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Una familia perdió todo en un incendio y pide ayuda

Desde febrero se encuentran viviendo en carpas y aseguran que, aunque viven en Centenario, desde la Municipalidad no les han brindado ninguna ayuda.

Un voraz incendio dejó a una familia de artesanos con lo puesto cuando su casa se incendió los primeros días de febrero. Pese a que viven en el barrio Nueva España, que pertenece al ejido urbano de Centenario, desde el municipio se han negado a brindarles colaboración sin darles explicaciones.

La tragedia de la familia Moreno- De La Canal se generó a causa de un cortocircuito en un reflector ubicado en el patio, lo que ocasionó que el fuego acabara con toda la construcción que tantos años les había llevado levantar. Pese a la rapidez de los vecinos, quienes apenas vieron lo que ocurría, llamaron a los Bomberos, estos no pudieron evitar que las llamas arrasaran con todo a su paso.

“Lo perdimos todo, incluso nuestras herramientas, materiales de trabajo y la producción que teníamos. Ese día nosotros habíamos ido a trabajar a la feria de China Muerta y como era verano nos íbamos a quedar a acampar, por eso no estábamos acá”, contó Claudia De La Canal en diálogo con LMNeuquén.

La mujer relató que esa noche sus vecinos se despertaron por la luz que emanaba el fuego desde su casa. “Eran más o menos las 3 de la mañana, así que llamaron a los Bomberos y se fueron avisando entre todos para ir a ayudar a contener las llamas mientras llegaban para ver si podían salvar algo”, recordó.

En su intento por salvar algo de la casa, algunas de las personas que se acercaron a colaborar sufrieron quemaduras, mientras esperaban la autobomba que demoró más de dos horas en arribar al lugar. “Cuando llegaron ya no quedaba absolutamente nada”, aseguró.

Para los interesados en ayudar a la familia Moreno-De La Canal, el teléfono es 2995771688.

Entonces, sus conocidos, comenzaron las tareas para contactarlos, ya que sabían que se habían ido por varios días para vender sus productos. “En China Muerta no teníamos señal, entonces unos amigos se contactaron con la organizadora de la feria para que nos avise. Ellos, la verdad que se portaron re bien porque apenas nos enteramos, pusieron sus vehículos a disposición para traernos”, destacó.

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La desolación de los escombros

Luego de un viaje que pareció eterno pudieron llegar a ver qué había pasado en su casa y lo que encontraron fue peor de lo que habían imaginado. De lo que hasta hacía unas horas había sido su hogar solo quedaban escombros.

Era la nada misma, gracias a Dios nos quedaban nuestros animalitos, pero de lo material no quedaba nada”, señaló.

Los vecinos se acercaron rápidamente para brindarles su ayuda. “Ellos nos acercaron nylons, maderas, cosas para que pudiéramos levantar, aunque sea una casillita de 2x4. Inmediatamente, se pusieron a disposición para llevarnos a Desarrollo Social y al Municipio de acá a ver si podíamos conseguir algún tipo de ayuda”, contó Claudia.

Sin embargo, pese a la buena voluntad de las personas, no obtuvieron ninguna respuesta. “En ese momento estaban en medio de las elecciones, así que nos decían: ‘Ay, ahora no podemos ayudarte. Estamos en medio de la campaña’. Así que ir fue lo mismo que nada”, observó.

No obstante, los vecinos no estaban dispuestos a que sin respuestas de funcionarios que podían ayudarlos, así que los acompañaron hasta Desarrollo Social de la ciudad de Neuquén. “Ahí me atendió un empleado de Provincia, pero las respuestas fueron muy similares. ‘En este momento no podemos ayudarte’”, recordó indignada.

Ante la falta de ayuda de organismos municipales y provinciales, volvieron a su terreno con las carpas con las que habían estado acampando en China Muerta y las instalaron allí. “Nos regalaron una cocina a la que le funciona una hornalla, pero a nosotros nos sirve para cocinar y estamos re agradecidos”, contó Claudia.

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Desde aquel fatídico día, la familia comenzó a trabajar para poder volver a levantar su hogar. “Nosotros siempre hicimos todo a pulmón, siempre trabajamos desde abajo y así conseguimos lo poco que teníamos, pero ahora se nos quemaron las herramientas y los materiales y no tenemos como volver a poner de pie”, explicó.

Ante esta situación, el matrimonio salió a hacer changas para poder comprar, aunque sea el sustento diario. “Yo limpio casas, plancho, todo lo que pueda hacer para trabajar. Mi marido también, nuestro hijo mayor también sale a hacer trabajos, limpia patios, vende tortas fritas. Hacemos de todo para poder traer comida, pero está todo tan caro que lo que hacemos no nos alcanza para todo”, relató.

Claudia y su esposo Gabriel tienen otras dos hijas adolescentes de 15 y 17 años y un nene de 11. “El más chiquito tiene espectro autista, entonces tenemos que estar todo el tiempo con él. Tratarlo con cuidado. Una de mis hijas todos los días se despierta y dice: ‘No fue una pesadilla, es real’”, confió.

La solidaridad de las personas

“Si a alguien le tengo que agradecer es a los vecinos y a la gente en general que de una u otra forma nos han ayudado. En muchos casos ellos apenas tienen para solventarse y no dudan nunca en acercarse a ver si nos pueden colaborar en algo”, aseveró.

Claudia contó a LMN que fue esa solidaridad de “persona a persona” la que les permitió a sus hijos poder comenzar las clases, ya que hicieron colectas para poder armarles mochilas con útiles escolares. “También nos donaron ropa que por ahí no eran de nuestro talle y no podíamos modificar. Si era más grande, yo la podía arreglar y dejar acorde, pero a veces no. Entonces ellos mismos nos dieron la idea de hacer tipo feria americana y de paso poder juntar algo más de plata para comida o nuestras necesidades”, explicó.

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Es por ello que necesitan poder juntar materiales de construcción, ya que sus artesanías son las que siempre los sostuvieron económicamente, pero en el incendio perdieron todas sus herramientas y los materiales de trabajo. Actualmente, con las changas que pueden realizar no les alcanza para poder comprar elementos que les permita volver a levantar su casa.

“Necesitamos, aunque sea, poder estirar la casillita. Estamos durmiendo a la intemperie, en las carpas, estos días de tanto frío y humedad han sido tremendos. Pero todos los días nos levantamos pensando que va a ser un día mejor que ayer y sabiendo que no podemos caer porque tenemos a nuestros hijos que nos necesitan”, concluyó.

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