difícil sacarse las manchas de la difamación en un caso polémico, contradictorio y que creció desde lo opaco de los sótanos del poder de la Policía del Neuquén.
“Te denuncian, te difaman y ya no hacés más carrera en la Policía. Pero esperé y quiero que se sepa, aunque ya no esté en la fuerza”, dijo a LMNeuquén el Comisario Inspector retirado, quien ganó un juicio por “daño moral”, luego de ser denunciado en 2007 por irregularidades en el cobro de adicionales en la comisaría Quinta de Centenario.
El 15 de marzo de este año el Juzgado Civil N°5, a cargo de la jueza subrogante Elizabeth García Feliss, condenó al comisario Nelson Ledesma que sucedió a Beecher en 2007, por haberlo acusado de desviar fondos de adicionales.
No sólo no pudo comprobar las acusaciones imputando delitos, sino que se lo condenó al pago de $50.000 más intereses (con 13 años de actualizaciones) por los dichos difamatorios. El comisario venía haciendo una carera meteórica, como muchos, para llegar a la máxima jerarquía, la de Comisario Mayor. Pero una denuncia lo dejó fuera de juego, en un tiempo donde la prensa tenía más peso que los "escraches" en las redes sociales.
Ledesma había hecho rodar el nombre de Beecher en la prensa, sobre el cobro de adicionales, sin una condena e investigación firme y el 13 de abril de 2007, el comisario pasó a disponibilidad. No llegó a estar un año en Centenario y nunca más volvió a la fuerza, según la documentación a la que accedió este diario.
“Me sorprendí porque me echaron y todo salió de rumores. Algo les molestó y nunca supe qué. Cuando estuve yo hasta había bajado el delito en algunos meses. Hicimos un buen trabajo”, agregó el comisario.
El tema había llegado a Asuntos Internos por el supuesto cobro indebido de servicios de adicionales, para los partidos de fútbol de la Asociación Deportiva Centenario (ADC) y la custodia por un conflicto en Repsol-YPF.
En ese momento se cobraba 10 pesos la “hora hombre” y según la denuncia, se mandaban menos policías que los que pasaban por planilla. Era un partido que se había disputado el 25 de marzo, entre Centenario e Independiente de Neuquén, y desde el club había pedido unos 45 efectivos policiales –para custodiar a la dos hinchadas- pero supuestamente sólo había 25. A partir de allí, los rumores y las denuncias comenzaron a crecer dentro de la fuerza.
Pero los hechos nunca se comprobaron para la justicia y en 2010, el fiscal de Delitos Económicos, Marcelo Jara, no encontró ninguna prueba que suponga la conexión del desvió de fondos de adicionales. En marzo de 2010, Beecher fue absuelto por la Cámara Criminal Uno, pero ya estaba retirado. Desde la petrolera y la incitación deportiva negaron tal situación y las causas penales.
Algunas fuentes en las fuerzas aún tienen dudas de lo que sucedió, pero para la justicia y el propio Beecher, se trató de una maniobra para cortar la carrera policial y llegar al máximo escalafón de la Policía de Neuquén.
Beecher despertó amores y odios por su paso por la Comisaría Quinta de Centenario, a principios de 2006. Tenía 48 años en ese momento y cuando llegó la ciudad atravesaba el fin de una era política, pero también una creciente delincuencia.
En ese momento, un delito creciente eran los robos en el sector rural, y los chacareros habían pedido más patrullas. Se armó una división especial y, además, se colocó por primera vez una posta policial en la calle 2 y Ex ruta 234, un corredor nocturno peligroso, y donde “pasaba de todo” según los testimonios de los productores.
El policía entró a la fuerza como agente en 1997, y el 1 de enero de 2006 había ascendido a comisario inspector, a un paso de la máxima jerarquía. En fue la misma promoción de ascenso de efectivos, donde estuvo el ex jefe de Policía, Jorge Laserna y Mario Rinzafi, este último involucrado en el operativo en la causa Fuentealba II.
Beecher se sometió a tres causas penales y cuando las ganó inició un juicio civil por "daño moral", debido a que no sólo no acendó en el escalafón policial y lo echaron, sino que también vio perjudicado su "buen nombre y honor".
En ese sentido, el fallo del Juzgado Civil N°5 fue categórico. "Tratándose en el caso, de la honra del reclamante, no puede dejar de considerarse que se trata de un derecho personalísimo, y que su identificación con nombre, apellido y cargo que desempeñaba en un diario de amplia circulación, cuando el proceso penal se encontraba en instancia de investigación, aparejó su detrimento espiritual", expresó.
El fallo cuestionó el hecho de que Ledesma haya hecho rodar el nombre en la prensa sin que haya un dictamen judicial. Y para Beecher fue esa actitud la que llevó a los jefes policiales e su momento, a pasarlo a disponibilidad.
"El obrar de Ledesma al dar información (conducta que no ha negado), respecto a que el actor estaba involucrado en la investigación de defraudación, dando su nombre y apellido; cuando por el estado de la investigación penal aún no estaba imputado, constituye un actuar negligente, precipitado, irreflexivo, sin tener en cuenta las consecuencias que ello podía acarrear en la vida del señalado como involucrado en la investigación penal y perteneciente a la fuerza policial2k expresa el fallo.
El tema es historia vieja y conocida entre los viejos policías. Hay un fallo, pero los que hurgan en los trasfondos de los sótanos, aún ponen un manto opaco a la historia.