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Una joven de Neuquén fue adoptada por su papá del corazón sin renunciar a su familia biológica y hoy lleva los tres apellidos

La Justicia falló a su favor en un pedido de triple filiación. Es el tercer caso en el país, que busca reconocer los lazos socioafectivos además del vínculo sanguíneo.

Una mujer de Neuquén se convirtió en la tercera persona en Argentina en obtener un fallo favorable de triple filiación. La Justicia reconoció el vínculo que tenía con la ex pareja de su madre, que actuaba como un "papá del corazón". El hombre logró adoptarla plenamente sin que ella renunciara a la paternidad de sus padres biológicos, por lo que ahora lleva los tres apellidos.

Las abogadas neuquinas Suyay Sapino y Yamila Ahmed explicaron que el caso generó un dilema no sólo para la defensa sino para la resolución de la jueza, que terminó por reconocer las pruebas del vínculo sostenido en el tiempo entre la mujer y su papá afín; es decir, el hombre que estuvo en pareja con su mamá luego de que sus padres biológicos se separaran.

Pese a que en Argentina no se permite que las personas tengan tres papás, independientemente del género, la Justicia hizo esta excepción y aprobó la triple filiación, amparada en los derechos constitucionales de la joven y la adhesión al pacto de San José de Costa Rica, que reconoce los vínculo socioafectivos como prueba de filiación.

"Si bien nuestra normativa interna, nuestro código civil, impide la triple filiación como principio general, la realidad es que hay pactos internacionales a los que nuestro país adhiere, que habla de la socioafectividad y de la familia o de estas familias diversas, en donde pesa el modo de crear vínculos a través de la crianza, del cuidado y del amor, no sólo a través de lo biológico", explicó Ahmed en una entrevista con LU5.

Cómo nació el vínculo con su papá adoptivo

"La historia comienza hace mucho tiempo. Cuando ella tenía 5 años, la pareja de su mamá y su papá no biológico no funciona, ellos se separan y, cuando ella tenía 5 años, su mamá forma una nueva pareja con quien ella considera también su papá del corazón. Técnicamente sería como un papá afín, que es lo que la gente conoce como padrastro", aclaró Sapino.

"Con el tiempo esta pareja tampoco funciona, ellos se separan, pero lo que sucede acá es que esta joven sigue siendo hija del corazón de este papá. Este papá sigue cumpliendo este rol en esta familia hasta el día de hoy", repasó.

Pese a que el hombre se había separado de la mamá biológica de la niña, seguía ejerciendo el rol de papá afín. Acudía a los actos escolares, participó de su cumpleaños de 15 y hasta convivía con ella incluso después de la separación.

Una vez que la joven cumplió la mayoría de edad, solicitó ser reconocida como hija. "Tanto ella como su papá del corazón nos consultan por la adopción, y se resolvió avanzar en una adopción plena", dijo la abogada y añadió: "Ella es hija de la persona que la adoptó, pero mantiene sus vínculos filiales con sus padres biológicos, algo que no ocurre en las adopciones plenas, donde el adoptado pierde todo vínculo con los padres biológicos".

Como la joven no quería desplazar esos vínculos ni retirar la paternidad de sus progenitores, se avanzó con una triple filiación. Las abogadas explicaron que el caso es más complejo que un simple cambio de nombre, que se vincula más a la identidad, porque implicó también la adopción de una persona mayor de edad.

"La adopción de personas mayores de edad no es una figura protectora. Cuando uno adopta un niño o un adolescente, se están restituyendo los derechos de ese niño y de ese adolescente en vivir en familia. En el caso de mayores de edad tiene que ver con una identidad", aclaró.

Un caso atípico en Argentina

En Argentina, sólo es posible adoptar a mayores de edad cuando se prueba que hubo un trato de padre e hijo durante la minoría de edad; es decir, cuando este vínculo haya sido reconocido públicamente. "Eso se llama técnicamente estado de hijo", aclararon las abogadas.

En la defensa, presentaron pruebas para demostrar que el vínculo entre ellos se forjó desde los 5 años de la joven, y que incluso existía una relación con el resto de la familia de su papá del corazón, como tíos, primos o abuelos sin relación sanguínea. Además, los adoptantes deben tener una diferencia de edad de al menos 16 años.

Para las letradas, plantear la demanda fue "todo un desafío", ya que sólo existían dos casos en Argentina de personas que habían obtenido la triple filiación. "En nuestro país no es posible que alguien tenga más de dos padres", aclararon.

Al momento de resolver, la jueza tuvo en cuenta el vínculo que ellos construyeron a través de la socioafectividad pero, como la joven no quería renunciar al vínculo con sus pares biológicos, se avanzó en una triple filiación e incluso la posibilidad de que lleve los tres apellidos.

Aunque atípico, el caso neuquino sienta un precedente judicial para una situación que, según las abogadas, será cada vez frecuente en un contexto en que se multiplican los casos de familias ensambladas.

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