Los festejos incluyen una enorme pira que comenzará a prepararse el jueves. Habrá bandas, coro, torta, chocolate y choripanes para compartir.
La montaña de leña todavía no está armada, pero en el barrio Río Grande ya comenzó la cuenta regresiva. La tradicional fogata de San Juan volverá a iluminar la plaza del sector, aunque esta vez la celebración no será durante la noche del 23 de junio, sino el próximo viernes, con una jornada cargada de música, comida y rituales.
La fecha tiene un significado especial para los vecinos. Además de mantener viva una antigua tradición, el 23 de junio fue elegido como el aniversario oficial del barrio, que durante muchos años no tuvo un día propio para celebrar su historia.
“Era uno de los pocos barrios que no tenía fecha de aniversario. Cuando asumimos en la comisión vecinal, nos preguntamos qué podíamos hacer y decidimos poner el aniversario el día de San Juan”, contó Alberto Delloro, presidente de la vecinal en declaraciones radiales.
De esa manera, la Noche de San Juan pasó a convertirse también en el cumpleaños de Río Grande, uno de los sectores tradicionales de Neuquén capital.
La actividad comenzará a tomar forma el jueves 25, desde las 16, cuando se inicie el acopio de madera en la plaza ubicada frente al CPEM 34. Los organizadores convocaron a las familias del barrio para que se acerquen y colaboren con el armado de la enorme estructura.
La tarea requiere tiempo, coordinación y una buena cantidad de leña. Para conseguir los materiales, la comisión vecinal cuenta nuevamente con la colaboración de Christian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana, quien desde hace años acompaña la organización del festejo.
La invitación es abierta. La intención es que los vecinos no sean únicamente espectadores, sino que también puedan participar de la preparación de la pira que será encendida al día siguiente.
Por cuestiones de logística y seguridad, la celebración suele trasladarse al viernes más cercano al 23 de junio. Esto permite coordinar el operativo con Bomberos, Policía, Defensa Civil y el Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN).
El festejo central será el viernes 26 de junio, a partir de las 18, en la plaza del barrio. La primera parte de la jornada estará dedicada al aniversario de Río Grande, con un encuentro pensado para reunir a vecinos de todas las edades.
Alrededor de las 18:30 se realizará el corte de la torta y se servirá chocolate caliente, una propuesta ideal para enfrentar las bajas temperaturas de las noches neuquinas.
Luego comenzarán los espectáculos musicales. Entre los artistas invitados estará una banda de rock integrada por estudiantes del CPEM 34, la escuela secundaria ubicada frente al lugar donde se realizará la fogata.
También se presentará Máximo Díaz junto a su grupo musical. El joven pertenece al barrio y su familia colabora desde hace muchos años con diferentes actividades comunitarias. A la grilla se sumará el coro barrial, que aportará canciones a una noche marcada por el encuentro entre generaciones.
El momento más esperado llegará cerca de las 20:30, cuando se encienda la gran fogata. Las llamas iluminarán la plaza y darán inicio al ritual más simbólico de la Noche de San Juan.
La tradición propone escribir en un papel aquello que se desea dejar atrás y arrojarlo al fuego. Pueden ser malos recuerdos, preocupaciones, temores o situaciones que las personas no quieren llevar consigo durante el nuevo ciclo.
“Se trata de sacar lo que uno no quiere para que puedan entrar cosas nuevas”, explicó Delloro sobre el sentido de la propuesta.
De esta manera, la fogata no será solamente un espectáculo. También representará una oportunidad para cerrar etapas, renovar deseos y compartir un momento comunitario alrededor del fuego.
Mientras las llamas crezcan, comenzarán a salir los choripanes para repartir entre las personas que se acerquen. La actividad será gratuita y abierta a toda la comunidad.
Con la pira encendida, la música sonando y el aroma de los choripanes recorriendo la plaza, Río Grande volverá a celebrar una costumbre que ya forma parte de su identidad. Será una noche para soplar las velas del barrio, quemar lo que quedó atrás y pedir nuevos deseos frente a una de las fogatas más esperadas de Neuquén.