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Los productores del norte de la provincia denunciaron que nuevamente sus animales fueron víctimas deuna jauría que mató a decenas chivas. A esto ocurre durante una época compleja, ya que se encuentran en temporada de parición, por lo que las pérdidas son mayores.
El último ataque que se registró en la zona de El Cholar y Vilú Mallín, los canes se metieron por la noche al corral de las chivas preñadas y las atacaron, dejando como resultado una impresionante matanza. Ante esto, los damnificados están pidiendo a los propietarios de perros que los mantengan dentro de sus predios, dado que aseguran que por las noches los sueltan para que deambulen libres y en esos momentos se unen a las manadas callejeras.
"La situación es muy grave y preocupante porque las chivas están en parición, por lo que muchas están a punto de tener chivitos y los perros están haciendo mucho daño. Por eso pedimos que tomen un poquito de conciencia”, comentó Elba Ormazabal, una de las damnificadas, en declaraciones radiales.
La mujer señaló que las perdidas ante estos ataques son muy grandes y nadie se responsabiliza de los daños “irreparables” que deben afrontar. No obstante, reveló que producto de esta situación el intendente de El Cholar, Néstor Fuentes, se reunió con crianceros y otras instituciones con el fin de actuar con los responsables por esta situación y acompañar a los damnificados con las pérdidas que ocasionan los perros.
Semanas atrás, vecinos y productores de Aluminé denunciaros que los perros sueltos les matan las aves de corral, al mismo tiempo que lastiman a las ovejas y los caballos, entre otros animales.
En plena época de parición la situación es más grave. El productor Juan Domingo Gil se quejó porque la Municipalidad y el Concejo Deliberante “solo nos contestaron la nota, pero en la práctica nadie se hace cargo de que se cumpla una ordenanza”.
El criancero sostuvo que “no vemos controles y día por medio hay un ataque de perros que no son cimarrones”. Estimó que los canes ya mataron a más de cien gallinas y decenas de conejos.
Ubicó la raíz del problema en la tenencia irresponsable de perros y la consolidación de poblaciones asilvestradas que no solo constituyen un riesgo para los animales, sino también para las personas y el ambiente en general. Las alternativas para evitar la depredación, como el alambrado eléctrico en los potreros, implican un costo para los crianceros.