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Una historia ferroviaria y socialista de las antiguas colonias de Mitre y Santa Cruz

Don Edgard Mariezcurrena, militante del partido Socialista y perteneciente al gremio de la Fraternidad.

La construcción del puente ferroviario que une Cipolletti con la capital neuquina permitió el arribo del tren a comienzos del Siglo XX. En 1904 se produjo el traslado de la capital desde Chos Malal a la Confluencia y poco a poco este pequeño poblado fue recibiendo habitantes de diferentes lugares que se establecieron de forma permanente. El caso que nos ocupa hoy es el de don Edgard Mariezcurrena que llegó a Neuquén el 1 de mayo de 1950 con su esposa Adela Benigna Durante y con sus dos pequeños hijos Néstor Edgardo y Elda. La hija menor llamada Milber. Habitaron la colonia B5 ubicada en calle Mitre y Santa Cruz- hoy Museo de Bellas Artes.

Don Edgard nació el 19 de septiembre de1916 en Mar del Plata y falleció en Neuquén el 20 de junio del 2000. Su padre José Mariezcurrena era hijo de inmigrantes vascos que formaban parte de 37 familias llegadas al país y la madre Carmen Settembrini, nacida en Tandil era hija de inmigrantes italianos. La esposa de Edgar, doña Adela Benigna Durante, había nacido en Gral. Alvear, provincia de Buenos Aires.

Don Edgard fue estudiante de la carrera llamada contabilidad en esa época; tenía 11 años cuando falleció su madre y 16 años cuando fue el turno de su padre, lo que complicó sus estudios, por lo que viajó a Tandil para vivir con su tío Emilio Settembrini y familia. Siguió estudiando y realizó diversas actividades laborales. Posteriormente y fascinado por conocer el funcionamiento y conducir las viejas máquinas a vapor para arrastrar los trenes de la época, ingresó al ferrocarril en 1938 en la vía Ensenada-Río Santiago-La Plata. Se hizo socio de la organización gremial La Fraternidad que aglutinaba a los conductores de locomotoras.

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Don Edgard.

1° de mayo de 1950

Ese día del Trabajador, pasada la media mañana, don Edgard y su familia descendían del tren en la vieja estación del ferrocarril Neuquén con las valijas y demás elementos que traían para radicarse en el Barrio Ferroviario – Colonia B-65 – (así se denominaban las casas) ubicado en el sector de la calle Mitre y Santa Cruz. El Neuquén de entonces era, con relación al actual, un puñado de casas bajas donde predominaban las de techo plano que ofrecieran la menor resistencia a la brusquedad del tiempo. Era un día típico de la Patagonia, soleado, frío, muy seco y con muy fuertes vientos, que a primera vista de los recién llegados presentaba a esta tierra prometida para ellos, como el inicio temeroso del desierto sureño; yuyos llamados “cardos rusos” se desplazaban por el viento a lo largo de las vías desde Zapala hacia Cipolletti.

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Debieron cruzar caminando toda la plataforma de la estación, la playa de maniobras y avanzar hacia el núcleo de casas hasta llegar a su futura residencia. Es importante destacar que todas las viviendas ferroviarias en esa época estaban ubicadas a la vera de las vías en un rectángulo formado por las calles Tucumán-Tierra del Fuego-Mitre-Sarmiento-Laínez-Salta-San Martín e Independencia.

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Néstor y familia.

Néstor, quien nos brindó amablemente todos los recuerdos y fotografías, recuerda que su madre estaba realmente muy asustada por lo que parecía un ciclón apenas descendieron en estas tierras y no tenía ninguna duda de que, si el tren volvía de inmediato hacia la pampa húmeda, hubiera concretado un retorno. Fue la enfermedad de don Edgard, asmático crónico desde muy joven y muy afectado por la humedad ambiente de Buenos Aires, lo obligó a tener que decidir trasladarse a Neuquén para mejorar su calidad de vida por su clima seco, la razón fundamental para prolongar una estadía de prueba de 2 años que, finalmente, fue definitiva.

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La hija Elda y familia.

La familia

El matrimonio tuvo tres hijos; Néstor; Elda y Milber.

Los tres hijos fueron alumnos de la vieja Escuela nº 121 ubicada en Chubut y Perito Moreno. Néstor fue alumno secundario de la ENET nº 1 sita en Laínez entre Alcorta y Sarmiento y posteriormente de la Universidad Nacional del Comahue, en la Facultad de Economía. Elda cursó estudios en la Escuela Comercial y Milber en la escuela Profesional de Mujeres.

Los tres hijos sumaron a la familia nietos y bisnietos.

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Néstor fue un reconocido deportista que representó al Club Pacifico de Neuquén, en diversas disciplinas. En el año 1960 jugó al futbol en Racing Club de Avellaneda y en Gimnasia y Esgrima de La Plata. Contrajo matrimonio con Norma Leonor Giménez, quien formaba parte de una típica familia petrolera, hija de don Hilario Ruperto Giménez y Raquel Perea. Norma, nació el 7 de noviembre de 1948 y como su hermana Susi, son una de las pocas personas que nacieron en la localidad de San Eduardo, ubicada a más de 30 kms. de Chos Malal y a pocos kms. de la Balsa Huitrin , que se empezó a desarrollar como un primer campamento aledaño al emprendimiento minero carbonífero (asfaltitas y rafaelita,) explotadas en la zona por la Empresa Tungar SA de capitales alemanes a partir de los años 1941-1942.

Actualmente, las ruinas de San Eduardo están consideradas como un “Pueblo Fantasma”, dado que en marzo de 1951 hubo una explosión dejó varias personas muertas y desaparecidas y marcó el principio del fin del emprendimiento, donde posteriores circunstancias políticas-económicas, el paso del tiempo y la historia se encargaron de acelerar su decadencia y desaparición. Se estima que San Eduardo llego a tener más de 1000 habitantes.

La familia de Néstor y Norma

Néstor y Norma siguen viviendo en Neuquén y tienen dos hijos Javier Edgardo y Martín Rodrigo que viven en Neuquén y Cipolletti, respectivamente. Los nietos completan la familia.

Las hijas de don Edgard

Elda, la segunda hija de don Edgard, se casó con Carlos Racedo, empleado público y tiene dos hijas Mariela y Patricia; los nietos completan la familia.

Milber se casó con Raúl Villaverde, un comerciante de la ciudad de Mar del Plata, hijo también de una familia ferroviaria, tienen dos hijas Erica y Lorena.

Reconocimientos

Don Edgard fue una persona que tuvo una vida muy simple, pero de convicciones e ideales muy profundos, donde la honestidad, los valores éticos y morales eran respetados en todos sus actos, tratando de mantener un respeto absoluto por sus compañeros y tendiendo a la consolidación de una relación laboral y social más justa, acciones que fueron esenciales en su vida. Fue desde muy joven un militante y dirigente del partido Socialista, comprometido con la realidad de su provincia de origen y posteriormente en la provincia del Neuquén. Asimismo, fue un activo participante del gremio La Fraternidad que agrupaba al personal de conducción de máquinas del ferrocarril Argentino. Se jubiló de la actividad en septiembre de 1971.

En el año 1987, al cumplirse 100 años del nacimiento de La Fraternidad fue agasajado en la Seccional Mar del Plata por su actividad en la organización. El 12 de septiembre de 1996 la Municipalidad de Neuquén en su 92 aniversario le entregó una plaqueta de reconocimiento a su labor como trabajador ferroviario y a sus 80 años de vida. Ese mismo año, por los mismos conceptos recibió un homenaje por parte de la Seccional Mar del Plata de la Fraternidad.

Historia de vida ferroviaria, plena de vivencias, de valores, de ideales, que acompañó el crecimiento y desarrollo de este Neuquén. Su recuerdo está permanentemente en la historia familiar, sus valores perduran. Hoy lo volvemos a homenajear.

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